BILBAO. A Javier González Barenys se le acumulaban las propuestas en los últimos días. Muchos eran los proyectos que querían cerca al bilbaino de 43 años, personas que tenían en él una confianza plena. Era "un tío olímpico", como cuentan los que le conocieron. Sin embargo, no va a poder ser, a pesar de que esas iniciativas continuarán adelante con él en el recuerdo de cuantos le querían y de cuantos se involucren en ellas.

Tras su fallecimiento el pasado viernes, el Bizkaia Bilbao Basket, el colegio Urdaneta, la Federación Vasca de Pádel... han comunicado sus condolencias a la familia de González Barenys y este diario ha querido sumarse al dolor dedicándole hoy este espacio de Gogoan-En el Recuerdo.

Javier tuvo al baloncesto como primer deporte y también fue un apasionado del pádel o del tenis. Lo cierto es que para él el deporte era una forma de vida. De tal manera lo era que aprovechó sus recientes vacaciones de verano para viajar a los Juegos Olímpicos de Londres.

Desde la sección de baloncesto Urdaneta valoraron ayer a DEIA que Javi ha sido "una pieza importante en este club y colegio". Formó parte como jugador de todas las categorías, desde mini hasta llegar al equipo de regional con el que ascendió a lo que hoy es Primera División. Como entrenador dirigió varios equipos del colegio. Este mismo jueves había tomado el compromiso de entrenar a los niños de tercero de Primaria.

Al finalizar su etapa como jugador de baloncesto, había comenzado a sustituirlo por el pádel, que "le permitía hacer deporte y seguir teniendo contacto con la gente", apuntan y concluyen asegurando que González Barenys era "de esas personas que necesitaban más horas en su reloj para poder atender a todos, porque en realidad todo era una disculpa para quedar".

En nombre del Gescrap Bizkaia Bilbao Basket y la Fundación Bilbao Basket Fundazioa, sus portavoces quisieron expresar "nuestro más sentido pésame por el fallecimiento de Javier González Barenys, socio de nuestro club desde su fundación en el año 2000". A juicio de Javier Arrinda, administrativo de la firma, el joven vizcaino era "una persona totalmente positiva. Sabía encontrar soluciones para cualquier problema que surgiera. Como curiosidad, era entrenador de baloncesto de niños y acabaría dando clases de pádel a muchas de las madres de estos chavales", señala.

sueño cumplido González Barenys tenía el sueño de ir a unas olimpiadas y lo hizo realidad. "Le dijimos: Vete a disfrutarlas porque te lo mereces. Porque ayer -por el domingo-, en el funeral todos decían que fue un hombre que allí donde iba hacía a las personas mejores".

Durante la misa de despedida sonó la banda sonora de Carros de fuego y como acto simbólico se mostró a la parroquia un balón de baloncesto, su pala de pádel, su reloj... "Un reloj que tenía más horas que las del resto". Una compañera del colegio Urdaneta no quiso dar su nombre pero sí agregar, hacer constar, que "era una persona que mostraba siempre una sonrisa y se ponía a disposición de todo el mundo".

Desde la Federación Vasca de Pádel también recordaron ayer a este juez árbitro de esta disciplina deportiva. "Era una persona encantadora. Nuestra relación fue sobre todo técnica, pero siempre que le llamábamos respondía. Era una gozada", valora el director técnico de la federación Pedro Etxarri, desde Donostia.

La cuadrilla de Javier asegura que del mismo modo que "nos has dejado sin palabras, nos llevamos imborrables recuerdos tuyos". Para el Basket Urdaneta "tú, serás siempre Gordo Barenys".

En el Club de Pádel Derio, referencia en Euskadi por ser el club con más licencias y jugadores, también tenían apalabrado con Javier que el bilbaino se hiciera cargo de la escuela infantil que iba a comenzar a dirigir por petición del director Marcelo Pérez. Según valoró Alejo Álvarez, director del Club Pádel Derio, Javier era "uno de los mejores pioneros jugadores de pádel de Bizkaia, era muy bueno. Era un socio muy implicado con la gente".

Además de estas reacciones, hay amigos de González Barenys que le han querido despedir con bonitas palabras en internet. "Fue una gran persona, buen padre, buen esposo, noble y leal. Descanses en paz", dejaban escrito. Otra muestra de cariño dice: "Te quise ver tan de cerca que cuando casi lo tocaba, te volviste oro. Es un placer decirte hasta luego, como quien agradece un fuerte abrazo cuando más lo necesitas. Es un placer sentir tu bondad como ejemplo del aire que respiramos. Te queremos y seguro nos volveremos a abrazar". A estas, sumar una tercera: "Un abrazo muy fuerte, Javi, te seguiremos queriendo, te lo has ganado sobradamente".

Casado y padre de dos niños, su misa funeral se ofició el domingo en la parroquia de San José de La Montaña, Padres Agustinos, de Bilbao.