EL mayor mercado de abastecimiento de alimentos perecederos del norte de la Península Ibérica toma el pulso a la Navidad. A las 05:30 de ayer la actividad era frenética en el pabellón de pescado y marisco. Según los gestores de Mercabilbao, las y los profesionales del pescado trabajan jornadas maratonianas durante estas fechas. Los días fuertes arriban al mercado poco después de las doce de la madrugada para preparar los pedidos, recibir la mercancía y atender los nuevos pedidos. Limpiar y organizar el puesto o cuadrar las cuentas son tareas que les pueden sorprender a primera hora de la siguiente tarde. Resta dormir y prepararse para la siguiente ola. Esto explica la dificultad del necesario relevo generacional en este sector imprescindible de la distribución.
Según las previsiones de Mercabilbao, durante diciembre se comercializarán más de 2.000 toneladas de pescado en ese pabellón. Este dato confirma la tendencia en la demanda y distribución de productos del mar.
Pasarán por el mercado casi 20.000 toneladas de frutas y verduras a lo largo de diciembre
Ayer se podían encontrar las codiciadas angulas. Eso sí, a mil euros el kilo, lo que implica un precio sensiblemente superior en el mostrador de la pescadería. “Y subirán más” vaticinó el mayorista Gaizka Fernández de Zarate mostrando las que él ofrece. Entre sus joyas, presumía de percebes “gallegos de primera calidad a 150 euros, cada año hay menos percebes y, este, aún menos; probablemente sea el producto más complicado de conseguir con calidad”. Y desveló una caja de “algo exquisito que casi no se ve: langostino vivo”. Tan vivo que se escapaban saltando. “Por cada kilo de estos, se venden nueve de congelado”, puntualizó. “Lo que más vendo es merluza, aproximadamente mil kilos diarios. Y muchísimo rodaballo de Prodemar, mucha lubina de todos los tamaños, besugo y otros pescados. Rape hay menos y está más caro, pero en general hay abundancia de pescado”, resumió Gaizka.
Por el pabellón van de aquí para allá los carros cargados con cajas llenas de peces, marisco y cangrejos de río. Hombres y mujeres con calculadoras en la mano, cuadernos llenos de anotaciones negocian los pedidos. El besugo ronda los 58 euros el kilo. Y se pueden encontrar percebes gallegos de más modesta presencia desde 55 euros. Las almejas se apelotonan en sus mallas. Las langostas nadan con el braceo feliz de quien ignora su destino.
Pedro y su txapela llevan explorando cajas con hielo al amanecer desde mediados de los ochenta. Ahora lo hace para sus hijas, que tienen una pescadería en Balmaseda. “Este género no se puede almacenar, así que si crece la demanda, suben los precios. Ha sido así siempre y no le veo solución”, sentencia.
Productos como pescado y marisco frescos experimentarán subidas al acercarse las fechas de celebraciones
Aitor Argote, director general de Mercabilbao, afirma que el mercado es el motor económico que impulsa el comercio local y garantiza el acceso a productos frescos y de calidad. “Las cifras de este año, con más de 236.000 toneladas comercializadas y un tránsito de más de medio millón de vehículos, reflejan la magnitud de nuestro papel en la cadena de suministro de Euskadi “, asegura Argote. Casi 6000.000 vehículos habrán accedido al mercado a lo largo del año cuando suenen las campanadas. Son cifras que ponen de relieve la magnitud logística de Mercabilbao y su capacidad para dar servicio a mayoristas, minoristas, hostelería y restauración.
En el pabellón de frutas y verduras hace menos frío y no corre el agua, pero la animación en cada puesto es idéntica. A quien no sea habitual le sorprenderá la abundancia de discretos compradores orientales. Lucen en las cajas, naranjas de colores imposibles por fuera y por dentro. Frutas apetecibles de nombres exóticos. Y todo tipo de verduras. Pagoa Zulueta, atiende un pedido a través del móvil, ordena el movimiento de cajas, atiende a un cliente chino y responde al periodista. Todo a la vez. “Tenemos la lombarda a euro y medio la unidad y lo previsible es que el precio se mantenga aunque suba la demanda”, explica. El olor de la lombarda en el puchero es uno de los perfumes característicos de la Navidad en Bizkaia. Como el de las setas en la sartén. Los níscalos, pequeños y firmes, a 22 euros, los más talluditos, a 16. Los cantharellus, a 11. Pagoa no para.
Aitor Argote se despide con el objetivo de los tiempos. “Se trata de integrar la economía circular en cada proceso. Queremos que el mercado sea un espacio donde la eficiencia conviva con la salud y la cohesión social, aportando valor no solo a quienes trabajan aquí sino también a la ciudadanía que se beneficia de un abastecimiento responsable”, concluye el director general de un Mercabilbao que late cada amanecer