Salud mental

"Hablar del suicidio salva vidas", afirman los expertos

"El suicida no quiere acabar con su vida sino con sus problemas", aseguran

27.09.2021 | 12:35
Las muertes por suicidio nunca tienen un único detonante

Expertos en salud mental han subrayado este lunes la falta de recursos del Sistema Nacional de Salud para impedir el suicidio y el fracaso en la detección por parte de los profesionales sanitarios y han dado un dato: "El 20% de quienes se suicidan han visitado ese día a un médico de familia".

En el acto de presentación del Libro Blanco "Presente y futuro de la salud mental en España", su coordinador, el director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental, Celso Arango, ha reclamado una estrategia para la prevención del suicidio "específica y al margen de la estrategia de salud mental", igual que hay un plan para la prevención de los accidentes de tráfico.

"El suicidio es evitable y si queremos concienciar sobre ello es necesario ese plan estatal". Lo ha dicho también el exvicepresidente ejecutivo del Consejo Español para la Defensa de la Discapacidad y la Dependencia, Íñigo Allí, quien ha subrayado que "el suicida no quiere acabar con su vida sino con sus problemas" y por eso es urgente el apoyo profesional.

En España, según datos facilitados por estos expertos, existen cinco psicólogos por cada cien mil habitantes cuando la media europea está entre 16 y 24; y 9 psiquiatras para ese mismo monto de población, frente a los 16 de media en la UE.

Por su parte, Arango, jefe del servicio de psiquiatría del niño y el adolescente en el hospital universitario Gregorio Marañón, ha hecho una foto de la salud mental en España que, según ha dicho, es la especialidad que menos participa "de la tarta de gasto sanitario", dos puntos porcentuales menos que en el resto de la Unión Europea.

Y eso, ha explicado, se traduce en una ratio de profesionales más baja. Arango también ha remarcado cómo la pandemia "ha desnudado" un sistema de salud mental carente de apoyos.

Según este psiquiatra, los más afectados en esta pandemia han sido quienes ya tenían un problema de salud mental, los profesionales sanitarios de primera línea, los pacientes que salen de la UCI por covid y un segmento de la población que ha padecido mucho por el confinamiento que es la gente muy joven, entre los 10 y los 18 años.

Y esto ha ocurrido en España y en Europa, donde, según ha desvelado, las camas de psiquiatría se han visto desbordadas en estos últimos meses por pacientes muy jóvenes con patologías emergentes relacionados con trastornos alimenticios, afectivos e inclinación suicida.
Arango también ha subrayado el "colapso de la Atención Primaria" que hace que muchos casos que deberían verse allí, no llegan por estar dedicada íntegramente al covid. Al final, solo algunos acaban en las urgencias hospitalarias.

También la directora de la Asociación madrileña de Amigos y Familiares de Personas con Esquizofrenia (Amafe), Ana Cabrera, ha puesto el foco en los "ridículos" ratios de profesionales y en el reto, como sociedad, de conseguir que un trastorno de salud mental no sea sinónimo de exclusión social.

Por su parte, la jefa de salud mental de la Dirección General de Asistencia Sanitaria del Servicio Gallego de Salud, María Tajes, ha remarcado el "problema social de primer orden" que supone que el paciente con trastorno mental no sea considerado un ciudadano "de pleno derecho", algo que resulta "más dañino que el propio diagnóstico".

Y sobre la inversión, ha pedido que no se mida en términos de retorno sanitario sino de retorno social.

Finalmente, la directora general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pilar Aparicio, ha expresado el "clarísimo compromiso" del Ministerio de Sanidad con la salud mental, máximo cuando la pandemia ha multiplicado las necesidades de atención.

Los especialistas remarcan que las muertes por suicidio nunca tienen un único detonante, sino que son el resultado de factores psicológicos, biológicos y sociales que tienen tratamiento. Las personas con conductas suicidas y sus allegados pueden recibir ayuda las 24 horas llamando al 112 o contactando con el Teléfono de la Esperanza (717 00 37 17).

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