Una mala zambullida puede acabar en tetraplejia

El Hospital de Parapléjicos de Toledo lanza la campaña de prevención "Mira cómo saltas"

03.07.2020 | 11:00
El Hospital de Parapléjicos de Toledo recomienda precaución en las zambullidas

El Hospital Nacional de Parapléjicos ha lanzado la campaña "¡Mira cómo saltas!" para apelar a la responsabilidad y recordar a los bañistas la importancia de la prudencia para prevenir una lesión medular como consecuencia de una mala zambullida.

Según los datos aportados por el director médico de Parapléjicos, Juan Carlos Adau, dos varones de 20 y 41 años ingresaron en este hospital de Toledo el pasado año "con lesiones cervicales que provocaron una tetraplejia y que pudieron haberse evitado sencillamente con prudencia", informa la Consejería de Sanidad.

También hubo un ingreso con motivo de un accidente de buceo por descompresión que, aun no siendo una zambullida, también se relaciona con el deporte acuático.

Los profesionales han hecho hincapié en tener una actitud de prudencia aquel bañista que pretende zambullirse en el agua, ya que el tipo de lesión medular común como consecuencia de una mala zambullida se produce a nivel cervical, lo que genera una tetraplejia.

"Si la lesión es completa supone, desde el punto en que se produce la lesión, la interrupción de mensajes de ida y vuelta del cerebro al resto del cuerpo a través de la médula espinal, lo que se traduce en falta de movilidad y de sensibilidad", ha explicado el doctor Adau.

Estos días de verano el hospital utilizará sus redes sociales para la difusión de los mensajes de prevención utilizando los hashtag #Zambullidas2020 y #MiraCómoSaltas, acompañados de diversas infografías con indicaciones y consejos antes de tirarse al agua.

Profesionales del Hospital Nacional de Parapléjicos han recordado un verano más la importancia de conocer la profundidad de una piscina, un río o el mar, sobre todo en relación con la altura desde la que uno se lanza. En todo caso, el bañista ha de zambullirse con los brazos situados en prolongación del cuerpo, protegiendo así el cuello y la cabeza.

Si el agua está turbia y no hay visibilidad conviene inspeccionar previamente la zona para comprobar su profundidad y que no haya elementos sumergidos como rocas, árboles u otros objetos contra los que se puede impactar.

En lugares como ríos, lagos, playas o embalses los niveles del agua pueden variar de un día para otro por las mareas, aperturas o cierres de compuertas, por lo que es conveniente comprobar siempre la profundidad.

Otra recomendación es no saltar de cabeza desde demasiada altura, pues una mala técnica de entrada puede causarnos lesiones tan solo golpeándonos con el agua.

En el mar, si el bañista se lanza de cabeza contra las olas debe comprobar que la profundidad después de la ola es suficiente y, en cualquier caso, solo es aconsejable zambullirse cuando la seguridad sea completa.

Por otra parte, en caso de que se produzca un accidente, y ante la necesidad de la recogida y manipulación de la víctima, es muy importante inmovilizar el cuello, evitar movimientos de la columna y avisar a un profesional para que realice el traslado. No se debe transportar al lesionado en un vehículo utilitario.

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