Si siete días atrás en Burgos un negativo último cuarto hizo descarrilar al Surne Bilbao en un partido que parecía tener a buen recaudo, este sábado supuso su rampa de despegue hacia una victoria inapelable (100-90) que culmina una notable semana deportiva y le mantiene muy vivo en la lucha por la última plaza de play-off. En esta ocasión, el conjunto vizcaino dejó lo mejor de su repertorio para el final y dinamitó el espíritu de resistencia del revoltoso Río Breogán con diez minutos finales excelentes tanto en ataque como en defensa, con un diferencial acierto en el triple y con robos de balón que le permitieron activar el modo galope y desarbolar s su rival.
Fue un magnifico parcial de 14-3 en los tres primeros minutos de ese acto final, al que se llegó con un inquietante 71-69, el que empezó a desnivelar la balanza. Abrió fuego desde la línea de 6,75 Martin Krampelj, le siguió Justin Jaworski, que sumó también otra jugada de tres tiros libres, se unió a la fiesta Margiris Normantas y el 85-72 dejó sin respuesta a los de Luis Casimiro porque, además, acto seguido Tryggvi Hlinason dio más muestras de su brutal dominio en las cercanías del aro gallego con dos de los cinco mates con los que acabó la noche (17 puntos, seis rebotes y 23 de valoración).
Resolución
Y con otro misil de 6,75 del excelente Darrun Hilliard, con una aportación sostenida (21 puntos, también 23 de valoración), y la guinda de uno más del ala-pívot esloveno se acabó lo que se daba. De lo que amenazaba que podía ser una resolución emocionante al brutal 97-77 a tres minutos de la última bocina, con tiempo incluso para el debut en Liga Endesa de Kepa de Castro.
Resistencia
Así se resolvió una cita en la que los de Jaume Ponsarnau tuvieron el control del luminoso prácticamente en todo momento pero en la que les costó soltar el golpe de gracia a un rival corajudo que parecía tener respuesta para todos los intentos de demarraje de los anfitriones, con triples en momentos de gran necesidad de un buen puñado de sus jugadores y con un exhombre de negro como Francis Alonso que en el tercer cuarto amenazó con convertirse en arma de destrucción masiva.
Sin embargo, en los diez minutos finales los hombres de negro pudieron expresarse en su guion favorito: gran trabajo defensivo para desesperación de un contrincante que acumuló siete fatídicas pérdidas en ese parcial, juego a la carrera y lanzamientos de gran eficacia, con un 5 de 8 en tiros de dos puntos y un estratosférico 5 de 6 desde la distancia triple para coronar el más que meritorio 11 de 23 total.
Equilibrio
En un arranque de partido con mucho ritmo y juego directo por parte de los dos equipos, el intercambio de golpes desde todas las distancias fue el rasgo diferencial, con los hombres de negro sumando de la mano de Hlinason, Melwin Pantzar y Luke Petrasek, los dos últimos entonados desde los 6,75 (10-10). Sin embargo, los de Casimiro tampoco sufrían demasiado a la hora de mover sus guarismos anotadores, sobre todo con Aleksandar Aranitovic y Bakary Dibba, por partida doble, anotando sus triples laterales, logrando clausurar el primer acto en ventaja (23-25).
Tira y afloja
No surgieron dudas en el seno del conjunto vizcaino, que retomó la acción con dos mates de Aleix Font y Petrasek y un triple del polaco para conectar un parcial de 9-0, recuperar el control de la situación y obligar al banquillo rival a parar el partido. Hasta el 32-25 llegó la renta del Surne Bilbao, pero el Río Breogán recuperó pronto su eficiencia ofensiva y, con ello, el rebufo de su rival, dándole incluso la vuelta a la tortilla con el 35-36. Fue un espejismo, porque sumando de tres en tres, con un triple de Hilliard y tres tiros libres de Jaworski, y con una canasta a la contra de Pantzar tras un espectacular pase por la espalda de Font evitando que un balón saliese por banda, los anfitriones pegaron un nuevo arreón. Les faltó continuidad, templanza y contundencia para aumentar su colchón, pero el 49-42 con el que la contienda llegó a su ecuador podía calificarse de satisfactorio.
Resistencia y golpe final
Tras la reanudación, a base de una gran defensa, mates de Hilliard, Krampelj y Pantzar y un triple del estadounidense, los de Ponsarnau conquistaron su primera renta de dobles dígitos (58-47), pero la escuadra gallega mantuvo el equilibrio sobre el alambre con dos triples de Danko Brankovic. Y cuando no era el pívot era Keandre Cook, pero los de Casimiro seguían sin dar su brazo a torcer porque pese al dominio de Hlinason debajo del aro los ataques bilbainos seguían teniendo claroscuros, con pérdidas evitables. En ese contexto, los visitantes recuperaron el terreno perdido, empatando a 65 puntos con un triple de un Francis Alonso que empezaba a asomar con peligro.
El 71-69 a diez minutos del final amenazaba con un final de emociones fuertes, pero en esta ocasión, a diferencia de lo acontecido en Burgos, el festival en el cierre lo protagonizaron los bilbainos, que conquistaron con absoluta autoridad su decimotercera victoria del ejercicio en la competición doméstica y no quieren descabalgarse en absoluto de la lucha por una octava posición que apunta a estar carísima.