Bardenas Reales: una gran lección de geología

Las Bardenas Reales, situadas al sureste de navarra, son desde hace muchos años un lugar de peregrinaje para quien busca un paisaje desértico, insólito y a la vez espectacular. Sus formaciones geológicas son su principal, que no único, atractivo. Vamos a descubrir su origen y peculiaridades.

02.11.2020 | 19:52
Castildetierra es el gran atractivo turístico de las Bardenas.

Navarra, tierra de diversidad, es un lema que ha recorrido muchos kilómetros y que define a la perfección la gran variedad de paisajes que uno puede encontrar en un territorio no excesivamente grande como es el de la Comunidad Foral. En esta ocasión ponemos rumbo al sur, a la Ribera, para descubrir el paisaje semidesértico de las Bardenas Reales.

Este vasto lugar ocupa 42.500 hectáreas en el sureste de la comunidad. En 1999 el Gobierno de Navarra lo declaró Parque Natural y un año después la Unesco lo nombró Reserva de la Biosfera. Su extensión está dividida en tres zonas: El Paso –al norte y por donde entra el ganado en la trashumancia–, la Bardena Negra –una zona en la que predomina el bosque mediterráneo–, y la Bardena Blanca –la estepa central, la más interesante y turística–.
Actualmente, 800 kilómetros de caminos recorren este territorio, pero para vehículos a motor existen restricciones y solo se puede circular por cerca de 100 kilómetros.

Sea como fuere, en coche, en bici o a pie, hasta aquí llegan cada año en torno a 90.000 personas con diferentes objetivos. La mayoría son turistas que quieren fotografiarse con las curiosas formaciones de tierra que existen y entre las que destaca Castildetierra, pero también son numerosos los amantes de la naturaleza y de la ciencia que quieren observar y estudiar los diez millones de años de historia geológica que están al descubierto, deportistas que buscan experiencias nuevas bajo un sol que no da tregua, e incluso equipos cinematográficos que encuentran paisajes casi lunares para sus rodajes.

Buscando esa peculiaridad que tanto atrae al público siempre ansioso por dar con lugares especiales y diferentes, hay quien denomina a las Bardenas como el desierto de Navarra, pero en realidad solo se le puede considerar un desierto demográfico. De hecho, es la superficie no habitada más grande de Europa, que no es poco. Para que fuera un desierto climatológico las lluvias no podrían sobrepasar los 180 mililitros por metro cuadrado al año, y en las Bardenas se registran entre 240 y 350 mililitros.

En cualquier caso, las Bardenas Reales constituyen un paisaje único, o como lo describe José María Agramonte, presidente de la Comunidad de Bardenas desde 2017, "es una Navarra dentro de otra Navarra, por así decirlo, porque tenemos desde bosque mediterráneo hasta paisajes casi desérticos. Y son precisamente estos paisajes semidesérticos que encontramos en la Bardena Blanca lo más buscado, el reclamo para el 90% de los visitantes. Es un contraste de paisaje que resulta muy interesante y bonito para fotografiar, especialmente en esta época del año, cuando hay una luz espectacular".

El origen
Para entender el paisaje actual que el visitante se encuentra en las Bardenas hay que hacer un viaje en el tiempo hasta su origen para conocer, a grandes rasgos, dos fases: la de sedimentación y la de erosión.

La primera se dio hace veinte millones de años. El lugar estaba delimitado por cordilleras totalmente cerradas: al norte los Pirineos, al sur el sistema Ibérico, y al este la sierra de Catalánides. Con este panorama, cuando llovía se formaba una gran cuenca central sin salida al mar a la que llegaban lluvias y cauces procedentes de las montañas que arrastraban todo tipo de materiales (cantos, gravas...) que se iban depositando en el fondo. Por un proceso natural de compactación y cementación, esos depósitos fueron formado rocas sedimentarias.

La segunda fase, la erosiva, se dio hace aproximadamente diez millones de años, cuando la cuenca se abrió por la costa catalana y el agua acumulada encontró una salida hacia el Mediterráneo. Así nació el valle del Ebro.

En la cuenca, ya desaguada, comenzó el proceso de erosión de los materiales hasta entonces acumulados. Teniendo en cuenta que no sufren la erosión por igual, ya que los más blandos (arcillas y margas) se erosionan más rápidamente que los duros (areniscas, calizas...), surgen esas formaciones tan espectaculares que crean un paisaje único en Navarra y que a más de uno puede recordar a otros lugares como la Capadocia, en Turquía, algunas zonas de Marruecos o incluso el Cañón del Colorado.


Vegetación esteparia a los pies de la Raya y el Rayón.

En ruta
Para descubrir algunos de los rincones más bellos de este parque nos acompaña Paco Irizar, un ingeniero reciclado en el sector turístico que nos invita a subir a uno de sus buggys para convertir este descubrimiento en una experiencia con un toque de diversión y aventura.

La primera parada es el barranco de Los tres hermanos, donde se puede comprobar cómo el suelo está compuesto por arcillas y margas que hacen que el agua no penetre, sino que deslice, vaya buscando su sitio y cree barrancos. Además, aquí se pueden observar algunas de las especies de plantas más comunes de la zona, como la sosa, el esparto o el tamariz. Todas están adaptadas a la climatología y a la falta de humedad, pero especial atención merece el tamariz, porque se caracteriza por tener unas raíces muy profundas, más gruesas que el propio arbusto y que llegan a medir hasta 17 veces el porte de la planta. Así, un tamariz de tres metros puede tener hasta 50 de raíces bajo tierra.

Seguimos recorriendo la Bardena Blanca para ir hasta el Mirador de Juan Obispo, desde el que observar bonitas cimas: Piskerra, La Raya y el Rayón, y Sanchicorrota.

Cada uno de esos lugares tiene un atractivo especial. En la Raya y el Rayón, por ejemplo, se puede observar el color de las diferentes capas sedimentadas acumuladas a lo largo de los años. Como indica Irizar, "para nosotros es complicado pensar en millones de años, pero para hacernos una idea, un centímetro de sedimento equivale a un siglo". Además, se puede observar el color de las capas, que indica su procedencia: las capas rojizas señalan que las lluvias predominantes llegaban del sur porque tienen un alto contenido en óxido de hierro que le da ese color, mientras que las grisáceas indican que las lluvias procedían del norte y el color se debe a un alto contenido en zinc.

Además del valor geológico del lugar, si hay algo por lo que despierta gran interés este paisaje bardenero es por su aparición en muchos rodajes. Piskerra, por ejemplo, es mundialmente conocido por ser el lugar desde el que hacía su aparición el dragón de Juego de Tronos. Sanchicorrota, por su parte, también es muy conocido entre los seguidores de Vanesa Martín, y es que ilustra la portada de su disco Munay y el videoclip de una de las canciones, Complicidad.

Sobre ello sabe mucho el guía, Paco Irizar, ya que también se dedica a la producción y es una de las personas más solicitadas cuando un equipo quiere rodar en las Bardenas. Puede presumir de haber estado presente en decenas de rodajes de cine y publicidad, y conocedor del interés que despiertan todas las anécdotas relacionadas con el séptimo arte, en su empresa cuenta con una actividad denominada Ruta de cine, llena de historietas y trucos cinematográficos que sorprenden a todos sus oyentes.

Muy cerca de este lugar se encuentran los Blanquizales de Piskerra, un paisaje que también atrae a numerosos turistas por sus badlands o patas de elefante, pequeñas formaciones creadas por la erosión. Hasta este rincón tan bonito estéticamente también han llegado muchos famosos para rodar, como Paloma Faith para grabar Trouble with my baby, Vanessa Paradis para Les spaces et el sentiments, o Alex de la Iglesia para situar algunas escenas de Acción Mutante.

Para terminar, la última parada es en el fenómeno más famoso y bonito de las Bardenas, Castildetierra, un cabezo afilado por el viento y la lluvia cuyas formas son el resultado de un proceso erosivo natural de millones de años. Se estima que se mantendrá en pie entre 5 y 50 años, por lo que no hay que demorar demasiado una visita hasta aquí para disfrutar de esta peculiar escultura hecha con calizas y arcillas, aunque, como comenta José María Agramonte, "la Comunidad de Bardenas tiene escaneada su figura para poder hacer una réplica fiel en el futuro", pese a que, según su criterio, "el día en el que se caiga despertará tanto interés como ahora, ya que muchos se acercarán para comprobar cómo ha quedado".

En cualquier caso, con Castildetierra o sin él, las Bardenas Reales siempre contarán con esa belleza salvaje e insólita que convierten a este lugar en uno de los grandes atractivos de Navarra. 


Un poco de historia
Las Bardenas tienen una superficie de 42.500 hectáreas, representan el 4% de la Comunidad Forl, y su nombre, Bardenas Reales de Navarra, se debe a que estas tierras pertenecieron al patrimonio de los Reyes de Navarra. Desde el siglo IX diferentes monarcas fueron concediendo derechos de uso y, como curiosidad, los primeros fueron a los valles pirenaicos de Roncal y Salazar, a los que se concedió el derecho de pasto. En 1705 esos privilegios exclusivos se confirmaron y unificaron en manos de 22 entidades congozantes, término empleado para denominar a los entes que disfrutan del uso de este lugar. Son 19 pueblos, dos valles y el Monasterio de la Oliva, y todos ellos forman la Comunidad de Bardenas. Actualmente, y desde 2017, está presidida por José María Agromonte.  La Bardena no deja de ser un espacio público, pero son estos 22 entes congozantes los propietarios, y por tanto quienes gestionan el territorio. 
 
Además, no hay que obviar la presencia de la siempre polémica base militar y su polígono de tiro. Este lugar empezó a operar en año 1954, cuando se construyó una base del Ejército estadounidense. Años después, en los 80, cuando España pasó a formar parte de la OTAN, el mando pasó al Ejército español. De momento, y hasta 2028, fecha hasta la que se ha firmado el convenio de arrendamiento entre el Ministerio de Defensa y la Comunidad de Bardenas,  esta base mantendrá su actividad. Por supuesto, hay detractores y defensores de este lugar, pero también hay que decir que el contrato supone una gran fuente de ingresos para los 22 entes congozantes, argumento que por diversos motivos rechazan los colectivos antipolígono.

La plaza de Los Fueros de Tudela.

Cómo llegar: Las Bardenas Reales se extienden por el sureste de Navarra, y aunque tienen varias entradas, la más empleada es la más próxima a Arguedas, donde también se encuentra el Centro de Información del P.N. de Bardenas ( www.bardenasreales.es). Las visitas son gratuitas y el horario para acceder es desde las ocho de la mañana hasta una hora antes del anochecer.
 
Qué visitar: No hay que pasar por alto la ciudad de Tudela a nivel artístico y cultural, así que vamos a proponer un recorrido breve por tres lugares imprescindibles:
* La plaza de los Fueros. Edificada sobre el río Queiles, es el lugar más emblemático de la ciudad, entre otras cosas porque es el escenario de tres momentos muy especiales del calendario local: las fiestas patronales en honor a Santa Ana, el Volatín y la Bajada del Ángel.  
* El palacio del Marqués de Huarte. Actual biblioteca y archivo municipal, es uno de los mejores exponentes de arquitectura civil barroca en Navarra y en su interior se esconde una doble escalera imperial invertida digna de admirar. Además, en su planta baja se pueden conocer un pequeño museo y dos maquetas de la ciudad.
* La Catedral de Tudela es otra de las visitas obligadas, y para acercarse a ella lo mejor es acceder por la calle Juicio, donde el visitante se topará de repente con su portada monumental, realmente abrumadora, y su mejor carta de presentación. En su interior destacan la capilla de Santa Ana, una escultura románica policromada de la Virgen Blanca y, por supuesto, el claustro.
Existen diferentes empresas que hacen visitas guiadas para quien quiera conocer a fondo la historia de la ciudad. Entre ellas se encuentra Tudela me pone' una buena recomendación para quienes buscan rutas contadas de manera amena y divertida.
 
Dónde comer: Tudela presume de una oferta gastronómica que no deja indiferente a nadie. Para quien busca ir de pinchos, aquí van unas recomendaciones de locales y algunos de sus bocados más ricos: bar José Luis (croqueta de borraja, fajito de calabacín, bacon y queso brie...), bar Catedral (gilda, pastel de manitas de cerdo y micuit...), Sua (rabo de toro...), y Le Bistrot (ravioli de calabacín relleno de pisto...). Y para quien busca degustar un buen menú, lo puede encontrar en Casa Remigio, el asador Casa Lola o el 33. 
 
Dónde dormir: La oferta es muy amplia, quien busca el lujo más exquisito lo encontrará en el hotel-bodega Pago de Cirsus (Ablitas), quien busca experiencias diferentes puede probar a dormir en una burbuja en el Aire de Bardenas (Tudela) o visitar las Casas-cueva de Bardenas (Valtierra) excavadas en la roca, y quien prefiere el ecoturismo encontrará el Hotel Rural Suite (en Cascante).