falleció ayer a los 90 años

El sensual legado de Sardá

Andrés Sardá supo ver la sensualidad que podía sugerir la lencería femenina. Y la convirtió en un universo de alto diseño

09.02.2020 | 15:32
Desfile de Andrés Sardá en la Fashion Week de Madrid.

Andrés Sardá supo ver la sensualidad que podía sugerir la lencería femenina.

Andrés Sardá falleció ayer a los 90 años dejando un legado de elegante sensualidad en el diseño de lencería, bañadores y bikinis. Fue uno de los primero diseñadores que supo ver el sugerente potencial que tenía la ropa interior de mujer y se puso manos a la obra para conseguir unas creaciones originales, transgresoras y siempre atractivas.

Sardá siempre estuvo relacionado con el mundo de la industria textil, su familia había estado inmersa en ella desde el siglo XIX en Catalunya. En una época en la que hablar de ropa interior de mujer era poco más o menos un anatema, él decidió borrar la imagen de un diseño ortopédico e incómodo. Este ingeniero textil fue un visionario y pionero. En 1962 creó una empresa dedicada a vender ilusiones, sensaciones y diseño. En más de una ocasión dijo que su idea siempre había sido acabar con aquellas prendas que solo estaban destinadas a su funcionalidad.

fibra y encaje Comenzó en la industria textil confeccionando mantillas, fue el primero el utilizar la licra como tejido y con ello revolucionó las posibilidades de diseño en el mundo de la lencería. A partir de desarrollar esta idea, comenzó a mezclar la licra con la blonda y el encaje y construyó los pilares de lo que hoy es la firma Andrés Sarda, un casa de lencería a nivel internacional.

En 2005, el diseñador, pionero en hacer desfiles de lencería, recibió el premio del Salón Internacional de la Lencería de París, un galardón que dedicó a sus hijos y a la moda española, a la que ánimo a "esforzarse y salir más al extranjero". Él era partidario de visualizar los diseños. Es más, cuando Victoria's Secret comenzaba a dar sus primeros pasos en las pasarelas, Sardá había montado cientos de desfiles y había conquistado al mundo con sus diseños sofisticados unas veces y otras tan coloristas y plásticos que dejaban perplejos a los espectadores de su trabajo.

Tras un acuerdo en 2006 con un empresa belga de lencería, Andrés Sardá anunció su retirada, cediendo el testigo a su hija, Nuria Sardá, quien ya llevaba varios años trabajando junto a él y a día de hoy es la directora creativa de la firma. En 2015, el diseñador fue reconocido con el Premio Nacional de Moda, que concede el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

La firma es conocida en todo el mundo y tiene fans tan diversas como Julianne Moore, Carla Bruni o Lady Gaga, quien se fotografió en 2014 en su avión privado con un mono lencero de la colección First Class. Se puede decir que la firma de la familia ha triunfado en la playa, en la intimidad y también en el Vaticano, porque antes de dedicarse a convertir la lencería y la ropa de baño en un lujo muy codiciado, se dedicaba a hacer la mantilla que se utilizaban en misa. Jackie Kennedy usó una de ella para su audiencia con el Papa.

Reacciones Diseñadores y profesionales del mundo de la moda resaltaron ayer el espíritu revolucionario de Andrés Sardá, el hombre que transformó en España la manera de ver y diseñar la ropa interior femenina. El presidente de la Asociación Creadores de Moda de España (ACME), Modesto Lomba, considera que Sardá fue un "pionero" en la industria de la lencería. "Fundó de una de las casas más reconocidas e internacionales de la moda española". El creador vasco resalta que, desde los años 60, Sardá puso al servicio del diseño de moda su saber hacer como ingeniero textil, diseños que los fotógrafos más vanguardistas de los 70, como David Hamilton, supieron plasmar a través de sus campañas.

Lomba define a Sardá como un "tipo brillante y generoso con sus compañeros, que apostó por realizar proyectos comunes y trabajar en equipo para llevar la moda española fuera de sus fronteras".

La directora de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, Nuria de Miguel, explicó que con el fallecimiento de Sardá se va una "figura imprescindible en la historia de la moda española". Todos sus compañeros de profesión pusieron en valor su afán revolucionario a la hora de contemplar la elegancia del diseño de la ropa interior y de baño.

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