Rincones perdidos en la memoria

IES Miguel de Unamuno, la vida entera entre enseñanzas

14.02.2021 | 01:13
El instituto se ubicó en Licenciado Poza y la Escuela de Comercio en el flanco lindante con Elcano. En la esquina con Bertendona y Poza hay una estatua de Minerva. Foto: P. Viñas

Inspirado en los 'Gymnasiums' alemanes y 'protegido' por Minerva, diosa de la sabiduría , el IES Miguel de Unamuno, conocido como 'El Central', acogió, entre encendidas pugnas, la primera cátedra de euskera de la historia

ESTA visita comienza con una bronca subterránea, con una trifulca intelectual de muchos quilates. Para ser más preciso no es exacto decir que comienza así porque sus orígenes son anteriores pero no parece que haya un año más señalado que aquel 1888 donde tres nombres propios de peso mayúsculo se cruzaron guantes, dicho sea a la metáfora. ¿Hablamos acaso de una leyenda, de una pugna cuya verdad ha ido difuminando sus perfiles, de una historia que cada cual recuerda a su interés...? Imagino que un poco de todo. Ahora les cuento, aunque algunos de ustedes, por supuesto, ya habrán oído hablar de ella.

Empezaremos por decir que el Instituto de Enseñanza Secundaria Miguel de Unamuno es un centro histórico de Bilbao, desde 1847, año en que nació en el Casco Viejo con el nombre de Instituto Vizcaino de Primera Enseñanza. Era El Insti, y más tarde, cuando fueron creándose otros, pasó a ser El Central, algo así como la sede del FBI de la enseñanza en Bilbao, dicho sea todo esto para que no se empañe toda su trayectoria vital, si es que se puede decir eso de un edificio, con la batalla que ya no se puede callar más.

En 1887 el diputado Aureliano Galarza propone a la Diputación la creación de una cátedra de euskera. La iniciativa fue aceptada y produjo un entusiasmo creciente en las filas de los fueristas por la institucionalización de la enseñanza de la lengua que suponía la decisión, a pesar de que los alumnos fueron siempre escasos y el impacto pequeño. A la oposición de Cátedra se presentaron seis candidatos: Luis de Iza, Pedro Alberdi, Eustaquio Medina y tres nombres simbólicos en la historia de la villa y de la cultura vasca por aquel entonces: Resurrección María de Azkue, Miguel de Unamuno y Sabino Arana Goiri, con el consiguiente impacto simbólico que ofrecen a la Cátedra.

Resultó ganador del puesto de catedrático Resurrección María de Azkue, con la perspectiva del tiempo el más preparado de los tres. Desde ese momento las tensiones en torno a la concepción de la lengua que defendieron Azkue y Arana se acrecentaron. Arana criticaba con rudeza los postulados de Azkue, más próximo a la lengua de registro hablado y por tanto a la influencia románica y menos al neopurismo. Unamuno llego a pedir un funeral santo para el euskera y a solicitar que se dejase como reliquia para los lingüistas.

Fue puro fuego académico en Bilbao, la misma ciudad desde la que Resurrección María de Azkue dirigió la primera revista en este idioma, Euskalzale, en la que nació y escribió el gran poeta en lengua vasca del siglo XX, Gabriel Aresti, y en la que el propio Resurrección impulsó la creación definitiva de Euskaltzaindia. ¡Tantas veces se ha oído que Bilbao no es una ciudad euskaldun!

Cruzado este Rubicón, entremos en otras harinas. El primer instituto abrió sus puertas en 1847 en el Casco Viejo bajo el nombre de Instituto Vizcaíno de Primera Enseñanza. Ocupaba el solar donde estuvo el convento de la Santa Cruz de la Orden de San Francisco, fundado en el año 1658. Situado entre la calle de la Cruz y las Calzadas de Mallona y abandonado tras la Desamortización de Mendizabal, el colegio empezó a construirse en el año 1843.

Poco antes, en junio de 1841, aún existía un cuartel de artillería en ese convento. Conviene no olvidar que albergó la primera sede de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación y los fondos del Antiguo Consulado de Bilbao que estaban en el Ayuntamiento. Era un baúl de historias.

Las clases eran enseñanza primaria superior y segunda enseñanza con cinco cursos y además estudios preparatorios de agricultura, minas, caminos y canales, montes y plantíos, estado mayor, ingenieros militares, artillería y marina. José Félix de Azcuenaga, que fuera director del colegio en 1847, era presbítero, escritor y orador, también dio clases y publicó algunos libros de sermones y de historia.

En 1924, y tras las anexiones de Deusto y Begoña y el crecimiento de la población de Bilbao, era cada vez más patente la necesidad de todo tipo de equipamiento tanto en el Ensanche como en los barrios de la ciudad. La Caja de Ahorros Vizcaína y el Monte de Piedad Municipal de Bilbao fueron quienes pusieron en marcha el proyecto de construir un Instituto de Segunda Enseñanza y una Escuela Superior de Comercio en la zona del Ensanche.

En 1927 se construyó un monumental edificio de líneas clásicas y estilo eclecticista diseñado por los arquitectos bilbainos Ricardo de Bastida (1878-1953) y Diego de Basterra (1883-1959). Ambos se inspiraron en los Gymnasium alemanes y las escuelas secundarias suizas para crear un moderno y bien equipado edificio: contaba con aulas de caligrafía y dibujo, salas de estudio y un Museo de Historia Natural, entre otras dependencias. Fue inaugurado el 1 de octubre de 1927 con la asistencia del rey Alfonso XIII.

Con planta en forma de U, el instituto se ubicó en el área de la calle Licenciado Poza; mientras la Escuela de Comercio se ubicó en el flanco lindante con la calle Elcano. En la esquina del edificio con las calles Bertendona y Licenciada Poza se ubica una estatua de Minerva, diosa de la sabiduría, realizada por Higinio de Basterra (1876-1957). Como curiosidad diremos, de la mano de la mitología romana, que Minerva es la diosa de la sabiduría, las artes y la estrategia militar, además de la protectora de Roma y la patrona de los artesanos.

En 1931 se propuso a la Diputación cambiar el nombre del instituto, entonces llamado Instituto Provincial Alfonso XIII, por el de Liceo de Unamuno. Adaptándose a la ampliación y reforma de la enseñanza secundaria llevada a cabo por la República, el centro pasó a denominarse Instituto Nacional de Enseñanza Secundaria Miguel de Unamuno en 1934. Es el nombre que gasta hoy en día y guarda memoria de miles de personas, algunas con carga ilustre, que se han formado tras sus muros. La oferta educativa de hoy incluye la ESO y bachilleratos de Ciencias y Tecnología, y de Humanidades y Ciencias Sociales o el bachillerato nocturno. Entre los programas desarrollados se trabaja en la Agenda 21, en un Proyecto de Convivencia, en el Programa de Normalización Lingüística, el proyecto IKT-TIC de madurez tecnológica de centro educativo y el proyecto Hauspoa, entre otras ofertas.

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