Las inquietas alas de la paloma de Bilbao

El piloto civil francés Jean Mauvais fue el primer hombre que sobrevoló el cielo de Bilbao, allá en 1910. Ciento diez años después, con una épica historia de la aviación, el aeropuerto de La Paloma no se sacude la polémica que le persigue

06.12.2020 | 13:37
El 14 de julio de este año, pese a la pandemia, empezaron las obras del edificio que liberará espacio en el aeropuerto de Bilbao.

LA historia nos recuerda que el 21 de julio de 1910, el piloto civil francés Jean Mauvais sobrevoló el cielo de Bilbao. A falta de otros documentos que lo contradigan, esa es la primera noticia de un hombre que levantó el vuelo sobre la villa. Mauvais montó su hangar al final de la Gran Vía, entonces una avenida sin terminar, de la que despegó a bordo de un Sommer, mientras la ciudadanía le miraba con la boca abierta. Aún no había estallado la Primera Guerra Mundial y la aviación no era todavía más que un sueño del hombre. El domingo 28 de agosto de 1910 Mauvois realizó su última demostración, a media tarde, con unas pruebas a más altura.

Saltemos un par de años hacia delante. El 25 de agosto de 1912, a pesar de la lluvia, a las once de la mañana, realizaron un vuelo los aviadores Leoncio Garnier y Legagneux a bastante altura aunque de corta duración. En el parque de Doña Casilda había numeroso público, dado que allí tenían el hangar paro los aviones, aparatos que se pasearon por el Campo Volantín, el Arenal y otros puntos de la ciudad como una atracción de fiesta. Las crónicas también nos recuerdan que en 1913, Manuel Zubiaga, pionero de la aviación en Bizkaia, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en la Playa vizcaina de Ereaga por fallo de motor cuando volaba de Hendon (Inglaterra) a Bilbao con un Caudron G3 de 60 CV. En la Francia de 1909 tuvo Zubiaga su primer contacto con la aviación, cuando vio volar a leyendas de las alas como Santos Dumont o Bleriot, que le dejaron fascinado.

Hacía menos de cuatro años que Orville y Wilbur Wright habían conseguido volar por primera vez en las dunas de Kitty Hawk, Carolina del Norte. Era el primer vuelo humano.

Tras diferentes experiencias aeronáuticas en la provincia de Bizkaia, en octubre de 1927 comienzan las gestiones para el establecimiento de un aeropuerto en Bilbao, propiciadas por el Sindicato de Fomento. Se crea así una Junta Provincial que realiza estudios sobre el posible emplazamiento del aeropuerto. No será hasta 1936 cuando la Dirección General de Aeronáutica conceda la autorización para instalar un aeropuerto en Sondika. Ahora bien, las deficiencias de las que adolece esta ubicación hacen que el aeropuerto no sea considerado de interés general.

Durante la guerra civil, comienzan las obras pero en este período y hasta junio de 1937, será utilizado como base de actividades aéreas militares. En 1938, empieza la segunda fase de desarrollo del aeropuerto. La diputación reanuda las gestiones con el gobierno para modificar el primitivo proyecto de 1936 y consigue la autorización para redactar un nuevo proyecto que será aprobado por la Dirección General de Infraestructura.

En 1940, se decide de común acuerdo con los organismos locales afectados ubicar un aeropuerto civil en Sondika. Las obras se desarrollarán con lentitud, hasta el 19 de septiembre de 1948, momento en el que se abre el aeropuerto al tráfico diurno con el establecimiento por Aviación y Comercio, S.A. (Aviaco) de una línea con Madrid. Dos años más tarde, entra en funcionamiento el edificio terminal y recibe el nombre de Carlos Haya. El 1 de septiembre de 1965 se publicó una orden ministerial que daba el nombre oficial a los aeropuertos; aparece ya como Aeropuerto de Bilbao, desde entonces su nomenclatura oficial a todos los efectos era ese. Veamos como queda ese paisaje, una vez aprobada la pista.

El aeropuerto cuenta, en esos momentos, con una pista asfaltada, la 11-29 (de 1.440 por 45 metros), otra de terreno natural (de 1.500 por 150 metros), una calle de rodaje, un edificio terminal de pasajeros, una torre de control, un radiofaro, un goniómetro y también con servicios de policía, correos, meteorología, sanidad, combustibles y teléfonos. En 1955, se construye una calle de rodaje que une la pista con el estacionamiento y el edificio terminal, al igual que una plataforma de 124 por 60 metros, un hangar para el Real Aeroclub de Vizcaya y las instalaciones fijas de Campsa.

Empieza Bilbao a convertirse en un sitio de referencia aérea y se detecta una necesidad de crecer. Entre 1964 y 1965, se instala un sistema de aterrizaje instrumental ILS y un radar meteorológico para la detección de tormentas; se amplía la pista hasta los 2.000 metros y la plataforma hasta los 12.000 metros cuadrados. En 1975, se pavimenta la pista cuya orientación pasa a ser 10-28 debido al cambio de declinación magnética. En 1977, se amplía el estacionamiento y se construye una calle de enlace al tiempo que se instala un sistema ILS. Se inaugura este año la pista 12-30, de 2.600 metros de longitud y, al siguiente año, se clasifica el aeropuerto como de primera categoría. ¡Lo consiguió!

Crece el tráfico aéreo. Debido al enorme aumento en la demanda de pasaje y la imposibilidad de seguir ampliando la ya vetusta terminal de Sondika, Aena encargó al arquitecto Santiago Calatrava el diseño y construcción de una nueva terminal con capacidad para dar servicio a una demanda de aproximadamente 5 millones de pasajeros/año. Esta nueva terminal, bautizada con el sobrenombre de La Paloma, se construyó en el área norte del aeródromo, casi frente a la antigua, dentro del municipio de Loiu y fue inaugurada el 19 de noviembre del 2000. La nueva terminal tiene una superficie construida de 32.000 m?2; (340.000 pies?2;) divididos en tres plantas principales. La nueva terminal dispone de una plataforma para aeronaves con 20 plazas de estacionamiento que está dotada de seis pasarelas/fingers para embarque directo.

¿Era esa la solución? No parece claro. Once años después de su inauguración, La Paloma se vio en la necesidad de acometer una serie de obras. La ampliación del parking, el cerramiento de las áreas de salidas y llegadas que desde su creación dieron numerosos quebraderos de cabeza porque Calatrava había edificado un aeropuerto de trazas mediterráneas sin tener en cuenta que la climatología de la cornisa cantábrica es mucho más agreste. El 30 de junio de 2019, se informó de la construcción de un edificio técnico que generaría más espacio en la terminal. El 14 de julio de 2020, y pese al cambio de la dinámica de la terminal debido a la pandemia de coronavirus, arrancaron las obras del edificio que liberará espacio en el aeropuerto de Bilbao.