Histórico olvidado

José Luis Robles, el alcalde con botas... ¡de siete aguas!

10.04.2020 | 00:10

aquella estampa quedó impresa en el imaginario de Bilbao para siempre. Qué digo en el imaginario, en el corazón del botxo para los restos. José Luis Robles Canibe, quien fuera alcalde de Bilbao entre 1983 y 1987, se calzó las botas y cogió la pala cuando a la ciudad le rodaban por las mejillas lágrimas de agua y lodo. Robles, que fue director general de la Marina Mercante, consejero en el Consejo General Vasco, posteriormente del Gobierno autónomo y también senador en dos legislaturas se consagró aquellos días del 83 como el alcalde con botas... ¡de siete aguas!

El alcalde Robles hizo valer aquellos días su condición de capitán de barco para llevar a buen puerto los trabajos de reconstrucción de la ciudad y es bien conocida su imagen con botas de goma recorriendo las calles bilbainas anegadas por el barro en compañía del entonces lehendakari Carlos Garaikoetxea.

José Luis Robles fue elegido alcalde de Bilbao en las segundas elecciones democráticas, al liderar la lista del PNV sustituyendo al también nacionalista Jon Castañares. Antes de acceder a este puesto, su trayectoria política le había llevado a ocupar el cargo de director general de la Marina Mercante en el Gobierno de UCD; la cartera de Industria y Asuntos Marítimos en el Consejo General Vasco que presidió el socialista Ramón Rubial; la consejería de Transportes, Comunicaciones y Asuntos Marítimos en el primer Gobierno autónomo, y a ser senador por Bizkaia durante dos legislaturas.

Quienes compartieron legislatura con el alcalde Robles, tanto correligionarios como oposición, coinciden en señalar su carácter, al mismo tiempo autoritario y conciliador. Al fin y a la postre, debió dirigir una corporación de mayoría minoritaria y se encontró con serias dificultades, especialmente económicas, para enfrentarse a los problemas de una ciudad que precisaba importantes cambios estructurales. En alguna ocasión, el alcalde Robles recordaba cómo debieron pedir créditos bancarios para poder atender a la nómina mensual de los funcionarios municipales.

No obstante, el mayor reto al que debió enfrentarse José Luis Robles fue solucionar los problemas derivados de las inundaciones de 1983. Ocurrieron un 26 de agosto, en plenas fiestas bilbainas. La gota fría había provocado intensas lluvias que desbordaron la ría del Nervión y anegaron los barrios más bajos de la villa. La alarma le llegó al alcalde mientras asistía a la preceptiva corrida de toros, en el coso de Vista Alegre, mientras toreaba Espartaco con el agua hasta la pantorrilla. Pudo llegar a la Casa Consistorial y, desde sus ventanas, observar impotente la fuerza de la riada. Apenas había cumplido tres meses como alcalde.

A partir de ese momento, José Luis Robles se propuso la regeneración de Bilbao y concitó los apoyos de la ciudadanía, en general, y de los diferentes partidos políticos, en particular. Era una regeneración de la que ya se venía hablando antes de la catástrofe climática, como una necesidad imperiosa a consecuencia de la reconversión industrial que precisaban Bilbao y su comarca, y que ahora debía acelerarse. Robles supo hacer de la necesidad virtud y sobre los fangos que dejaron aquellas inundaciones puso los cimientos de una ciudad moderna, que ultimaron los ediles que le siguieron en el cargo. Visto en perspectiva, aquellos días fueron el pistoletazo de salida de una ciudad que se subió al vagón de las vanguardias y ya cabalga por el siglo XXI a lomos del gran nombre que soñó con mantener José Luis.

Protagonista: José Luis Robles.

Gesta: Fue alcalde de Bilbao durante la legislatura 1983-1987, periodo en el que tuvo que hacer frente a las inundaciones de agosto de 1983 tras las que se empezó una reestructuración y transformación de la ciudad. Fue ademas consejero en dos legislaturas de la mano del lehendakari Garaikoetxea.

noticias de deia