Ratón de Getaria: rumbo al faro de San Antón

25.02.2020 | 10:37
El Ratón de Getaria ofrece bellísimas imágenes como esta.

Katxapo es probablemente el paisaje más fotografiado de la costa guipuzcoana. Se ve hermoso al amanecer, impresionante su silueta en los ocasos del verano, potente la imagen arrebatada en los maretones de otoño. Todo el año, todo, el 'Ratón de Getaria', como se conoce a esta montañita que no es isla por poco, ofrece a los viajeros de la costa sus dos perfiles hermosos.

En todos ellos despunta una atalaya preciosa que enciende su luz cada noche y tintinea barriendo el horizonte marino para guiar a los navegantes. Sí, allá arriba está el faro de San Antón y más cosas que ahora visitamos.

El faro marinero está solitario sobre los 112 metros de altitud que lo separan del mar. El edificio que soporta la linterna se sostiene sobre dos plantas coronadas por una torre octogonal de piedra arenisca, como todo el peñasco que configura la península. De él, desde un plano elevado 92 metros sobre el mar parten cuatro destellos blancos cada quince segundos hasta 21 millas de distancia. Más allá está el mar eterno del Golfo de Bizkaia.

Al peñasco de San Antón es muy fácil subir en un corto paseo desde la villa marinera. Solo hay que atravesar primero las callejuelas que cruzan la villa medieval, pasar bajo los arkupes y pasadizos de la iglesia gótica de San Salvador y, alcanzado el puerto, llegar a su extremo caminando sobre el rabo del mismo ratón, construido por el hombre. En el rincón donde guardan sus trastos marineros algunas tradicionales embarcaciones, avistando los colores de las lonjas junto al asador Talaipe, arranca al otro lado de una valla que cierra el paso de vehículos el camino asfaltado que lleva al faro de San Antón. La carretera trepa la montaña en el lado que el sol calienta al amanecer y bordea la cresta afilada que dibuja el lomo del ratón, para alcanzar el collado que es su mismo cuello.

En él, debajo de la cabeza del ratón, se abre una explanada desde la que trepa una escalinata hacia el cogote. Hay repecho, inevitable allá arriba, pero el balcón que nos espera vale el esfuerzo. Llegaremos a ese colladito; la instalación del faro nos queda vetada, pero sabemos que allá arriba hubo antaño una ermita, destruida al parecer en 1813, y en aquel lugar también se apostaba aún hace unos siglos un atalayero que oteaba el horizonte en busca de ballenas.

Desde el collado vamos a continuar ahora hasta donde podremos llegar, que es el punto más alto de la montaña donde se sostiene la ruina de la instalación de Katxapo, que ahora está rodeada de un parquecillo de recreo abrigado por madroños, pinos, olmos y un escueto bosque de encinar cantábrico. Desde Katxapo el faro queda bajo una singu- lar perspectiva y además de la señal luminosa tendremos una peculiar mirada sobre el mar, la costa y sobre la villa de Getaria.

Katxapo y San Antón nos esperan para enseñarnos el mejor horizonte de Gipuzkoa.

Guía práctica

Cómo llegar: Katxapo y el faro de San Antón están en término de Getaria, villa de la costa guipuzcoana destino de nuestro viaje. Se alcanza siguiendo la ruta costera N-634 o la autopista A-8, que se abandonará en la salida 12 a Zumaia o en la 13 a Zarautz, para seguir luego la N-634 por la costa. En Getaria hay que descender hasta el puerto, situado al pie de la puebla vieja. El camino al faro de San Antón se puede efectuar en poco más de media hora.

Qué visitar: Getaria tiene uno de los cascos medievales más bellos de la costa de Gipuzkoa. Sobresale de su calle mayor la torre perfecta de la iglesia gótica de San Salvador, comenzada a edificar en el siglo XII. En su interior pueden verse notables elementos del período gótico, así como un bello retablo de Martín de Basabe tallado en el siglo XVII y que representa la Pasión de Nuestro Señor. En tiempo antiguo el pueblo y la isla de San Antón estaban físicamente separados por las mareas, pero quedaron unidos tras la construcción del puerto en el siglo XV. De este lugar partió el navegante Juan Sebastián Elkano para dar por primera vez en la historia la vuelta al mundo, periplo que terminó en 1522.