Según ha revelado recientemente la revista 'Viajar', existe un destino que se ha consolidado como la opción predilecta para visitar en verano: se trata de Santander, calificada por la publicación como la ciudad preferida por la clase media para viajar en 2026. Situada a apenas una hora de Bilbao, esta capital se presenta como el destino perfecto para quienes buscan "huir de las temperaturas infernales veraniegas" y disfrutar de una mezcla única entre paisajes de mar y montaña.

La revista destaca que Santander es una de las "joyas del Cantábrico por excelencia", "poseedora de una de las bahías más bonitas" del Estado. Para 'Viajar', el éxito de esta ciudad de 170.000 habitantes reside en que "en un solo lugar se combinan dos mundos diferentes". Por un lado, está cerca de cumbres como el Pico de La Picota o el Mirador de Peña Cabarga; por otro, tiene playas como la del Sardinero, junto a calas con encanto como la playa del Bikini o la de los Peligros.

Un palacio con historia

Uno de los grandes reclamos que menciona el artículo es el Palacio de la Magdalena. Inaugurado en 1913 como casa vacacional de los miembros de la corona Alfonso XIII y Victoria Eugenia, este edificio centenario es hoy un símbolo de la ciudad. La revista subraya que, por una tarifa básica de solo 7 euros, "los visitantes pueden conocer sus estancias reales y sumergirse en una historia que ha visto al palacio funcionar como hospital, sede universitaria y refugio tras el incendio de 1941". Actualmente, sigue manteniendo ese "encanto que lo caracterizó durante tantos años".

Palacio de la Magdalena palaciomagdalena.com/

Gastronomía

Más allá de sus monumentos, 'Viajar' pone el foco en el potencial culinario de la zona: "¿Acaso hay mejor plan que sentarse en su paseo marítimo y comer un buen pescado fresco?". La combinación de una "gastronomía fascinante" con su condición de refugio climático convierte a Santander en la apuesta segura para 2026.

La gastronomía de Santander y de toda Cantabria es rica, contundente y muy ligada al mar Cantábrico y a los productos de la tierra. Entre sus platos más representativos destaca el cocido montañés, elaborado con alubias blancas, berza y compango (chorizo, morcilla y panceta), una receta tradicional pensada para combatir el frío. En la costa, el protagonismo es para el marisco y el pescado fresco, con especial mención a las rabassas (calamares), las anchoas de Santoña, consideradas de las mejores del mundo, y el bonito del norte, muy presente en temporada. También son típicos los sobaos pasiegos y la quesada, dos dulces emblemáticos elaborados con ingredientes sencillos como mantequilla, harina, huevos y azúcar, que reflejan la tradición ganadera de la región.