National Geographic se rinde ante el pueblo con la muralla más bonita de Euskadi
La publicación mundialmente conocida destaca un conjunto medieval de apenas 150 habitantes
La revista National Geographic ha puesto el foco en uno de los conjuntos patrimoniales "más fascinantes y estéticos de la Montaña Alavesa". Se trata de Antoñana, una villa a apenas una hora de Bilbao y cuya muralla fue "levantada poco después de que Sancho el Sabio de Navarra fundase la villa en 1182". Su origen responde a la necesidad de crear un bastión defensivo en unas tierras que "estaban en disputa entre Navarra y Castilla". La fortificación utilizaba el río Ega como "foso infranqueable" en su cara oeste, la "más imponente del recinto".
El acceso principal a la villa se realiza por el sur, a través del "único portal medieval que sobrevive hasta hoy". Este acceso conserva elementos defensivos históricos, como las "ménsulas triples que debieron sostener un matacán" para repeler ataques. Al cruzarlo, el viajero realiza un salto temporal, ya que "entrar a Antoñana por ese mismo portal es atravesar ocho siglos en unos pocos pasos".
La casa es el muro
Lo que diferencia a Antoñana de otras ciudades fortificadas es su particular estructura, descrita por la publicación como "un pueblo hecho de muralla". Aquí, el lienzo de las viviendas se fusionó con la defensa militar, creando muros con "más de metro y medio de espesor en la base". Esta integración ha generado un "palimpsesto arquitectónico emocionante" donde las casas se elevan "doce metros sobre el terreno".
Al pasear por la franja de huertos junto al río, se observa cómo "ventanas y balcones perforan la piedra medieval". Algunos de estos huecos todavía conservan la forma de las "antiguas saeteras", que fueron ensanchadas siglos atrás por los vecinos para ganar luz sin debilitar la estructura. Esta forma única es la que permitió que la villa fuera declarada Monumento Nacional de Euskal Herria en 1982.
La Calle Mayor funciona como la "columna vertebral" del trazado, comunicada con calles paralelas y calles apretadas que dibujan una "espina de pez". Al inicio del recorrido, la iglesia de San Vicente Mártir recibe al visitante con su pórtico de cinco arcos, construida sobre los cimientos de una antigua iglesia-fortaleza. Su torre sirvió durante siglos como "periscopio del pueblo sobre el valle del Ega". En el extremo opuesto, en el punto más alto de la villa, se ubica la Casa-Torre de los Hurtado de Mendoza. Este edificio del siglo XIII vigila la entrada norte y representa el "último reducto de defensa" de Antoñana. La ubicación estratégica de Antoñana, a tan solo 33 kilómetros de Gasteiz, la convierte en una parada obligatoria dentro de la comarca.
