El viajero vizcaino tiene hoy más fácil que nunca descubrir Polonia gracias a los vuelos directos que la compañía Wizz Air opera a Varsovia y Cracovia desde el Aeropuerto de Bilbao. Ambas ciudades, que se pueden descubrir en escapadas perfectas de pocos días, representan el alma del país, combinando historia, cultura y modernidad.
Varsovia, la capital del país, es una ciudad dinámica que une tradición y vanguardia. Situada a orillas del río Vístula, fue casi totalmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial, pero su centro histórico fue reconstruido con tal fidelidad que hoy es Patrimonio de la Humanidad.
En una estancia de tres noches se pueden recorrer sus principales atractivos, como el Castillo Real, el Palacio sobre el Agua en el Parque Łazienki, el Palacio Belweder o el de Wilanów y el Monumento a los Héroes del Gueto, que recuerda el levantamiento judío de 1943.
Centro cultural y científico del país, Varsovia alberga prestigiosas instituciones como la Filarmónica Nacional y el Gran Teatro-Ópera Nacional. Es también cuna de figuras universales como Chopin y Marie Curie. La ciudad combina museos y palacios con amplios espacios verdes y agradables paseos junto al Vístula.
En los últimos años se ha convertido en un destino contemporáneo con atractivos innovadores. Destaca la Varso Tower, el rascacielos más alto de la Unión Europea, que cuenta con el mirador Highline Warsaw a 230 metros de altura, ofreciendo vistas panorámicas de 360 grados. Además, sus terrazas y espacios multimedia la han convertido en un nuevo icono urbano.
Varsovia ofrece propuestas de alojamiento muy diversas, con numerosos establecimientos de cuatro y cinco estrellas, y es también un importante centro de congresos y negocios. Trabajo y ocio conviven en una capital emergente que figura entre las ciudades europeas más inspiradoras y que sirve como punto de partida idóneo para recorrer el resto del país.
LO ESENCIAL EN VARSOVIA
- Ciudad Vieja (Stare Miasto), el barrio más antiguo y gran joya de la ciudad, y Ciudad Nueva (Nowe Miasto), fundada a finales del siglo XIV.
- Plaza del Mercado. De planta rectangular, está rodeada de coloridas casas de arquitectura tradicional.
- Catedral de San Juan. Construida en el siglo XIV en estilo gótico, es uno de los edificios religiosos más importantes de Varsovia.
- Castillo Real, impresionante palacio de estilo barroco-neoclásico. Antigua residencia real y sede del Parlamento
- Barbacana, bastión defensivo en la época medieval, y Parque Lazienki, del siglo XVI y estilo barroco.
Cracovia, otra joya polaca
Cracovia, por su parte, es una escapada ideal de dos días. Antigua capital y segunda ciudad más grande de Polonia, conserva un casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad. Situada junto al Vístula, destaca por su riqueza artística y arquitectónica. La colina de Wawel, con su castillo y catedral, simboliza la historia nacional y alberga tesoros como la tumba de San Estanislao.
El corazón de la ciudad es la Plaza del Mercado (Rynek Główny), una de las mayores plazas medievales de Europa. En ella se encuentra la Lonja de los Paños, antiguo centro comercial que hoy acoge puestos de artesanía. Siguiendo un rito medieval, cada hora suena el tradicional toque de trompeta desde la basílica de Santa María. Muy cerca se hallan la torre del Ayuntamiento, la iglesia de San Adalberto, la Barbacana y la Puerta de San Florián, inicio del Camino Real.
El barrio judío de Kazimierz, histórico centro cultural hebreo, ofrece sinagogas, ambiente bohemio y clubes de jazz que animan el ocio nocturno.
NO TE LO PIERDAS EN CRACOVIA
- El toque de trompeta desde la torre de la basílica de Santa María, en la Plaza del Mercado.
- Lonja de los Paños. Edificio emblemático que alberga un animado mercado de artesanías.
- Entre las calles más emblemáticas se encuentran Floriańska y Grodzka, parte del histórico Camino Real que comienza en la Barbacana.
- Torre del Ayuntamiento y la pequeña iglesia de San Adalberto, del siglo XI.
- Colina Wawel, con el majestuoso castillo y la impresionante catedral, símbolos históricos de Polonia.
Un festín de sabores
La gastronomía polaca es contundente y tradicional, pensada para compartir. Destacan los pierogi, empanadillas rellenas de patata y queso u otros ingredientes; el bigos, guiso de col y carnes; y sopas como el żurek, elaborada con harina de centeno fermentada y servida con salchicha y huevo dentro de un pan redondo ahuecado. También son típicos el kotlet schabowy (filete empanado) y el sernik, tarta de queso.
Varsovia concentra el mayor número de restaurantes recomendados por la guía Michelin del país, de cocina clásica y de fusión. El abanico de establecimientos hosteleros es amplio para responder a todos los gustos. En Cracovia, la ciudad ofrece igualmente una variada oferta para todos los presupuestos, especialmente en el casco antiguo y Kazimierz. Allí, es imprescindible probar el obwarzanek, rosquilla callejera de origen medieval, y la maczanka krakowska, un bocadillo de carne marinada y cocinada lentamente.
Para acompañar la comida, en Polonia crece la producción de vino local, aunque la cerveza sigue siendo una opción popular. En definitiva, Varsovia y Cracovia combinan patrimonio, modernidad y una rica tradición culinaria, convirtiéndose en destinos excelentes para una escapada urbana llena de historia y experiencias únicas.