A dos días de que el Athletic dispute en Bérgamo su antepenúltimo partido de la fase de liga de la Champions League frente al Atalanta, muchos aficionados rojiblancos ya ultiman el viaje para acompañar al equipo en uno de los desplazamientos europeos más atractivos de esta edición. Para quienes pisan por primera vez esta ciudad del norte de Italia, conviene conocer qué es Bérgamo, cómo se vive y se come y qué zonas merece la pena recorrer.
Bérgamo: una ciudad con dos almas
Bérgamo es una ciudad lombarda de origen romano que ha sabido conservar una fuerte personalidad propia. Su rasgo más singular es que está dividida en dos partes muy claras: la Città Alta, la zona histórica amurallada situada en lo alto de una colina, y la Città Bassa, más moderna, comercial y funcional. Los bergamascos son conocidos por su carácter discreto, trabajador y poco dado al exceso, algo que conecta bastante bien con la cultura del norte de Italia y con una ciudad que ha crecido mucho en los últimos años.
No es una urbe masificada, lo que hace que el visitante tenga la sensación de estar en una Italia más auténtica, ideal para un desplazamiento de este tipo.
Zonas imprescindibles
La Città Alta es, sin discusión, el gran atractivo de Bérgamo. Se accede a ella en funicular y recorrerla es casi obligatorio. Allí destacan la Piazza Vecchia, considerada una de las plazas más bellas de Italia, la Basílica de Santa Maria Maggiore, la Capilla Colleoni y las murallas venecianas, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pasear por sus calles empedradas, tomar algo en una terraza o ver el atardecer desde lo alto es uno de los mejores planes posibles en los días previos al partido.
En la Città Bassa, la zona de Viale Papa Giovanni XXIII y los alrededores de Porta Nuova concentran hoteles, bares y restaurantes, y es donde probablemente se mueva la mayoría de la afición visitante. Es una zona cómoda, bien comunicada y, por lo general, bastante segura.
Qué comer en Bérgamo
La gastronomía bergamasca es contundente y muy ligada a la montaña. El plato más famoso es la polenta, que se sirve de múltiples formas y acompañada de carne, setas o quesos. También es típico el casóncelli alla bergamasca, una pasta rellena similar a los ravioli, normalmente acompañada de mantequilla, panceta y salvia.
En quesos destaca el Taleggio, originario de la zona, y en postres, la polenta e osei, una elaboración dulce muy representativa de la ciudad. En general, se trata de una gastronomía ya conocida por muchos y que , normalmente, no falla. Como en cualquier desplazamiento, conviene evitar polígonos industriales, barrios periféricos alejados del centro o zonas cercanas a estaciones por la noche, especialmente en grupos pequeños o solos.
El entorno del estadio New Balance Arena (estadio local del Atalanta) suele estar muy controlado en días de partido, pero es mejor seguir las indicaciones policiales y los recorridos marcados para la afición visitante.
Bérgamo no es una ciudad grande, pero sí muy manejable y agradecida para una escapada futbolera. Historia, buena comida, paisajes urbanos únicos y un ambiente más tranquilo que el de otras sedes europeas hacen que el desplazamiento tenga atractivo más allá del partido. Y todo ello, a apenas una hora de Milán.
Sobre el rival
Fundado en 1907, durante décadas fue un equipo humilde, acostumbrado a alternar entre la Serie A y la Serie B, hasta que en los últimos años se ha consolidado como un referente del fútbol ofensivo gracias al proyecto liderado por Gian Piero Gasperini y ahora comandado por Raffaele Palladino. Su afición, conocida como la 'Dea' (diosa), es muy fiel, intensa y orgullosa de su origen local. No es una hinchada numerosa, pero sí muy entregada, especialmente en grandes noches europeas, donde empujan al equipo con una presión constante.
Entre los jugadores más a tener en cuenta de sus filas se encuentran el centrocampista brasileño Éderson, el delantero italiano Scamacca, el nigeriano Ademola Lookman (recién eliminado de la Copa África) y el belga Charles De Ketelaere, entre otros. Se trata de un equipo muy peligroso y que es muy capaz de poner en serios aprietos los intereses de los zurigorris.