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El plan de moda de este invierno: un viaje para ver las auroras boreales

De diciembre a abril la nieve transforma los paisajes de Finlandia en un paraíso invernal, un escenario único donde descubrir la naturaleza más inhóspita y vivir experiencias únicas como ver auroras boreales o hacer una inmersión en un lago helado

El plan de moda de este invierno: un viaje para ver las auroras borealesVisit Finland

Durante el invierno, Finlandia suele vivir con temperaturas bajo cero. Es la estación más larga del año, que suele durar unos 200 días en Laponia y de tres a cuatro meses en el sur del país. A pesar de la dureza de esta climatología, es también lo que la convierte en un destino único, ya que todo el país suele estar cubierto de nieve y lo convierte en un paraíso invernal donde practicar actividades como esquí, raquetas de nieve, trineos tirados por huskys... hasta descubrir los beneficios de una sauna finlandesa o, por supuesto, salir en busca de auroras boreales, especialmente intensas bajo los oscuros cielos invernales.

Paisaje invernal en la estación de esquí de Levi.

De la calidez de la sauna al agua helada

La sauna en Finlandia es una forma de vida. Es una tradición milenaria profundamente arraigada que gusta disfrutar tanto a los finlandeses como a los turistas.

Existen todo tipo de saunas: públicas, privadas, urbanas, en hoteles, en cabañas junto a lagos e incluso, para quien busca experiencias auténticas, saunas construidas en hielo o nieve, donde el contraste entre frío y calor crea sensaciones únicas. Estas saunas están construidas íntegramente con nieve y hielo locales, lo que les otorga una atmósfera mágica que solo puede disfrutarse durante el invierno.

Sauna de hielo en Ruka-Kuusamo.

En lugares como Pyhäpiilo Sauna World o RukaKuusamo, en Laponia, los visitantes pueden descubrir una versión sorprendente de la sauna finlandesa tradicional. Aunque las paredes están hechas de hielo, en el interior se respira una calidez envolvente y acogedora que invita a relajarse.

Para quien prefiera la versión clásica, situada en el antiguo barrio de Pispala, en Tampere, se encuentra Rajaportti, la sauna pública más antigua de Finlandia que sigue actualmente en uso. Fue construida en 1906 y todavía se calienta con madera según el modo tradicional.

Para completar la experiencia de una sauna, muchos viajeros combinan la sauna con una inmersión en agua helada, una costumbre profundamente arraigada en la cultura finlandesa. El contraste entre el calor intenso de la sauna y el frescor del hielo despierta cuerpo y mente, dejando una sensación de energía renovada. Eso sí, esta práctica pensada para personas sanas, conviene hacerla bajo la supervisión de un experto.

A la caza de auroras boreales

De diciembre a marzo, gracias a la oscuridad del invierno y a las condiciones climáticas del Ártico, es la mejor época para ver auroras boreales, especialmente en el norte del país, donde se suele registrar una media para avistarlas de 200 noches al año.

Este espectáculo de luces, que se produce por la interacción de las partículas solares con el campo magnético de la Tierra, lleva siglos fascinando a la gente, y es uno de los principales atractivos para planear un viaje a Finlandia en invierno.

Una de las formas más memorables de vivir este fenómeno es dormir en cabañas con techos de cristal, como las que se encuentran en Levi, Saariselkä o Rovaniemi y que permiten contemplar las luces del norte desde la comodidad de la cama.

Patinar sobre un lago helado

La Región de los lagos es un destino especialmente elegido entre quienes buscan paisajes blancos y disfrutar de la naturaleza en invierno. Entre todos ellos destaca el lago de Saimaa, de 4.400 kilómetros cuadrados, un espacio muy popular para los aficionados al patinaje sobre hielo. 

El esquí de fondo es otra modalidad popular en este país. Febrero y marzo, cuando el sol empieza a asomar en el cielo azul, es la mejor época para disfrutar de sus pistas.

Las raquetas de nieve o los trineos tirados por perros husky son otras opciones para adentrarse en bosques y caminos y disfrutar del paisaje blanco.

La Catedral de Helsinki.

Información práctica

  • Capital, punto base. Helsinki ocupa una península y las islas que la rodean en el mar Báltico. Para llegar a Finlandia hay que volar a Helsinki. Existe una buena red de transporte público en Finlandia y para moverse a otras regiones como Laponia se puede tomar un vuelo interno o usar el tren nocturno (Polar Express).
  • Documentación. Basta con el DNI, pero el pasaporte es siempre recomendable.
  • Calendario. Es un destino para todo el año. El invierno es la época más turística, sobre todo en Navidad, donde lo más visitado es Rovaniemi, la residencia oficial de Papá Noel.
  • Naturaleza. En torno al 75 % de su superficie está cubierta de bosques, y cuenta con el mayor archipiélago del mundo. Cuenta con 41 parques nacionales, donde destaca la Región de los Lagos y Laponia, considerado el último gran espacio salvaje de Europa.
  • Sauna. La sauna es un elemento muy importante de la cultura finlandesa y forma parte del día a día. Se pueden encontrar saunas públicas en ciudades y pueblos.
  • Las auroras boreales. Son otro de sus grandes atractivos. La mejor época del año es durante los meses de otoño (septiembre, octubre) y finales de invierno/principios de primavera (febrero, marzo), cuando las noches son más oscuras y hay mayor actividad solar.

Pasear por la capital

Helsinki es una ciudad costera que aúna cultura urbana y naturaleza. Visitarla es esencial para conocer un poco mejor este país y aprovechando que es punto base para desplazarse hacia el norte, se puede dedicar un par de días para callejear y descubrir es estilo de vida nórdico.

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A pie o en bici, según las condiciones climatológicas, no hay que dejar de visitar la plaza del Senado, de arquitectura neoclásica y centro neurálgico del casco antiguo, donde también se encuentra la Catedral; la plaza del mercado, situada junto al puerto, a orillas del mar Báltico; la casa Aalto, la casa museo del arquitecto Alvar Aalto ubicada en Munkkiniemi, una de las zonas residenciales más bonitas de la ciudad; la estación de tren Rautatientori, construida a principios del siglo XX en estilo Art Nouveau; o la zona de las villas en Meilahti, donde antiguas villas de madera presumen de sus vistas al mar.

Con esta fusión entre vida urbana moderna y naturaleza, Helsinki se posiciona como una ciudad con una alta calidad de vida, y destino para descubrir y combinar con experiencias en el resto del país que convierten el frío y helador invierno en un escenario único.