Isaac del Toro recoge el testigo de Raúl Alcalá
México festeja una victoria en el Tour tres décadas después de su anterior logro
A finales de la década de los 80 del pasado siglo, un 3 de julio de 1989, en Francorchamps, Raúl Alcalá, por entonces en las filas del PDM, sometió a Jesper Skibby y Patrick Tolhoe en una etapa maratoniana, 241 kilómetros, entre Luxemburgo y la ciudad belga.
En aquel lejano Tour, el liderato lo ostentaba el portugués Acácio Da Silva. Esa fue la última victoria de un mexicano en la carrera francesa.
Más de tres décadas después, pasados 37 años de aquel hito, en Barcelona, en Montjuïc, Isaac del Toro celebraba el triunfo absolutamente desatado por cortesía de Tadej Pogacar, que era el más fuerte, el más rápido y el más potente pero decidió que fuera su compañero de equipo el primero en atravesar la línea de meta. Se sintió mejor regalando el laurel que lográndolo.
Al esloveno, el hombre a la victoria pegada, el campeón que no jadea, pareció gustarle y agradarle más la victoria del joven mexicano que la suya propia, sabedor que él contará más victorias en el presente Tour si nada extraño acontece en la carrera francesa.
"Me ha regalado la victoria"
En la alegría, tras los abrazos y las risas, Pogacar se envolvió en la bandera de México para delirio de los admiradores de su paisano. Los animadores de Isaac del Toro le bautizaron con un cántico. “Pogacar, hermano, eres mexicano”.
No era para menos el homenaje a Pogacar de los aficionados mexicanos congregados en Montjuïc. Sabían que el esloveno había decidido regalar la etapa a su paisano.
“Había un plan para Tadej, pero se abrió una brecha y me dejé llevar hasta la línea de meta. Me ha regalado la victoria. La verdad es un sentimiento muy bonito, es una de esas cosas que todos trabajamos por hacer y que todos estamos buscando toda nuestra vida. Es un sueño hecho realidad”, expuso Del Toro.
“Estoy emocionado y no te puedes imaginar cómo se siente esto para mí ahora, especialmente por mi país y por todo lo que está pasando, es simplemente una locura, de verdad. Estar a este nivel en Francia, en la carrera más dura, es un sueño”, analizó el mexicano, que en Barcelona, en el Tour, consumaba su 30ª victoria profesional. Casi cuarenta años después, Isaac del Toro recoge el testigo de Raúl Alcalá.
