"Hacer ficción de época es complicado y en euskera más, pero la muga es una zona ideal para llevarla a cabo"
Es la primera ficción de época en ETB. Su estreno está previsto para enero de 2010. Una TV movie dará paso a trece capítulos recreados en distintos lugares de Euskadi, cercanos a la frontera, y que mantienen aún características imprescindibles para recrear una historia de 1942
BILBAO. Mugaldekoak narra la historia de dos personas reales; una enfermera belga, Dédée, y un mugalari de Hernani, Florentino Goikoetxea. Ambos, en un clima bélico, se dedican a salvar a los aviadores aliados que son derribados en zonas de ocupación alemana. A su alrededor, historias más personales y de ficción dan forma a la vida en unos años difíciles. Hace tres años que ha terminado la guerra civil española, Europa está en plena II Guerra Mundial. Persecuciones políticas, dificultades económicas y tramas sentimentales se dan cita en esta serie que dirige Fernando Bernués de la productora Tentazioa.
¿Cómo surge la idea de hacer "Mugaldekoak"?
Es un deseo antiguo, llevábamos mucho tiempo dando vueltas a la idea de abordar una ficción en euskera. Una ficción de época, más realista. En ETB, cuando presentamos la idea, también había proyectos de abordar un tema de estos. Dándole vueltas tuvimos referencias de la red comète. Siempre habíamos tenido claro que la muga era un territorio que nos gustaba para una ficción.
¿Por qué la II Guerra Mundial?
La red comète nos parece que da un entorno político e histórico idóneo para trabajar en un núcleo y en un universo euskaldun muy cerrado, pero vinculado también a un movimiento europeo y con una perspectiva de esta II Guerra Mundial real y cercana. Con estos elementos fuimos creando la historia. Hay trama política, de intriga y de acción. También hay tramas sentimentales y recorridos personales.
¿Tiene más dificultades al ser en euskera que en castellano?
Siempre hay bases para trabajar por igual en los dos campos lingüísticos. Es más difícil en algunas cosas, no tanto a la hora de pensar en uno o en otro idioma, pero sí a la hora de hacer repartos. Estás más limitado a actores que dominen el euskera, el abanico de posibilidades es más reducido.
¿Cómo es la trama principal de esta serie?
Matxalen de Pedro interpreta a Andrée De Jongh, Dédée, una joven enfermera belga que se ocupa de rescatar a los aviadores que han sido derribados en zonas de ocupación alemana. El otro personaje importante en la trama es Florentino Goikotxea, es mugalari de Hernani. Un hombre condecorado por todos los ejércitos de todos los países aliados y muy desconocido para nosotros. Este papel lo interpreta Iñaki Beraetxe. Estos son los dos personajes de la trama más política.
¿Quiénes son los protagonistas de las tramas más personales?
Un médico rural que luchó en el bando franquista, Manuel, es interpretado por Isidoro Fernández, y su mujer, Irene, papel interpretado por Mireia Gabilondo. Es una mujer que viene del bando republicano y que tuvo un primo, asesinado en la guerra civil española. La serie está ambientada en el año 42. Tres años después de terminada la guerra española.
¿Son verídicos los personajes?
Hay personajes que sí. Pero los únicos que hemos mantenido en su contexto original son Florentino y Dédée. Es nuestro humilde homenaje a esas dos personas que fueron importantísimos en la resistencia francesa. La serie es de ficción, sin lugar a dudas, lo que pasa es que está inspirada y basada en hechos reales.
¿Ha sido difícil documentarse?
Hay bastante material de la "red comète" en Euskadi. En los materiales históricos las informaciones son muy contradictorias y a veces es difícil encontrar la verdad exhaustiva de un hecho. Existe bastante material, pero en una ficción la base argumental no tiene que ser tan estricta como cuando abordas un documental.
El tema de las localizaciones ha tenido que ser complicado, ¿no?
Ha sido trabajoso. Representar el año 42 hoy es complicado. Los contextos urbanos y rurales están muy alterados. Hacer ficción de época es complicado. Queríamos que las localizaciones fueran contundentes en su presentación, que hablaran por sí mismas. Hemos peregrinado más de lo habitual. Los desplazamientos son muy costosos, pero hemos preferido hacerlos para dar mayor carácter a la serie: Goizkueta, Etxalar, Oiartzun, Lesaka, Segura, en distintos puntos del curso del Bidasoa… Un periplo buscando lugares que tuvieran contundencia y que se ajustaran al año 42 en la mayor medida de lo posible.
Hablemos de otras producciones suyas.
He dirigido Ertzainak, Martin, Mi querido Klikowsky…
¿Ha terminado ya "Klikowsky"?
Queda una temporada por emitir, supongo que empezará en enero. Son capítulos nuevos que fueron grabados en verano. No sabemos si ha acabado o no; estaríamos encantados de no acabar, pero eso ya no depende de nosotros. Depende de ETB, pero aún quedan trece capítulos por emitir.
Dicen que con la crisis vemos más televisión, ¿afecta de alguna forma a la producción?
Claro que está afectando, en calidad y en cantidad… Los parámetros de producción son diferentes. Se aprietan las tuercas, hay que producir en menos tiempo, con menos dinero. Hay proyectos que no se pueden abordar. Continuamente oigo hablar de proyectos, no sólo en EITB, que estaban a punto de empezar a producirse y que a las puertas, cuando ya se llevaba una preproducción muy larga, se han venido abajo. De esta crisis no se salva nadie.
¿Cuánto tiempo les ha llevado hacer la preproducción de esta serie que están grabando?
La escritura primera, el preguión, el guión de la película, los trece capítulos, más las localizaciones y empezar a grabar, estamos hablando de dos años.
¿Compensa tanto esfuerzo?
¿Económicamente? En televisión las compensaciones vienen después. Estamos en márgenes de producción muy exiguos. En televisión compensa cuando haces muchos capítulos de una serie. En la medida de que va pasando el tiempo va compensando. Si el producto va bien y se hacen sesenta, ochenta o cien capítulos es cuando el esfuerzo y la rentabilidad van más paralelos. Poner en marcha algo es muy costoso. Poner a andar el vestuario, los guiones, los actores, las localizaciones y las grabaciones son muy costosos. Ese universo de recursos que debe haber para empezar a rodar es caro. Conformar equipo es complicado.
¿Trabajar por amor al arte?
Tanto como eso no, por nada no se trabaja, pero sí hay que tener un poco de pasión para que este oficio resulte rentable a niveles personales y dejes de lado a veces los niveles económicos. Hay que tener muchas ganas de contar historias. Nosotros como productora lo único que hacemos es ficción, es lo que mejor manejamos.
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