Síguenos en redes sociales:

Condenado un promotor inmobiliario por estafar a una pareja en la compra de su primera vivienda

La sentencia concluye que el acusado actuó con ánimo de lucro, buscando liquidez inmediata pese a saber que no podría cumplir lo acordado

Condenado un promotor inmobiliario por estafar a una pareja en la compra de su primera viviendaFreepik

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a cuatro años de prisión a un promotor inmobiliario por estafar a una pareja joven, ocultando la grave situación económica de su empresa para obtener casi 97.000 euros destinados a la adquisición de una parcela.

Según informa el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, la sentencia condena al empresario Luis Miguel A.T. por un delito de estafa hiperagravada y absuelve a la empleada acusada, al no quedar demostrado que tuviera conocimiento del fraude ni capacidad de decisión.

Un proyecto de autopromoción que nunca se materializó

La sentencia considera probado que la pareja, de 24 y 25 años, contactó con los acusados para adquirir un solar en Arroyomolinos y construir su vivienda mediante un sistema de autopromoción, en el que el promotor debía gestionar todo el proceso hasta la entrega final.

En octubre de 2020 firmaron un primer documento y entregaron 6.000 euros como señal, y meses después suscribieron un contrato más amplio para la construcción de obra nueva, con un precio total de 304.000 euros.

Durante meses hubo apariencia de normalidad, con reuniones y preparación de citas notariales para formalizar la compraventa y la hipoteca.

Falta de liquidez y engaño continuado

Sin embargo, cuando llegó el momento clave, el vendedor no acudió en dos ocasiones a la notaría porque la empresa no tenía liquidez para cancelar la carga hipotecaria de la parcela.

El tribunal considera probado que el acusado ya conocía la situación crítica de su empresa, con deudas, conflictos y problemas financieros, pero aun así continuó con la operación y reclamando pagos, incluso pocos días antes de la firma, cuando solicitó más de 11.000 euros adicionales.

Los magistrados subrayan que no se trata de un incumplimiento civil, sino de un delito de estafa, ya que existió un engaño determinante que generó confianza en los compradores y les llevó a realizar sucesivos pagos. Ese dinero, además, no se destinó al fin previsto, provocando un perjuicio económico directo.

Estafa hiperagravada por afectar a una primera vivienda

La sala concluye que el acusado actuó con ánimo de lucro, buscando liquidez inmediata pese a saber que no podría cumplir lo pactado. Además, aprecia dos agravantes que elevan el delito a hiperagravado: el elevado importe defraudado y el destino del dinero a la compra de una primera vivienda, considerada un bien de primera necesidad.