Desarticulan un grupo criminal dedicado al tráfico de drogas en Euskadi y Catalunya
La Ertzaintza y los Mossos d´Esquadra arrestan a cinco personas en un operativo conjunto
Cinco personas han sido detenidas por la Ertzaintza y una por los Mossos d´Esquadra, todas ellas pertenecientes a una organización criminal dedicada al tráfico de drogas. La investigación comenzó en mayo del año pasado, cuando la Ertzaintza detectó que un proveedor de varios traficantes de Gasteiz volvía de Catalunya, por lo que se inició la coordinación con los Mossos d´Esquadra estableciendo un sistema de trabajo conjunto basado en el intercambio de información, la planificación operativa y el apoyo mutuo en todas las fases del dispositivo.
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Fue este martes cuando se llevó a cabo el operativo cuando el presunto correo, residente en Catalunya, volvió a Gasteiz a proveer de cocaína a dos hombres con relación de amistad entre ellos. Uno de estos entregaba la droga a un tercer hombre que la distribuía a menor escala y que, en ocasiones, era ayudado por su pareja sentimental.
Estas cinco personas fueron detenidas por la Ertzaintza y, paralelamente, los Mossos d´Esquadra procedieron al arresto de la pareja sentimental del suministrador en la localidad de L´Hospitalet de Llobregat.
Intervención
La operación, denominada “Moxolo”, ha culminado con la detención de las seis personas que participaban de manera activa en el seno del grupo criminal que abastecía a diferentes municipios de Euskadi y de Catalunya. Se han intervenido 500 gramos de cocaína, parte pura y parte ya cortada.
Al mismo tiempo, también se han desmantelado tres puntos de almacenamiento y distribución utilizados por el grupo en la zona de Gasteiz, además del punto de suministro de la droga. También se han incautado aproximadamente 33.000 euros, un vehículo, dispositivos electrónicos y documentación relevante para la investigación.
Sofisticación criminal
Los investigados aplicaban estrictas medidas de seguridad para evitar ser detectados, dificultando enormemente el trabajo policial. Entre las prácticas observadas se encuentran: controles constantes de contravigilancia, especialmente por parte del proveedor, afincado en L’Hospitalet de Llobregat, quien modificaba rutas, horarios y puntos de encuentro de manera imprevisible, así como por los suministradores afincados en Gasteiz; reuniones breves y en lugares de alta afluencia, dificultando la observación discreta; movimientos fraccionados de la droga para minimizar pérdidas en caso de intervención policial.
Estas medidas obligaron a los investigadores a desplegar recursos técnicos avanzados, equipos de vigilancia especializados y un seguimiento minucioso de cada movimiento del grupo criminal. La capacidad de adaptación de los agentes y la coordinación entre unidades fueron determinantes para mantener la investigación activa sin comprometer su éxito.
El principal proveedor, con base operativa en L’Hospitalet de Llobregat, representó uno de los mayores retos de la investigación. Su experiencia en el ámbito del narcotráfico y su obsesión por la seguridad personal lo llevaron a adoptar patrones de movilidad extremadamente cambiantes y a realizar controles exhaustivos de su entorno, señalan fuentes oficiales.
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