Desactivan una granada de mano antigua junto a la vía de tren en Karrantza
Los artificieros de la Ertzaintza retiraron el artefacto en torno a las 7.20 horas y la circulación ferroviaria pudo restablecerse poco después, una vez descartado cualquier riesgo.
En las inmediaciones del túnel de la Escrita, en Karrantza, la madrugada transcurría como tantas otras, hasta que un objeto oxidado, semienterrado junto a la vía, ha alterado la rutina ferroviaria. No era una piedra ni chatarra olvidada, sino una granada de mano antigua que obligó a detener trenes y a desplegar un operativo de seguridad antes de que amaneciera. Eran las 4.20 horas cuando personal de seguridad de Adif alertó del hallazgo en las inmediaciones de la infraestructura ferroviaria. Hasta el lugar se desplazó la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza, que acordonó la zona y procedió a cortar el tráfico ferroviario de manera preventiva.
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Con las primeras luces del día, y tras asegurar el perímetro, los artificieros retiraron el artefacto en torno a las 7.20 horas. La circulación ferroviaria pudo restablecerse poco después, una vez descartado cualquier riesgo.
No es un episodio aislado. Aunque cada hallazgo genera sorpresa, la localización de artefactos sin detonar forma parte de una realidad que aflora de manera periódica en Euskadi, vestigio aún latente de la Guerra Civil de 1936. Muchas de estas granadas permanecen ocultas durante décadas, enterradas en montes o almacenadas sin conocimiento de su peligrosidad en viviendas y trasteros.
Otros hallazgos
En 2013, por ejemplo, la Ertzaintza retiró una granada militar encontrada en un trastero de un edificio del número 6 de la calle Meztikabaso, en Gernika. El hallazgo obligó al desalojo preventivo de los vecinos mientras los especialistas neutralizaban el explosivo. Más recientemente, en 2024, otro artefacto de la guerra de 1936 apareció en el municipio guipuzcoano de Elgeta. En aquella ocasión fue un montañero que paseaba con sus perros quien dio la voz de alarma. La Ertzaintza se desplazó al lugar y llevó a cabo una explosión controlada en torno a las 14.00 horas para eliminar el riesgo.
Detrás de cada intervención hay un mismo patrón: el aviso ciudadano, la rápida actuación policial y la aplicación de protocolos estrictos para garantizar la seguridad. Las autoridades insisten en la importancia de no manipular estos objetos y avisar inmediatamente al 112 ante cualquier sospecha. Porque, casi noventa años después del conflicto, la memoria de la guerra sigue emergiendo, a veces, en forma de hierro oxidado que obliga a detener trenes, desalojar edificios o acordonar montes.
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