La hidratación inteligente va mucho más allá de beber un litro y medio de agua al día. Este concepto cada vez más presente en el campo de la nutrición funcional propone adaptar la ingesta de líquidos a las necesidades reales de cada persona, teniendo en cuenta factores como el ritmo de vida, el tipo de alimentación, la actividad física o el clima. Es decir, no se trata de beber más, sino de beber mejor. ¿Cómo? Muy sencillo. En lugar de esperar a tener sed para beber, lo ideal es distribuir la ingesta a lo largo del día.
En realidad, las ganas de hidratarse surgen cuando el cuerpo ya lleva un tiempo en déficit híbrido. Por eso, mantener una botella de agua a la vista o establecer pequeñas rutinas, como tomar un vaso al despertar y otro antes de cada comida ayuda a mantener el equilibrio sin esfuerzo.
¿Qué beber?
Los expertos recomiendan combinar el agua sola con estas bebidas:
- Infusiones y tés sin teína. A ser posible sin azúcar, porque son una excelente fuente de hidratación que proporcionan compuestos bioactivos con propiedades antiinflamatorias digestivas o relajantes. Algunos ejemplos refrescantes para saborear en verano son el té helado clásico, la infusión de jengibre con limón, menta, infusión de cítricos o infusión de frutos rojos.
- Batidos verdes. Recetas con pepino, apio, espinaca, limón y agua de coco ayudan a hidratar profundamente y nutren cada célula.
- Caldo de huesos. Este tipo de caldos que combinan huesos (por ejemplo con huesos de ternera, huesos de rodilla de ternera, huesos de jamón, hueso de caña con tuétano, carcasa de gallina...) con verduras (zanahora, apio, puerro, cebolla...) son muy ricos en minerales, colágeno y electrolitos, ideal para reponer líquidos y fortalecer tu sistema inmunológico.
- Yogures. Tradicionalmente, el yogur se asocia con el aporte de calcio que proporciona la leche, necesario para el mantenimiento de los huesos en condiciones normales, y con un apoyo a la salud digestiva. Pero ¿alguien hubiese pensado que contiene alrededor del 80% al 89% de agua? Eso sí, a la hora de elegirlo, mejor natural entero y sin edulcorar.
- Agua de coco. Rica en potasio, magnesio y electrolitos naturales, es una de las bebidas más completas para rehidratarse después del ejercicio físico o en días de calor. A diferencia de las bebidas deportivas convencionales, no contiene colorantes ni azúcares añadidos en su versión pura, por lo que es una excelente opción.
- Agua con gas. Aunque lleva toda la vida presente, se está poniendo de moda ahora que cada vez más personas buscan refrescos saludables. Tiene la ventaja de que combina con todo y es perfecta para cualquier momento del día, así que cuando no sepas qué tomar, acuérdate de esta alternativa. Y para darle un toque especial, nada mejor que un chorrito de limón recién exprimido o lima y unos hielos.
- Agua con limón. Es un clásico del verano, fácil de hacer y muy refrescante. Pero aún hay más, y es que el agua con limón es una bebida hidratante y rica en vitamina C que apoya el sistema inmunológico, estimula la producción de jugos gástricos.
Y mejor evitar...
- El abuso del café y el alcohol. Por su efecto diurético, aumentan la producción de orina y favorecen la pérdida de líquidos, en lugar de reponer los que el organismo necesita. El café con moderación no supone un problema, pero sustituir el agua por él o por el alcohol desequilibra la hidratación celular de forma acumulativa.
- Zumos industriales y refrescos azucarados, porque generan picos de glucosa que alteran el equilibrio interno del organismo. A pesar de que aportan líquidos, los azúcares que contienen provocan respuestas inflamatorias y retención, que contrarrestan cualquier beneficio hídrico.
- Comer con exceso de sal. El sodio en altas cantidades produce deshidratación, hinchazón y aumenta la sensación de pesadez.