El tiempo, en sanidad, no es un simple dato estadístico. Es una variable que condiciona diagnósticos, tratamientos, calidad de vida y, en muchos casos, la tranquilidad personal y familiar. Por eso, hablar de listas de espera no es hablar solo de números, sino de personas que aguardan una respuesta cuando más la necesitan.
En Euskadi, el debate sobre los tiempos asistenciales vuelve a situarse en primer plano. Aunque la comunidad se mantiene entre las regiones con menor demora quirúrgica, las esperas siguen midiéndose en semanas y meses en determinadas especialidades y procedimientos. La demora media para operarse ha alcanzado los 64 días, tres más que hace seis meses, y en el conjunto del Estado asciende a 121 días.
Detrás de estas cifras hay causas bien conocidas: aumento de la demanda, envejecimiento de la población, limitación de recursos humanos y materiales y una planificación que debe priorizar según criterios clínicos.
Si bajamos al detalle, las diferencias resultan aún más visibles. Oftalmología y Traumatología son las especialidades con más personas pendientes de entrar en quirófano, con 6.653 y 6.638 pacientes respectivamente. En demora media, Traumatología lidera el retraso con 78 días, seguida de Cirugía Plástica con 74 y Cirugía Vascular con 72. Son tiempos que, aunque puedan parecer asumibles sobre el papel, se convierten en una carga real cuando el dolor, la limitación funcional o la incertidumbre forman parte de la vida diaria.
IMQ ofrece una respuesta rápida en los pasos clave del proceso: acceso al especialista, pruebas diagnósticas y atención en consulta
Agilidad asistencial
Frente a este escenario, IMQ ha situado la agilidad asistencial como uno de los ejes de su modelo sanitario. La aseguradora sanitaria líder en el País Vasco ofrece una respuesta más rápida en los pasos clave del proceso: acceso al especialista, pruebas diagnósticas y atención en consulta.
Según sus datos más recientes de actividad ambulatoria, el 52,3% de las citas con especialistas se consigue en menos de 15 días y el 76% en menos de un mes.
En un contexto en el que el tiempo importa tanto como el diagnóstico, una alternativa que acorte los plazos puede marcar la diferencia
La diferencia también se nota en las pruebas diagnósticas. El 90,3% se realiza en menos de un mes, lo que evita que el proceso asistencial se prolongue innecesariamente. Y una vez en consulta, el tiempo sigue jugando a favor del paciente: en el 20,9% de las citas se accede nada más llegar y en el 73,4% de los casos la espera es inferior a 15 minutos. La puntualidad, así, deja de ser una excepción para convertirse en norma.
IMQ lleva años defendiendo un modelo en el que la programación de la atención se adapta a las necesidades de cada persona y no al revés. Ya en 2019, la entidad destacaba que no existía lista de espera quirúrgica en ninguna especialidad, porque las intervenciones se pactaban directamente entre el equipo médico y el paciente. Seis años después, los datos confirman esa filosofía: las citas llegan en semanas y no en meses, las pruebas y las cirugías se resuelven con rapidez y la espera en consulta es mínima.
En un contexto en el que el tiempo importa tanto como el diagnóstico, contar con una alternativa que acorte los plazos puede marcar la diferencia.