Los filtros amarillos de las gafas, ¿prevención real o una moda muy cara?
El óptico-optometrista Fran Zunzunegui explica que hay algo de cierto en que la luz azul puede alterar en cierta medida los ritmos circadianos
La de la luz azul es una de las preocupaciones más recurrentes entre quienes cuidan su salud ocular. Ahora, se ha vuelto especialmente recurrente a raíz de que algunos famosos como el futbolista Marcos Llorente hayan empezado a usar filtros, tal y como él mismo asegura, para proteger su “biología”. Esto ha supuesto que muchas personas empiecen a preguntarse por la verdadera utilidad de estos filtros y por si realmente cumplen la función que la sociedad piensa.
Fran Zunzunegui, óptico-optometrista delegado del Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas de Gipuzkoa, explica que durante años se ha “demonizado demasiado” a la luz azul y “es rotundamente falso, ya está supercomprobado que no daña el ojo en cuanto a patología. No causa ni degeneración macular ni artritis, ni ningún tipo de patología ocular”, resume. Donde sí parece haber algo de evidencia, reconoce, es en que sí puede llegar a alterar el ciclo circadiano, la secreción de melatonina a la hora de dormir, pero “sobre todo si se utilizan estos dispositivos entre las nueve y las doce de la noche. Con lo cual, es absurdo que alguien vaya con filtro de luz azul por la mañana, por el día. No tiene base científica”, detalla el experto.
Y es que, en estos momentos existen casi tantos filtros como longitudes de onda tiene la luz visible. “Los que se están poniendo de moda últimamente suelen ser los relacionados con el amarillo, ámbar, naranjas… Relacionados con el corte de la franja de luz azul. Realmente todo esto viene porque en varios estudios decían que no era bueno estar expuesto a la luz azul para el ciclo circadiano, porque lo modificaba. Se le echaba la culpa a que estaban con los móviles, con la tablet, y la luz azul que emitían esos dispositivos alteraba el ciclo circadiano de los usuarios”, rememora Zunzunegui. Ahí fue cuando se puso de moda comercializar unos filtros que “no son filtros que se ponen en las lentes oftálmicas, que esos absorben entre el 5 y el 20% de la luz azul emitida por dispositivos. Estos son los de tinte amarillo, naranja o rojizo y quitan toda la luz azul que emiten, fundamentándose en que así su concentración de melatonina es más natural y no altera el sueño”, asegura.
Sin embargo, llevarlas por la mañana es para este óptico-optometrista “totalmente ridículo”, ya que existen otros mecanismos que ayudan a regular el ciclo circadiano, como pueden ser las comidas o el ejercicio. “Basarse solo en la visión para que se regule el ciclo del sueño no es correcto. Tiene una pequeña parte veraz, pero no es correcto al cien por cien”, subraya ante esta moda, y añade a la ecuación que “existe un efecto muy importante, que se llama efecto placebo. Hay muchas personas que se ponen un filtro de esos y se creen que les va a hacer bien y ya por eso se encuentran mejor. Pero es una moda”.
Además, también hay matices si estos filtros se usan por la noche. Y es que, de noche el filtro amarillo produce un efecto beneficioso porque aumenta el contraste, y hay incluso veces en que se prescribe a personas que tienen problemas de visión nocturna porque aumenta el contraste. No ocurre lo mismo, eso sí, con el naranja y el rojo. “El naranja y el rojo pueden disminuir o no aumentar el contraste y ser contraproducente”, matiza Zunzunegui.
Y mucho cuidado si se conduce con ellas. Antes de lanzarse a la conducción es importante conocer la legislación, ya que todas las personas que necesiten llevar o lleven un filtro especial deben informarlo en el psicotécnico para que se plasme en el carné de conducir. “Si hay un control y aparece un señor con unas gafas con filtro amarillo, si no está puesto que es necesario en el carné de conducir, puede ser sancionado”, advierte.