El cardiólogo Aurelio Rojas plantea en un vídeo divulgativo que hay un fruto seco “tremendamente superior” para la salud, y concreta que se refiere a las nueces.

En el primer bloque, Rojas insiste en que el efecto no sería “bajar el colesterol total” sin más, sino “reducir el LDL oxidado, el colesterol de los infartos y los ictus”. En su explicación, el interés está en la fracción del colesterol vinculada al proceso "aterosclerótico", y no en una bajada indiscriminada del total. Para respaldarlo, afirma que “un meta-análisis del American Journal of Clinical Nutrition” habría observado “reducciones del LDL oxidado hasta un 10%” en consumidores de nueces.

La frecuencia cardiaca

Rojas afirma que las nueces “aumentan la variabilidad de la frecuencia cardíaca”, un dato que, según dice, “puedes medir con tu reloj”. Lo define como “uno de los marcadores más modernos de salud y juventud de tu corazón”, y explica el porqué con una idea fácil de seguir: sostiene que este efecto se produce porque las nueces ayudan a modular la actividad del sistema nervioso parasimpático, el que “contrarresta los efectos del estrés”. Dicho de otra manera, él relaciona el consumo de nueces con un cuerpo más “en calma” frente a la tensión del día a día.

Inflamación

El tercer punto que menciona es la inflamación sistémica. Rojas la describe como una “causa común” detrás de muchas enfermedades actuales y asegura que las nueces pueden ayudar a reducirla. Según explica, ese marcador bajaría “entre un 10 y 15%” en quienes consumen nueces de forma habitual. La recomendación del experto son “30 gramos de nueces al día” o “en torno a 6 u 8 dependiendo del tamaño”, o “un puñadito si ya están peladas”. Rojas recalca que las nueces son “fácil, rico y bueno para tu corazón”, pero añade “cuidado con las calorías” porque “son bastante calóricas”. 

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Las nueces destacan por su valor nutricional y por la combinación de nutrientes que concentran en una pequeña cantidad. Aportan grasas saludables, sobre todo ácidos grasos omega-3 de origen vegetal, además de proteína vegetal, fibra y una cantidad relevante de micronutrientes como magnesio, fósforo, potasio y vitamina E. También contienen antioxidantes y compuestos bioactivos que suelen asociarse a procesos relacionados con la inflamación y el metabolismo. Aunque son calóricas, su densidad nutricional hace que una ración moderada encaje bien dentro de una alimentación equilibrada, especialmente cuando se consumen naturales y sin sal añadida.