La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha instado a la izquierda a "espabilar" y "hacerse un Mamdani" —en referencia al alcalde de Nueva York Zohran Mamdani— para construir una alianza "democrática", basada en un programa de mínimos, con vistas a frenar a la ultraderecha.

Así lo ha trasladado durante su intervención durante la conferencia de presentación del libro 'Governing Solidarity in European Labour Market', que ha tenido lugar en Lisboa junto con la exministra de Trabajo de Portugal Ana Mendes Godinho.

Díaz ha defendido que la política es "diálogo", "consenso" y llegar a "puntos de encuentros" al ser la forma de cambiar las cosas, dado que si optara por la "pureza" y "sin contradicciones" al final no se transforma nada. A su juicio, a veces la izquierda se coloca en unos lugares que no ayudan a "caminar" y ha recetado a su espacio político tener "agendas compartidas", un programa de mínimos que ataje problemas como la dificultad de acceso a la vivienda y tejer a nivel internacional una "alianza a lo Mamdani".

"La izquierda tiene que dar esperanza"

Díaz ha desgranado que se tiene que revertir que haya trabajadores que opten por votar a la ultraderecha, que está en una deriva de "romper" las instituciones e ir más allá de los dictados neoliberales, que consisten en "apropiarse del Estado" en favor de los ricos o, como ha ironizado, entregárselo a los "chicos del Silicon Valley". "Nadie más que la gente humilde necesita las instituciones", ha agregado la ministra de Trabajo para sostener que los ricos no necesitan la educación pública y por ello presidentes como Donald Trump (EEUU) o Javier Milei (Argentina) están empeñados en que sea un "desastre". En el caso del Estado, ha lanzado que Vox incluso cuestiona "a la Casa Real".

Por ello, Díaz ha avisado que la izquierda tiene que acertar en su estrategia y dar "esperanza" a la ciudadanía o "el futuro no va a ser fácil". A su vez, ha diagnosticado que el feminismo es uno de los movimientos más potentes y por eso los ultras tratan de convertirlo en una "guerra de sexos", al apuntar que demoscópicamente las mujeres jóvenes se están escorando a la izquierda mientras que los varones jóvenes giran hacia posturas más de derechas porque los sectores autoritaristas están manipulando los avances en igualdad.