En un momento en que la preocupación ciudadana por la seguridad ha escalado posiciones en las encuestas, la difícil relación que mantiene la izquierda abertzale con la Ertzaintza y las dinámicas que arrastra desde hace décadas se han percibido como un punto débil por parte de sus adversarios políticos, como un freno en sus aspiraciones de gobierno. En ese contexto, y tras una temporada diluyendo este debate en el concepto más amplio de la "seguridad en la vida", el acceso a la vivienda y la salud, EH Bildu ha llevado este jueves al Parlamento una iniciativa para incorporarse al debate de la seguridad, aunque lo ha hecho con una moción limitada a la ciberdelincuencia y que, por tanto, no aborda los grandes puntos de desencuentro que tiene con otras formaciones, como son su papel en el mantenimiento del orden público y la contención de incidentes. EH Bildu ha suscitado el debate con la intención de dotar de mayores recursos humanos a la lucha contra los ciberdelitos y modernizar a la Policía vasca, un terreno en el que ya puso el foco durante la campaña electoral de 2024 junto a la corrupción y las actuaciones relacionadas con el medioambiente. En sentido estricto, no es la primera vez que EH Bildu muestra su respaldo a la Ertzaintza en el Parlamento Vasco. Lo hizo en marzo de 2025, en una iniciativa que respaldaba su competencia en los puertos vascos, pero la gran diferencia es que, en aquella ocasión, la iniciativa no partió desde su bancada, y ahora sí. EH Bildu ha transaccionado la iniciativa con los dos partidos del Gobierno Vasco, PNV y PSE, y el texto obtuvo también el respaldo de Sumar, y los únicos votos en contra de PP y Vox, que vieron un intento de "blanquear" a la izquierda abertzale. PNV y PSE no hicieron lecturas políticas en el pleno, y se centraron en el debate de la ciberdelincuencia.

La propuesta aprobada por el Parlamento insta al Gobierno a que profundice en el proceso de modernización de la Euskal Polizia con el objetivo de hacer frente al incremento de los ciberdelitos; que "refuerce los recursos humanos" y modernice los recursos técnicos para combatir esta casuística en el marco del Plan de Empleo de la Ertzaintza con una planificación específica, que la formación en este sentido tenga un espacio y relevancia dentro de los planes de estudios de la academia, y que se refuercen las labores de prevención y detección mediante la colaboración entre Cyberzaintza y la Jefatura de Coordinación de Ciberseguridad.

Choque por el número real de ertzainas centrados en la ciberdelincuencia

Fue la primera iniciativa que se debatió en el pleno, tras un minuto de silencio en recuerdo al fallecido lehendakari ohia Carlos Garaikoetxea. A continuación, tomó la palabra desde EH Bildu Gorka Ortiz de Guinea, para defender la "seguridad integral". Denunció que en 2025 se registraron 28.000 ciberdelitos, pero dio a entender que hay una realidad sumergida porque no siempre se denuncia. Y habló de "resistencias policiales", porque algunos estudios constatan que se subestima esta realidad, que "existe un número importante de agentes encuestados que no consideran que la lucha contra el ciberdelito fuera una de sus responsabilidades principales". Por ello, preguntó en qué fase está "nuestra Policía vasca, nuestra Ertzaintza", una terminología con la que EH Bildu escenifica este acercamiento mientras, en otros foros de debate, sigue cuestionando su modelo o su proporcionalidad en el uso de la fuerza. Ortiz de Guinea vino a decir que no hay suficientes recursos para afrontar esta realidad, y dijo que hay 26 personas en la Jefatura de Coordinación de Ciberseguridad sobre una cifra teórica de 8.000 agentes para atender 28.000 delitos, aunque esta cifra se la corrigió después el PNV. Josune Escota aclaró que la jefatura solo lleva los delitos de mayor complejidad técnica y actúa como pegamento, y "toda la plantilla es la que interviene en distintas fases".

Ortiz de Guinea había pedido más recursos porque, si no, otras policías lo harán, y citó a la Guardia Civil española "como se está viendo en los delitos económicos o con el medioambiente". Agradeció su disposición al acuerdo a PNV y PSE, y lo presentó como "un pequeño homenaje" a la cultura pactista de Carlos Garaikoetxea. Ahora bien, la concordia no llegó a la bancada de los grupos de la derecha de adscripción estatal. Desde el PP, Ainhoa Domaica echó por tierra el movimiento de EH Bildu, "que hasta ahora ha venido cuestionando sistemáticamente a la Ertzaintza y su funcionamiento democrático", que "se niega a condenar los ataques a los ertzainas, esos ataques del euskofascismo", y que "se han negado sistemáticamente a decir que hay un problema de seguridad en Euskadi". Incluso acusó al PNV de "abrazarse" a EH Bildu y "blanquearlo". Desde Vox, Amaia Martínez descalificó esta iniciativa de EH Bildu porque "los que siguen justificando la extorsión económica a decenas de empresarios vascos piden medidas para combatir las estafas virtuales". Desde Sumar, Jon Hernández no firmó la transaccional porque no se le aceptó su propuesta para reducir la dependencia de Israel y Estados Unidos a la hora de contratar programas de ciberseguridad, pero terminó votando a favor.

PNV y PSE pidieron a PP y Vox que bajen el tono, y los jeltzales negaron que estén dando un abrazo a EH Bildu. Desde el PSE, Miren Gallastegui se centró en defender la colaboración con el Citco a nivel estatal o con la Europol, y la jeltzale Josune Escota trató de combatir la sensación de "improvisación" en la Ertzaintza que cree que ha dejado EH Bildu en la defensa de la iniciativa. Y explicó el funcionamiento de la red policial para afrontar estas denuncias: por un lado, la propia Ertzaintza y las comisarías como receptoras de denuncias; por otro lado, Cyberzaintza desde el área de la prevención y para garantizar la seguridad de las empresas e instituciones; y, por "encima" de todos los coordinadores, la Jefatura de Coordinación de Ciberseguridad creada en el año 2025, que se encarga de los casos de "mayor impacto, los que afectan a menores y los que requieren de alta especialización", pero que actúa de manera transversal y como pegamento. "No cierto lo que se afirmaba de que 26 personas investigaban 28.000 denuncias", desmintió.

La "patrulla desarmada" y los modelos nórdicos

El pleno terminó con la aprobación del acuerdo con los votos de PNV, PSE, EH Bildu y Sumar. Esta moción supone un movimiento inédito hasta la fecha por parte de la coalición abertzale, que se adentra en el debate de la seguridad con una iniciativa de su propia cosecha y no de manera reactiva ante las iniciativas de otros grupos. Cabe recordar que, en 2024, EH Bildu se abstuvo cuando el Parlamento aprobó que la Ertzaintza alcanzara los 8.000 agentes, el número máximo permitido por la Junta de Seguridad entre los gobiernos vasco y español. Por ahora, en cualquier caso, sigue en el aire el asunto del orden público y el modelo de la Ertzaintza, que EH Bildu cuestiona de manera recurrente sin concretar el suyo más allá de una apelación genérica a las policías nórdicas o al espíritu fundacional de Telesforo Monzón, que no tuvo tiempo de materializarse por el estallido de la guerra en 1936 y la posterior dictadura. El conato que hizo EH Bildu de adentrarse en este debate en el programa electoral de 2024 se saldó con críticas por su programa piloto de "patrulla desarmada". En paralelo, los propios sindicatos de la Ertzaintza y los partidos le han recriminado sus reacciones a eventos posteriores, como la comitiva de personas que se dirigió a la comisaría de Azpeitia tras la multa a un joven que había realizado una pintada, o las acciones de Ernai en pleno pulso por la visibilidad con las juventudes de los colectivos críticos con EH Bildu. Ahora bien, a nivel local se han aprobado algunas declaraciones de repulsa, y el Ayuntamiento de Hernani, gobernado por EH Bildu, respaldó al consejero Zupiria tras las pintadas en su contra y dictó su eliminación inmediata.