En los últimos años, y con excesiva frecuencia, el apartado de los centrales del Athletic ha estado en el candelero a causa de situaciones negativas o, cuando menos, polémicas. Otras demarcaciones no han merecido semejante atención ni dado pie a tantos análisis y debates de similar calado. Este miércoles, en cambio, trascendió una noticia bien recibida y de interés protagonizada por un futbolista que ejerce de marcador central: la renovación por dos años de Yeray Álvarez, con opción abierta a cumplir un tercero.
Sin entrar a valorar las condiciones, lo nuclear sería que el acuerdo entre el club y el jugador figuraba en todas las previsiones porque objetivamente viene a consolidar la posición a corto y medio plazo. En fin, que era cuestión de buscar la fecha idónea para que trascendiese la firma del nuevo contrato de alguien que goza de la simpatía y el reconocimiento de cada estamento de la entidad, especialmente de la calle. Identificarse con Yeray no cuesta, pues la década que ha cubierto en la primera plantilla podría describirse como una sucesión de situaciones complejas, algunas trascendiendo lo deportivo para impactar de lleno en el ámbito personal.
La capacidad de aguante y de superación asoma como rasgo principal en el carácter de un Yeray que durante amplias fases de su carrera ha convivido con la enfermedad y las lesiones. Pero detrás de esto existe un futbolista de muy alto nivel. Potencialmente, acaso el mejor en su posición para jugar en el Athletic de cuantos están a día de hoy en nómina. Su gran problema ha radicado en el déficit de continuidad que arrastra, certificado en el siguiente dato: solo ha disputado 259 partidos oficiales desde su debut en septiembre de 2016.
Una muestra más de hasta qué punto se ha visto mediatizado por los contratiempos sería el cómputo de los números de las últimas cuatro campañas, rebajados por culpa de diversas lesiones y, posteriormente, la sanción de diez meses que le impuso la UEFA. Entre 2022 y 2026, Yeray ha sumado 6.470 minutos de competición, mientras que Dani Vivian y Aitor Paredes, los únicos con los que ha compartido íntegramente dicho período, alcanzan 13.294 y 9.409. Diferencias considerables, fiel reflejo de las vicisitudes que le han impedido tener una carrera más completa.
Solo el cáncer testicular que le fue detectado a sus 21 años, al poco de haber debutado en Primera, le privó de jugar durante muchos meses en dos etapas diferentes. De ahí que en un tiempo donde los problemas físicos no le dejaban en paz, llegase a declarar que barajaba seriamente abandonar la práctica del fútbol en caso de padecer otra lesión importante. Entonces, no estaba dispuesto a asumir otro proceso largo que le privase de realizar su trabajo con normalidad.
Bueno, aunque las visitas a la enfermería nunca le han abandonado del todo, Yeray ha perseverado y hoy en día asegura sentirse con ánimo, salud y energía suficientes para pelear por ser importante en el club donde le gustaría colgar las botas. De momento, la prolongación de contrato supone una recompensa a su tesón y le ofrece el marco adecuado para ver sus apetencias colmadas.
En adelante, dependerá asimismo de las ideas que guíen a Edin Terzic a partir de principios de julio, cuando establezca el primer contacto directo con el personal a su cargo. Algo habrá tenido que ver la opinión del técnico alemán en la renovación de Yeray, más allá de que confluya con los planes del resto de las personas que se ocupan del área deportiva.
De cara al curso que viene, el Athletic tendría cinco alternativas para dos puestos y todas con contrato para un mínimo de dos años más. No extrañaría que finalmente fuesen solo cuatro centrales porque, por un lado, esa cifra se antoja idónea para afrontar el calendario, también con torneo europeo; de otro, Unai Egiluz se ha tirado la temporada que ahora finaliza sin competir por una lesión de rodilla. Habiendo de entrada cuatro tipos curtidos, que han demostrado su valía para opositar a la titularidad, el margen de Egiluz se antoja escaso y a su edad, viniendo encima de una baja tan prolongada, lo más conveniente sería proceder a una cesión para que vaya sumando minutos y recuperando sensaciones.
De confirmarse este extremo, se asistiría a una dura competencia entre Vivian, Laporte, Paredes y Yeray para proteger el área de Unai Simón. Perfiles distintos que se pueden compaginar de muchas formas. Después de varios años con planificaciones lamentables en la línea defensiva, el Athletic va a disponer de cuatro centrales contrastados.