Los exjefes de ETA Garikoitz Aspiazu, 'Txeroki', y Soledad Iparragirre, 'Anboto', reconocen, en las cartas que ambos incorporaron a sus respectivos expedientes penitenciarios, el daño causado por los delitos que cometieron.

El Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional ha emitido este miércoles tres autos relativos a la situación penitenciaria de estos dos destacados reclusos de ETA y de José Ramón Carasatorre, en los que adjunta las cartas manuscritas en las que expresan el reconocimiento del daño causado a sus víctimas.

Txeroki, tras su detención. Policía Nacional

En dos cartas contenidas en el auto en el que la Audiencia Nacional le concede un permiso de seis días, 'Txeroki' reconoce y siente el daño que la banda terrorista causó a todas las víctimas "sin excepción" y cita expresamente a las que él provocó personalmente.

"Madurez y evolución personal"

Aspiazu -condenado en 2011 a 377 años de prisión por la Audiencia Nacional, mientras que en Francia acumulaba penas que sumaban más de 30 años- asegura que su forma de pensar y de sentir actual "viene de lejos" y que "en gran medida es consecuencia de la experiencia, de la madurez y de la evolución personal". No obstante, añade, el nacimiento de su hijo en 2017 y de su hija tres años después "han sido dos acontecimientos importantes para consolidar y profundizar" su "compromiso y determinación por crear puentes y construir entre diferentes una sociedad mejor".

'Txeroki' sostiene en su carta que se incluyó en el expediente para que el Gobierno Vasco le concediera la semilibertad el pasado mes de febrero que educar a sus hijos en valores como el "respeto, la tolerancia, la no violencia, el diálogo o la paz" es, junto con "sanar en lo posible el dolor de las víctimas, la mayor aportación" que puede hacer a la convivencia.

CARTA ÍNTEGRA DE TXEROKI

Yo Garikoitz Aspiazu Rubina, nacido el 6 de julio de 1973 en Bilbao y actualmente interno en el Centro Penitenciario de Gipuzkoa, quiero expresar a través de este escrito mis sentimientos y reflexiones sobre los hechos por los que fui condenado, así como sus consecuencias.

Por el respeto que se merecen, quiero dedicar mis primeras palabras a las víctimas. A todas las víctimas de la organización a la que pertenecí en general y a las que yo causé en particular.

Formé parte de ETA de manera voluntaria y en la medida en la que asumo las consecuencias de mis actos, reconozco y siento el daño que les causamos.

De manera especial el que yo causé a Doña Esther Cabezudo Martínez y a Don Ignacio Torres Mediavilla.

A pesar de que lo sucedido en el pasado ya no tenga vuelta atrás, espero y deseo que mis palabras y mis actos sirvan para paliar y sanar en la medida de lo posible el dolor causado. Dolor que hago mío y con el que empatizo de manera sincera y profunda.

Huí de casa para vivir en la clandestinidad en noviembre del año 2000 y fui detenido el 17 de noviembre de 2008. Por lo que este año cumplo 25 años (casi media vida) fuera de casa y de ellos 17 encarcelado.

Tras varias entregas temporales (2009, 2011, 2013, 2014, 2018, 2019, 2022) para responder ante la justicia española, el 22 de agosto de 2024 fui entregado de manera definitiva para continuar cumpliendo la pena impuesta por la justicia francesa lo más cerca posible de mi familia.

El 18 de julio de 2030 acabaré de cumplir la condena de 28 años que se me impuso en el estado francés como consecuencia de la suma y de la posterior compresión de diferentes condenas.

En el estado español, tras varios procesos judiciales en la actualidad debo de cumplir 25 años de condena por estragos terroristas.

Además de para estar lo más cerca posible de mi familia, las otras razones por las que solicité acabar de cumplir la condena de Francia en la prisión en la que me encuentro actualmente, son las siguientes: contribuir en la medida de lo posible a arar la tierra de la reconciliación, de manera que podamos sembrar las semillas para una convivencia en paz; acabar con los procesos judiciales que tengo pendientes en el estado español y dar pasos en mi recorrido penitenciario que estando preso en Francia no podía.

Prácticamente desde mi llegada al CP Martutene trabajo como monitor-coordinador de deportes. Doy clases de crossfit, dirijo entrenamientos de baloncesto y de acondicionamiento general y coordino las diferentes actividades deportivas del centro.

Este sueldo me permite poder ir pagando la responsabilidad civil (algo que llevo haciendo desde 2022), ayudar en lo posible a la manutención de mis hijos y hacer frente a mis gastos. También estoy realizando un Máster en Psicología del deporte en la UNED.

Como licenciado en Educación Física que soy (terminé IVEF en 1996) podría decir que ocupo el tiempo trabajando y estudiando en relación a lo que considero mi profesión y en cierta medida mi pasión: el deporte.

Como ya señalé en el escrito que hice llegar a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias el 23 de agosto de 2022, mi compromiso con las vías pacíficas y democráticas, así como el rechazo de la violencia para la consecución de fines políticos es total.

Aunque mi forma de pensar y sentir actual viene de lejos y en gran medida es consecuencia de la experiencia, de la madurez y de la evolución personal, he de reconocer que el nacimiento de mi hijo en 2017 y el de mi hija en 2020 han sido dos acontecimientos importantes para consolidar y profundizar mi compromiso y determinación por crear puentes y construir entre diferentes una sociedad mejor.

Considero que hoy en día, educar a mis hijos en valores como el respeto, la tolerancia, la no-violencia, el diálogo o la paz, es junto a sanar en lo posible el dolor de las víctimas, la mayor aportación que puedo realizar a la convivencia.

No podemos cambiar el pasado ni revertir lo irreversible; pero sí hacer lo posible por un presente, un futuro y una convivencia en paz y armonía.

Por mi parte, de la misma manera que en el pasado me comprometí con la renuncia del uso de la violencia; hoy me comprometo en la medida de mis posibilidades, a no dañar o añadir más sufrimiento a aquellas personas que sufrieron la violencia en el pasado.

En Martutene, a 24 de marzo de 2025.

Garikoitz Aspiazu Rubina

"Siento pesar por ello"

En el caso de la carta escrita por Soledad Iparragirre, que acumula más 600 años de condena y cuya salida de prisión en aplicación del artículo 100.2 ha sido revocada, la exjefa de ETA asume su "total responsabilidad" por los "hechos" por los que fue condenada, que admite que son "irreversibles". "Siento pesar por ello y pienso que ojalá no hubieran sucedido", sostiene. Anboto afirma en la misiva que mantiene un "firme compromiso de no repetición y de apuesta por las vías del diálogo, tanto para la resolución de conflictos como para cerrar heridas".

Por su parte, el exintegrante del Comando Donosti Juan Ramón Carasatorre, al que también se le ha ordenado su vuelta a prisión, recuerda en una carta fechada en la prisión de Martutene el 20 de octubre del 2025 que con anterioridad ya había expresado por escrito una "renuncia expresa de la violencia" y asumía por completo "su responsabilidad por los graves delitos cometidos", pero esas reflexiones las dejó en un ámbito privado porque temía que se hiciese un "uso tendencioso y manipulado" de las mismas.

La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, Anboto, sale de prisión en régimen de semilibertad EFE

"Soy plenamente consciente del daño irreparable"

Carasatorre cumple una condena acumulada de 30 años de prisión por delitos de asesinato, atentado y utilización ilegítima de vehículo. "Soy plenamente consciente de que se trata de un daño muy grave, que resulta irreparable y que ha causado un profundo dolor a muchas víctimas y familias, en particular y a la sociedad en general", escribe.

El exmiembro de ETA cita a las víctimas por las que ha sido condenado, incluidos los tres asesinados Gregorio Ordóñez, Mariano de Juan Santamaría y Enrique Nieto, y dice que "lamentablemente" ya no puede cambiar lo sucedido. "Aunque estoy convencido de que nada de lo que yo pueda decir podrá reparar el daño que causé, sí quisiera transmitirles que ojalá todo este daño que les ha producido no hubiese tenido lugar nunca".