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Castilla y León se somete a un test del que se esperan pocas sorpresas

Siguiendo la pauta de Extremadura y Aragón, el PP ganaría las elecciones pero dependería de un Vox reforzado para formar gobierno

Castilla y León se somete a un test del que se esperan pocas sorpresasPHOTOGENIC PRG

No se esperan grandes sorpresas en las elecciones de este domingo en Castilla y León. Todo apunta a que, salvando posibles matices, de las urnas saldrá más de lo mismo que dejaron los comicios de Extremadura, en diciembre del año pasado y los de Aragón, hace poco más de un mes. En esta tercera etapa de un intenso ciclo electoral autonómico que culminará antes de verano en Andalucía, nada hace sospechar, a tenor de las encuestas, que vaya a variar la tendencia por la cual el Partido Popular volvería a ser la fuerza más votada. Obtendría una ventaja holgada sobre un PSOE a la baja, pero se quedaría muy lejos de una mayoría absoluta a la que ingenuamente apelaban antes de que se iniciara esta cadena de elecciones.

Desechada esa ensoñación, todas las miradas desde el PP se centran en el nivel de reforzamiento que pueda obtener Vox, cuyo crecimiento se da por seguro. Porque de ello dependerá la dificultad que deban afrontar para alcanzar un entendimiento obligado con los de Abascal. El partido ultraderechista, como ha ocurrido en Extremadura y Aragón, con toda seguridad volverá a tener la llave que necesita Alfonso Fernández Mañueco para repetir como presidente de la comunidad más extensa del Estado español y cumplir su tercera legislatura al frente de la Junta de Castilla y León.

Según los sondeos, el PP mantendría o incluso aumentaría ligeramente su presencia en las Cortes de Valladolid, cifrada actualmente en 31 procuradores. No parece que la discutida gestión de los incendios que asolaron buena parte de la comunidad el pasado verano vaya a pasarle factura a Mañueco. En cualquier caso, su candidatura se quedaría a mucha distancia de la mayoría absoluta, que en estos comicios de 2026 pasa de 41 a 42 escaños, al aumentar también el número de asientos en el hemiciclo -de 81 a 82- tras ganar uno la circunscripción de Segovia por el aumento de población que ha experimentado.

En estas circunstancias, las opciones de gobernar para los populares volverán a quedar en manos de Vox, como ocurre en Extremadura y Aragón, donde aún no se ha logrado un acuerdo de investidura. Y como sucedió también hace cuatro años en Castilla y León, primera comunidad en la que Vox llegó a formar parte del Ejecutivo tras aceptar la invitación de Fernández Mañueco. Entonces, los ultraderechistas obtuvieron un resultado espectacular, al pasar de contar con un solo procurador a tener 13, entonces con el hoy defenestrado Juan García-Gallardo al frente. Ello provoca que el margen de crecimiento se haya reducido en esta ocasión y que, si bien se prevé un aumento destacable de su presencia en las Cortes, con entre tres y cinco escaños más, su progresión no será, a priori, tan explosiva como en Extremadura y Aragón, donde partían de un listón más bajo y duplicaron su representación. En cualquier caso, no sería nada descabellado que la lista que esta vez encabeza Carlos Pollán atrajese un 20% de los votos, una barrera que hasta ahora nunca ha alcanzado en ninguna elección anterior.

Agresión al candidato de Podemos

El candidato de Podemos-Alianza Verde, Miguel Ángel Llamas, ha denunciado una agresión sufrida ayer mientras se encontraba con su hijo, de tres años, junto a la caseta electoral situada en el centro de Valladolid. “Este individuo me ha tirado un cristal mientras estaba con mi hijo. Esto es muy grave. Denunciaré inmediatamente. Hasta aquí hemos llegado”, escribió en su cuenta de X sobre una imagen del presunto agresor poco después de los hechos. Por fortuna, todo quedó en el susto.

El PSOE, a evitar otro descalabro

Entre las dos fuerzas derechistas se ubicaría de nuevo el PSOE. De la mano de Carlos Martínez, alcalde de Soria desde 2007 y reelegido en las últimas cuatro legislaturas con mayoría absoluta, la formación socialista podría evitar un nuevo descalabro que se acumule a los ya sufridos en Extremadura y Aragón. Los sondeos parecen coincidir en que perdería, como mucho, un par de procuradores o tres respecto a hace cuatro años, lo que, vistos los precedentes inmediatos, supondría toda un éxito. Es otro dato que, de confirmarse, rebajaría la satisfacción en el PP por la previsible victoria de Fernández Mañueco.

Unión del Pueblo Leonés se mantiene

Por debajo de esas tres fuerzas preponderantes tampoco se esperan grandes movimientos. Unión del Pueblo Leonés (UPL) mantendría o incluso incrementaría en uno sus tres asientos actuales, en una progresión inversamente proporcional a la de Soria ¡Ya!, que podría perder hasta dos de sus tres procuradores. Parece que la otra formación localista, Por Ávila, sería capaz de conservar su único escaño. No ocurriría lo mismo con Podemos y con Ciudadanos, que según todas las encuestas desaparecerán de las Cortes. Por el contrario, la novedad sería la incorporación de un procurador de la coalición IU-Sumar.

Por ello, cabría afirmar que hay más intriga por ver cómo se las compondrán PP y Vox para, a partir de este lunes, conformar un gobierno de coalición entre ambos, única fórmula viable en base a la aritmética electoral, que por conocer los resultados de la jornada de este domingo. En Aragón y, especialmente en Extremadura, los de Abascal están apretando mucho las clavijas a los populares a la hora de facilitar la investidura de Jorge Azcón y María Guardiola, respectivamente. Y no parece que en Castilla y León vaya a ser diferente.

Malas relaciones

Las relaciones entre las dos fuerzas derechistas no pasan por su mejor momento tras una campaña electoral en la que Fernández Mañueco ha cargado duramente contra Vox por sus posturas frente a la inmigración. El propio Abascal le replicó al presidente en funciones de Castilla y León que se “pasó de frenada” y que había “metido la pata” al asegurar que “somos gente que queremos tirar a seres humanos al mar”. El líder ultra tildó de “poco inteligente” la postura de Mañueco, advirtiéndole de que la estrategia de “demonización” de Vox le “perjudicará” en el momento de pedir su apoyo para la investidura. Quizás por ello, en el mitin de cierre de campaña del viernes, Mañueco apenas hizo alusión a la formación de extrema derecha, a la que se encargó de atizar el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo. 

Contexto bélico

Por lo demás, queda por ver si el actual contexto bélico, con un PSOE enarbolando el ‘no a la guerra’ frente al PP y Vox, que se alinean con la ofensiva desatada por Estados Unidos e Israel contra Irán, puede tener alguna influencia y reportar algún beneficio extra a la candidatura de Carlos Martínez al trasladar esta cuestión a las urnas autonómicas, con las que más de dos millones de personas, de ellas 180.000 residentes en el extranjero, tienen una cita este domingo.