El PP vuelve a enfriar un acercamiento político al PNV tras la reunión entre su líder estatal, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente del EBB, Aitor Esteban. Los populares vascos, que compiten electoralmente con los jeltzales a la hora de presentarse como única alternativa a la izquierda, insisten en presentar al PNV como un partido que ha hecho un mal negocio pactando con el presidente español, el socialista Pedro Sánchez, y también lo presentan como un partido sin margen de maniobra para romper con él, porque el PNV gobierna con los socialistas en la comunidad autónoma vasca. Javier de Andrés atribuyó este miércoles el “gesto” del PNV con Feijóo a las “tensiones e incomodidad” que cree que hay dentro del partido jeltzale por “estar abrazado a un difunto”, en referencia a Sánchez. Sin embargo, al mismo tiempo, volvió a dudar de que el PNV vaya a cambiar de posición más allá de la “gestualidad”. Según dijo en Onda Vasca, tiene una “gran dependencia de los socialistas”, y ahora el PSOE puede “elegir a EH Bildu” como socio. Esto “complica su libertad en el Congreso”. Por tanto, no hizo ninguna autocrítica sobre la estrategia del PP o sus pactos con la ultraderecha de Vox. Ahí corrió un tupido velo negando la mayor al PNV: dijo que la principal causa del distanciamiento entre ambos partidos no fue la moción de censura contra Rajoy ni tampoco que el PNV no respaldara la investidura de Feijóo, sino la moción de censura que desplazó a UPN del Ayuntamiento de Iruñea, “donde no estaba Vox”.

“El argumento para esa moción era que el Ayuntamiento no tenía Presupuestos. Sánchez tampoco los tiene y el PNV ni se inmuta”, lanzó De Andrés. A pesar de sus críticas y de mantener una posición beligerante en los plenos del Parlamento Vasco o en las comparecencias posteriores a la foto de Feijóo con Esteban, De Andrés insistió en que le “gustaría” que esa nueva gestualidad “se reflejara en hechos”. Pero volvió a colocar el peso en el PNV. Un día antes, ya había solicitado a los jeltzales que incorporen al PP a las negociaciones sobre el nuevo estatus, algo que se contradice con el rechazo taxativo del PP a reformar el Estatuto de Gernika para ampliar su autogobierno. Mientras tanto, De Andrés mantuvo sus críticas al PNV y al lehendakari Pradales, a quien recriminó que felicitara a Nafarroa por llevarse la inversión de Hithium por la que pugnaba también la comunidad autónoma vasca. A juicio del PP, Pradales antepuso su visión nacionalista vasca antes que su responsabilidad como líder del Gobierno de la CAV. Pradales argumentó su posición en que esa inversión iba a tener un impacto en la cadena de suministros y proveedores de la CAV, y en los puertos de Pasaia y Bilbao como exportadores.