La bancada del PP del Senado ha recibido al ministro de Transportes y Movilidad Urbana, Óscar Puente, con gritos de "dimisión" a su entrada al hemiciclo de la Cámara Alta, donde se celebra un Pleno extraordinario para abordar el accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), que dejó 45 fallecidos. Puente ha entrado al hemiciclo pasadas las 11.00 horas de este jueves y la bancada del PP en bloque ha gritado "dimisión", mientras que el PSOE ha recibido al ministro con aplausos, a lo que el presidente del Senado, Pedro Rollán, ha pedido silencio a los senadores.
"Desde los primeros instantes se fue consciente de la existencia de dos trenes accidentados y así se comunicó a los servicios de emergencia" ha defendido Puente al arrancar su comparecencia en el Senado a petición del PP para dar cuenta de los recientes accidentes ferroviarios en Adamuz y en Gelida (Barcelona), además de los incidentes en el servicio de Rodalies en Catalunya.
El ministro ha querido contestar así a quienes aseguran que en los primeros momentos tras el accidente hubo confusión sobre la magnitud del accidente, y también se ha referido a las críticas sobre la supuesta falta de transparencia por parte del Gobierno español respecto a la evolución de la investigación.
"Los afectados tienen derecho a conocer la verdad y con ella podremos restaurar la confianza de la ciudadanía en nuestro sistema ferroviario", ha dicho Puente, que ha recordado que desde el accidente ha dado cuatro ruedas de prensa -sin límite de preguntas- y que comparece en sede parlamentaria once días después del siniestro, sobre el que también tiene previsto comparecer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el próximo 11 de febrero.
Accidentes ferroviarios
En este sentido, ha asegurado que en el accidente de Angrois de julio de 2013 el presidente del Gobierno "no consideró necesaria" su comparecencia ni en el Congreso ni en el Senado, y tampoco la ministra del ramo por entonces, que sólo compareció ante la Comisión de Transportes del Congreso.
Puente ha recordado que los recientes accidentes ferroviarios han provocado 210 víctimas directas: 46 personas fallecidas y 164 personas heridas, y ha afirmado que "detrás de cada número hay un nombre, una historia, una familia que esperaba o una vida que ya no será la misma". "Tengo claro que ninguna medida y ninguna decisión aliviará el dolor de quienes han perdido a un ser querido y tampoco borrará las secuelas físicas y psicológicas de quienes han resultado heridos", ha dicho, pero "nuestra obligación es comparecer, dar la cara y explicar con claridad qué estamos haciendo y por qué lo hacemos".