600 kilómetros separan Madrid de Barcelona, dos ciudades que ayer martes estuvieron interconectadas políticamente al menos durante unas horas. Jornada en la que arrancó la sesión de investidura del dirigente del PP Alberto Núñez Feijóo en la capital española, Catalunya celebraba un debate de política general en la que el president de la Generalitat, Pere Aragonès, avanzó sus planes para el futuro. Una vez consumada la amnistía, que es un “hecho”, advirtió, no dudó en fijar este asunto como “punto de partida” para lograr un escenario en el que se pueda ejercer el derecho de autodeterminación. “La legislatura que ahora comienza en el Estado, la 2023-2027, solo se puede entender como la que permita a Catalunya fijar las condiciones a votar”, manifestó el president, poniendo proa hacia una repetición de la consulta del 1 de octubre de 2017 que ha desembocado en un conflicto político cuyas consecuencias se sufren a día de hoy.

Dos horas antes de que arrancara la investidura de Feijóo –que probablemente decaiga hoy por falta de apoyos–, Aragonès protagonizó una comparecencia en la que se dirigió al aspirante a la reelección del PSOE Pedro Sánchez en lugar del dirigente popular al que, a su juicio, Catalunya ha logrado parar los pies. “Es necesario que el próximo gobierno del Estado abra esta puerta y que el candidato Pedro Sánchez tome nota”, ya que según el president de la Generalitat la consecución de la amnistía es un escenario ya amortizado. “Es un hecho, por mucho que algunos se alteren, se indignen, se manifiesten y nos amenacen”, afirmó categórico. De hecho, se mostró convencido en que los próximos meses se podrá dar una impactante imagen de un indudable alto contenido político. Será la de recibir en el Palau de la Generalitat al expresident Carles Puigdemont, Marta Rovira y el resto de los exiliados y exiliadas catalanes, que tuvieron que huir al extranjero ante los efectos del referéndum del 1-O en 2017.

Con todo, el president es consciente de que la pelota está a día de hoy en el tejado del PSOE Sánchez. Pero en Ferraz son sabedores a su vez de que necesitan de los votos de los partidos político catalanes para amarrar la continuidad de Sánchez como presidente español. Las negociaciones abiertas para la reelección del socialista en la Moncloa pueden ser el escenario idóneo para abrir el melón y germinar un nuevo referéndum. “Catalunya es y será decisiva. Tenemos la llave de la gobernabilidad del Estado y hay que utilizarla”, aseguró Aragonès, quién reclamó “valentía, decisión, generosidad y democracia” a Sánchez para ir más allá de la amnistía, que da por descontada. “La amnistía es inevitable. Pasará. Estoy convencido de que será una realidad”, incidió. Así que tocaría poner rumbo hacia una conquista de mayor calado.

Al estilo de Quebec

Aunque pasara de puntillas sobre la fórmula para ejercitar el derecho a decidir –solo se refirió a ello en una ocasión–, es sabido que Aragonès apuesta por un acuerdo de claridad siguiendo el ejemplo canadiense en Quebec. Es decir, lograr un acuerdo previo en suelo catalán y trasladar una propuesta concreta al Estado, dejando de esa forma de lado la unilateralidad en su convocatoria. El president ya ha puesto en marcha la maquinaria para lograrlo. Al menos, la Generalitat estableció en abril un comité de nueve expertos –conformado por profesores universitarios, investigadores, politólogos...– para que diseñe la fórmula concreta.

Por lo tanto, el dirigente catalán llamó a aprovechar los cuatro próximos años para convertir en realidad su aspiración de que Catalunya vote en favor de la independencia. “Se ha de encontrar la fórmula para resolver el conflicto de soberanía con el Estado”, subrayando además la importancia “de llegar a un acuerdo sobre las condiciones en que Catalunya ha de poder decidir sobre la independencia”. Haciéndose eco de su propuesta en favor de un acuerdo de claridad, este no buscaría “más que establecer las bases, las condiciones y las reglas de juego” porque en todo caso será la ciudadanía catalana “la que decide”.

En corto

Acuerdo de claridad. Aragonès se refirió a su propuesta para guiar el referéndum. No es otro que el acuerdo de claridad al estilo de Quebec y Canadá. “Estamos dispuestos a ganar o perder en un referéndum, pero lo que no haremos nunca, nunca, nunca es renunciar a ejercer nuestros derechos como pueblo”, manifestó.

Amnistía garantizada. El president dio por conseguida la amnistía, un logro que “no es el punto final, es el punto de partida”. De hecho, se mostró esperanzado en “recibir en el Palau de la Generalitat al presidente Puigdemont, a Marta Rovira y al resto de exiliados. Eso pasará”, aseguró.

Ejecución del plan de gobierno. En un plano más de gestión de Catalunya, Aragonès afirmó que el 60% de las medidas ideadas por su ejecutivo en el plan de gobierno “están en marcha y comienzan a dar frutos”. Asimismo, subrayó el buen nivel de cumplimiento del acuerdo de Presupuestos del presente ejercicio, “del cual 371 de las 461 medidas establecidas están actualmente en curso y 88 de ellas están finalizadas”.