bilbao - La redacción de un informe por parte de los servicios jurídicos del Parlamento Vasco mantiene a la expectativa y en situación de incertidumbre a la oposición ante la tramitación de la ley de medidas urgentes para amortiguar la prórroga presupuestaria. En este contexto, tanto Elkarrekin Podemos como EH Bildu han dejado deliberadamente abiertas todas las opciones y no concretan su voto a la espera de lo que suceda con ese informe, que previsiblemente entrará en la Mesa del Parlamento el martes y concretará si el procedimiento de lectura única empleado por el Gobierno vasco es válido.
El portavoz parlamentario de Elkarrekin Podemos, Lander Martínez, no descartó ayer abstenerse en la votación de la ley. Esa abstención, en el caso de confirmarse, sería suficiente para que la ley fuera aprobada, y supondría un giro absoluto en los acontecimientos frente a la cerrazón actual de todos los grupos de la oposición que condena al fracaso la subida del sueldo a los funcionarios y los profesores de la concertada, y el aumento de la renta de garantía de ingresos y las ayudas a la conciliación. En cualquier caso, la opción de votar en contra sigue sobre la mesa, tal y como precisó en rueda de prensa en Gasteiz. “No diremos cuál va a ser nuestro voto, pero está claro que hay dificultades y que en estas condiciones no recibirá nuestro voto a favor”, dijo Martínez, quien no descartó abstenerse “a la espera de lo que planteen los servicios jurídicos” con el informe que pidió EH Bildu, y de una eventual rectificación del Gobierno vasco.
Como ya informó este periódico, Elkarrekin Podemos va a esperar a ese informe, y ayer confirmó por boca de Martínez que todo está abierto. Esta situación supone un hilo de esperanza para el Gobierno vasco, que confía en que el informe le dé un espaldarazo y cambie la actitud de los partidos. Este debate, además, también es muy delicado en términos de imagen para la oposición, que intenta medir sus mensajes públicos. En el caso de que los letrados avalen la vía de la lectura única que agrupa en una sola ley todas las medidas, sin opción de enmendarlas, la oposición solo tendría dos alternativas: facilitar la aprobación, o votar en contra y arriesgarse a asumir el coste político de aparecer retratados por el Gobierno vasco como los responsables de hacer caer el aumento del sueldo de 70.000 funcionarios, o el incremento para los profesores de la concertada, en pie de guerra. Fuentes de EH Bildu, no obstante, no descartaron seguir presentando batalla porque, aunque el método fuera legal, no implica, a su juicio, que sea democrático.
El consejero Azpiazu ha utilizado esta vía para acelerar la tramitación y aplicar de inmediato unas medidas que afectan a 300.000 personas, en lugar de recurrir a la vía ordinaria que podría demorar la aprobación hasta septiembre. Los funcionarios del Estado, por ejemplo, ya han visto incrementado su salario en las nóminas de enero porque el Congreso aprobó el decreto con los votos a favor de PP, Unidos Podemos y EH Bildu. El procedimiento de la lectura única lo critican, sobre todo, EH Bildu y Elkarrekin Podemos, que no comparten todas las medidas del paquete.
EH Bildu se encuentra en una situación similar. Asegura a este periódico que no ha tomado ninguna decisión ni ha definido su sentido de voto. El secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, dejó caer en ETB-1 que el Gobierno vasco “quizás tenga a su favor que hay fuerzas mucho más responsables que ellos”, lo que puede interpretarse como una puerta abierta a la abstención, pero las fuentes del grupo parlamentario de EH Bildu insisten en que todo lo que se diga ahora es pura especulación.
Martínez siguió presionando al Gobierno vasco para que rectifique y presente proyectos por separado, e incluso puso en valor la propuesta para la subida salarial de los funcionarios que ha registrado su grupo. Volvió a concretar que no está de acuerdo con el nivel de incremento de la RGI, y rechazó la subida a los profesores de la concertada porque cree que la inversión debe centrarse en lo público. En paralelo, desde Ezker Anitza-IU, Isabel Salud cargó en Bilbao contra la “propuesta antidemocrática” y mostró su “rechazo absoluto”, sin hablar de una abstención.