bilbao - Mariano Rajoy ha optado por no entrar al trapo de las críticas del lehendakari, Iñigo Urkullu, y de su partido, el PNV, a la actitud y las medidas adoptadas por el Gobierno español en relación al conflicto catalán. El presidente español prefiere morderse la lengua para intentar mantener viva la vía de los jeltzales de cara a salvar los Presupuestos Generales del Estado de 2018, para los que son decisivos los votos del partido liderado por Andoni Ortuzar.

Preguntado sobre si ve posible convencer al PNV para que apoye las cuentas a la vista de las críticas realizadas por el propio lehendakari a la respuesta del Gobierno español al proceso independentista catalán, Rajoy señaló ayer que Urkullu quiere de buena fe que se resuelva esto de una manera razonable. Yo lo veo así. Otra cosa es que podamos tener la misma opinión o el mismo criterio”.

Tras esquivar la primera parte de la pregunta, fue más críptico aún sobre la segunda, ya que aseguró que la aprobación de los Presupuestos “nada tienen que ver con la situación que se está produciendo en Catalunya”. En su respuesta, Rajoy deja entrever que mantiene alguna esperanza en aprobar los Presupuestos.

En la entrevista concedida a la agencia Efe, el presidente español avanzó que, “en próximas fechas, presentaremos nuestro proyecto de presupuestos e intentaremos conseguir los apoyos suficientes, como ha ocurrido el año pasado, para sacarlos adelante”. Abundando en esta línea, Rajoy señala que las cuentas “son muy importantes para consolidar la recuperación y para ayudar a que el empleo, que está creciendo en España, lo haga al mismo ritmo durante los próximos años y consigamos que pueda haber veinte millones de españoles trabajando, que es el reto marcado para esta legislatura”. - DEIA