iruñea. Cualquier posible "ilegalidad, irregularidad o defecto de forma" cometida en los órganos de Caja Navarra es responsabilidad de los servicios jurídicos de la propia Caja Navarra. El exconsejero de Economía Álvaro Miranda apuntó ayer directamente a los juristas de la entidad, en especial al secretario Alberto Pascual y a la vicesecretaria Amaya Rández, de la falta de sustento reglamentario que pudieran tener la Comisión Permanente y el abusivo cobro de dietas.
Destacó que Pascual y Rández eran los representantes jurídicos de la entidad en las reuniones, y que "no hicieron ninguna mención al respecto". "Nunca hubiéramos estado fuera de juego conscientemente cuando existía un mecanismo sencillo para regularizarlo", defendió Miranda, que argumentó que si los servicios jurídicos no se lo plantearon a la Comisión de Control es porque "se consideraría que no era necesario".
El exconsejero de Economía encaró su declaración judicial de ayer con una línea argumental muy similar a la que el pasado viernes empleó el expresidente foral Miguel Sanz. Ambos están imputados por el cobro de dietas de un órgano sin reconocimiento estatutario y tras participar en reuniones sin contenido, así como por la "falta de inspección" de la CAN "según las atribuciones legal y estatutariamente establecidas", que corresponden expresamente al titular de Economía.
La declaración sirvió para confirmar algunos de los aspectos más polémicos del caso, como que las reuniones se celebraran sin un orden del día, que recibían la información sobre la marcha y que nunca se llevaban la documentación por una cuestión de "discreción y seguridad", lo que pone en evidencia la ausencia de trabajo tanto previo como posterior. Sin embargo, Miranda negó que estos encuentros estuvieran vacíos de contenido o que supusieran una reiteración de los de la Junta de Fundadores como señalan varias de las actas. "Había una participación activa, había trabajo y había debate", subrayó, apuntando nuevamente al secretario de la entidad y a su "método de redacción" para explicar la ausencia de contenido en las actas.