LOS sobresaltos plagan la historia de Sabin Etxea, tan agitada como la crónica del nacionalismo vasco en la convulsa época de la dictadura. Ubicada en Bilbao, lo que comenzó siendo la casa natal de Sabino Arana (1865-1903), fundador del PNV, se convertiría en 1931 en un batzoki, y las tropas franquistas no dudaron en situarla entre sus objetivos durante la Guerra Civil. Así, en 1937, fue tomada por los golpistas y reutilizada por Falange, que ocuparía sus despachos desde entonces hasta 1960. Ese año, el régimen ordenó que fuera derruida. Permaneció como un solar vacío hasta 1992, cuando una nueva Sabin Etxea abrió sus puertas para cobijar la sede central de la formación. Han pasado veinte años, que han dado lugar a que hayan transitado por sus pasillos desde el Dalai Lama hasta el piloto de Fórmula 1 Pedro de la Rosa, que acudió a visitar al presidente del EBB Iñigo Urkullu. La sede levanta la persiana a las 8.00, y la última de sus luces puede extinguirse a medianoche, aunque lo habitual es que lo haga a las 22.00 horas.

El edificio recompuso su actividad después de que la dictadura lo sepultara, aunque no lo derruyó por completo: la nueva Sabin Etxea, que este año cumple su veinte aniversario -la primera piedra se colocó el 13 de marzo de 1991, pero las oficinas comenzaron a ocuparse en octubre de 1992-, conserva aún una de las piezas originales de la casa del fundador del partido. Los simpatizantes que deseen participar en la jornada de puertas abiertas que celebrará mañana el PNV desde las 11.30 hasta las 15.00 horas podrán verla de cerca, amén del despacho de Sabino Arana, trasladado con motivo del aniversario. La sede, ubicada en la calle Ibáñez de Bilbao, permanecerá abierta a todos los ciudadanos, sean o no afiliados, para que puedan explorar las principales instalaciones y conversar con los burukides.

el balcón La historia de la pieza se remonta a 1949, cuando se desprendió uno de los fragmentos de la barandilla del balcón de la casa. Quien se encargó de repararla conservó esa balaustrada en su vivienda de modo que, a pesar de que en 1960 el régimen ordenara derruir Sabin Etxea y arrojar los escombros al mar, Franco no pudo deshacerse por completo de ella. No contaba con que una familia abertzale guardara un pedazo. Cuando trascendió la noticia de que el PNV buscaba erigir otra Sabin Etxea, la familia donó los barrotes, que actualmente se ubican de manera permanente e integrados por completo en el hall. Es el único vestigio original que se conserva.

Hasta la construcción de la sede en 1992, el PNV contaba con varias oficinas diseminadas por Bilbao. La principal se ubicaba en el edificio Granada, enclavado en la Gran Vía. La idea de centralizar el EBB y el BBB en una misma infraestructura, más moderna y en el solar que ocupó la casa de Sabino Arana, inclinó la balanza a favor del proyecto, encargado al arquitecto Koldo Eguren.

La nueva Sabin Etxea comenzó su andadura organizándose en cinco departamentos. La primera de las plantas congrega al servicio de estudios y apoyo a la Ejecutiva, compuesto por economistas y abogados. En el segundo piso se ubican los grupos de las cámaras, mientras en el tercero se sitúa el BBB. En el penúltimo nivel figuran las áreas de prensa y Hacienda, y la cúspide queda reservada para el EBB. Cuarenta personas trabajan bajo el techo de la sede, aunque su turno varía en función del departamento. Así, el de prensa funciona todos los días, mientras el resto opera con calendario y horario de oficina, de 8.00 a 14.00 y de 15.30 a 20.00, salvo en las elecciones. Las reuniones políticas tienen lugar a partir de las siete de la tarde, y pueden prolongarse hasta las diez.

En las jornadas previas al cese de ETA, un jeltzale comparaba Sabin Etxea con la estación del metro ante el número de agentes políticos, sociales y económicos que franqueaban sus puertas. Por la sede desfilaron los embajadores del Estado francés, Reino Unido y Estados Unidos, los integrantes de la Comisión Internacional de Verificación de Ram Manikkalingam, y los miembros del Grupo Internacional de Contacto de Brian Currin. En los últimos años, la han visitado el presidente de Colombia Álvaro Uribe, el Dalai Lama, el piloto de Fórmula 1 Pedro de la Rosa, el candidato a la presidencia francesa François Bayrou, el exalcalde de Roma Francesco Rutelli, o Iberdrola y Repsol.

El PNV se propone que mañana tomen el testigo los ciudadanos. Recibirán un libro con la historia de la sede, y podrán escuchar explicaciones por boca del personal de la casa. No será necesario pedir cita previa, y será posible hablar con burukides como Iñigo Urkullu, Andoni Ortuzar o Joseba Egibar en sus propios despachos, que permanecerán abiertos. Una de la oficinas que mayor curiosidad despierte será la de Sabino Arana. Los visitantes verán la mesa, las sillas y los cuadros que ubicó hace más de un siglo.