Síguenos en redes sociales:

El espíritu Larrazabal

Un grupo de abertzales se reúne en el batzoki de Begoña para evocar el Juramento de Sabino Arana

BILBAO

Alrededor de una mesa y de una buena comida se han tomado muchas decisiones que luego han engrosado la nómina de hitos que configuran la historia de Euskadi. Uno de esos momentos se produjo el 3 de junio de 1893, hace 118 años, en el caserío de Larrazabal, en Begoña. Allí, Sabino Arana convidó a cenar a un grupo de amigos para celebrar la publicación de su primer libro. A los postres leyó un discurso que luego entregó por escrito a los presentes que pasó con letras mayúsculas a la historia del abertzalismo en general y del PNV en particular. El texto quedó bautizado con el nombre de Juramento de Larrazabal y el acto representa el comienzo de su carrera política y, de alguna manera, el arranque del nacionalismo vasco aranista, aunque en ese momento Arana hablaba más bien de un independentismo vizcaino, pero respetando la decisión de los demás territorios de integrarse a su proyecto.

Todos los principios del mes de junio el batzoki de Larrazabal, a poca distancia del ya desaparecido caserío de Sabino Arana, sirve de lugar de encuentro de personas de diferentes ámbitos y sensibilidades que se cobijan bajo el paragüas abertzale para revivir tan simbólico como importante evento. La noche del pasado jueves un nutrido grupo capitaneado por Txomin Saratxaga, que ejerció como maestro de ceremonias, y espoleado por el colectivo Betiko Lagunak se reunió en la sede social de la formación jeltzale en Begoña para evocar el compromiso adquirido por el fundador del partido y recordar a cuantos desde entonces han asumido aquellos valores "y dan hoy vida al gran movimiento, en la amplitud y sensibilidades actuales, que el nacionalismo vasco siempre ha sido".

La cita congregó a gentes de diferentes sensibilidades del mundo abertzale, entre otros, Begoña Errazti, Andoni Ortuzar, Iñaki Galdos Irazabal, Iñaki Anasagasti, el exconsejero Joseba Azkarraga, el exdiputado general de Bizkaia Josu Bergara, Izaskun Trabudua, Iñaki Zarraoa, Fede Bergaretxe, el expresidente del Parlamento Vasco Juan José Pujana, Ramón Sota, Ibon Areso, Unai Rementeria o José Landaluze.

FORTALEZA DEL NACIONALISMO Uno de los momentos de mayor emoción durante el encuentro llegó de la mano de Ramón Sota, cuyo tatarabuelo fue uno de los diecisiete amigos de Sabino Arana que estuvo presente en la lectura del Juramento de Larrazabal hace 118 años. Acompañado de sus dos hijos, Sota constató, al calor de los resultados de las pasadas elecciones, que el nacionalismo vasco es hoy mucho más fuerte que hace un siglo, aunque, a renglón seguido, mostró su pesar por la fragmentación que registra en la actualidad el mundo abertzale. En este sentido, imbuido del espíritu de la efeméride y del Documento de Arana, apremió a la necesidad de crear puentes entre abertzales.

Durante el acto, los reunidos tuvieron un recuerdo para tres habituales en el grupo que han fallecido en los últimos meses: Lurdes Munitxa, Antón Ormaza y Sabin Intxaurraga.