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MILITANTE del PSE desde 1994 -"me afilié un día después de que Ramón Jáuregui perdiera las elecciones autónomicas"-, Ramón Etxezarreta llegó a las filas socialistas procedente de Euskadiko Ezkerra, una transición que hicieron muchos de sus compañeros. En una entrevista concedida a la revita Uztarria de Azpeitia, localidad donde nació en 1954, Etxezarreta desvelaba las claves de su andadura política, en la que el euskera y la amistad han sido una constante. Diplomado en Filología Vasca, trabajó como traductor de euskera en la Diputación de Gipuzkoa durante una década, entre 1985 y 1995. Se califica de militante del euskera y amigo de sus amigos. Sobre lo primero, él mismo reconoce que entró en las filas socialistas cuando el PSE "comenzó a aproximarse tímidamente a la cultura vasca y al euskera". Y buen ejemplo de lo que supone para Etxezarreta el concepto de la amistad es la estrecha relación que le une con el alcalde de Donostia, Odón Elorza, con quien compartió plenos entre 1996 y 2008, periodo en el que fue concejal de la capital guipuzcoana ocupándose del departamento de Cultura y Euskera. Tras su cese como concejal, Etxezarreta siguió con su amigo Elorza, puesto que accedió al cargo de delegado municipal de Cultura.

Su trayectoria en el Ayuntamiento de Donostia no fue, sin embargo, su primer contacto con la política municipal. Entre 1979 y 1987 fue concejal de Euskadiko Ezkerra en Azpeitia, si bien no participó en un principio en la fusión entre su partido y el PSE.

Dentro del PSE, Etxezarreta está alineado en la denominada corriente vasquista junto a Jesús Eguiguren y el propio Odon Elorza. "Yo veo Euskal Herria como un concepto amplio y ahí meto a Navarra y también a Iparralde. Utilizo a Euskal Herria como un término político", ha manifestado.

Etxezarreta tampoco ha tenido reparos en admitir que muchas veces no ha estado de acuerdo con las decisiones adoptadas por la dirección de su partido y por eso se mostraba muy a gusto junto a Elorza. "Odón tiene una sensibilidad abierta y plural hacia los vascos. Nosotros no hemos practicado el frentismo, sino que hemos hablado con todos los partidos".

Tras sustituir a Patxi Baztarrika -otro ex militante de Euskadiko Ezkerra- como viceconsejero de Política Lingüística, deja ahora su cargo al "no encajar con el equipo de dirección". Su modelo de país y de defensa del euskera quizá no concuerde con el de Blanca Urgell ni el de Antonio Rivera.