Síguenos en redes sociales:

Markel Fernández, el nuevo rey del 400 metros lisos en pista cubierta

El atleta de Sopela acaba de conquistar la medalla de oro en el campeonato de España de 400 metros lisos en pista cubierta y ahora sueña con dos retos: el campeonato del mundo de Polonia y acudir a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028

Markel Fernández, el nuevo rey del 400 metros lisos en pista cubiertaPankra Nieto

Hay escenarios que marcan la vida de un deportista y se podría decir que Valencia es el punto de partida de la meteórica carrera de Markel Fernández (Sopela, 2003). El explosivo atleta vizcaino conquistó este pasado fin de semana su primer título absoluto en la capital del Turia en el campeonato de España de 400 metros lisos en pista cubierta con un tiempo de 46.69 segundos, precisamente en la misma ciudad donde estrenó su medallero hace seis años con un bronce en categoría sub’18. Luego vendrían el oro estatal sub’20 y el oro en el campeonato Mediterráneo sub’23.

Su carrera se catapultó el año pasado, cuando logró la primera medalla de un atleta vizcaino en unos campeonatos de Europa al colgarse la plata en el relevo de 4x400 metros en pista cubierta de Apeldoorn (Países Bajos). Un resultado que no fue fruto de la casualidad, sino que fue un éxito cimentado en el trabajo duro, sin reservas. Puro sacrificio. Llegó su momento y no se detiene. Más bien lo contrario, promete muchas alegrías. “Este año estoy entrenando muy bien, trabajando mucho, y he empezado a doblar turnos, entrenando mañana y tarde. Desde el principio hemos visto que estaba corriendo rápido respecto al año anterior”, refleja. Su apuesta ha sido clara. El año pasado culminó sus estudios como técnico superior en gestión de ventas, su segundo grado superior, y este año está focalizado en el deporte. Forma parte del Basque Team como deportista de alto nivel y, a sus 23 años, se encuentra en un gran momento de forma y tiene grandes aspiraciones. A principio de año firmó por el Barcelona y ahora está a las puertas de disputar el campeonato mundial que se celebrará este mes en Polonia.

Su temporada comenzó en Luxemburgo con buen sabor de boca. “Me veía con más chispa”, señala. Una semana después se presentó en Lyon, donde no pudo confirmar las buenas sensaciones. “Fue una carrera donde tuve mala suerte, marcada por los toques”, recuerda. Entonces, reseteó el cuerpo y la mente y acudió al campeonato de Castilla y León en Salamanca. “Es una pista muy buena y conseguí la marca de 45.95”, apunta. Batió su propio récord de Euskadi y de Bizkaia absoluto y entró en el selecto club de los atletas que han conseguido bajar de 46 segundos en los 400 metros en pista cubierta. “Solo hay cuatro atletas españoles que lo han conseguido; la verdad es que lo piensas y da vértigo”, reflexiona sobre una marca personal muy próxima a la de David Canal, que estableció el récord de España absoluto en 400 metros lisos en pista cubierta con un tiempo de 45.93 en 2005 y que, posteriormente, Óscar Husillos superó con 45.92 en 2017. “Es una diferencia de tiempo incalculable, un pestañeo”, sostiene Markel.

Dorsal rojo y nuevo sistema

En Valencia tuvo que lidiar con la presión de ser el favorito. Y es que, al haber logrado una excelente marca personal, acudió al estatal como el hombre a batir. Por eso en su pecho llevaba el dorsal rojo de líder, lo que le aseguró una buena serie en semifinales. Salió con una doctrina clara: coger la calle libre y no mirar atrás hasta cruzar la línea de meta. Así fraguó su puesto en la final. No obstante, este año World Athletics ha estrenado un nuevo sistema que dividió a los finalistas en dos pruebas, A y B, para tratar de minimizar perjuicios con las calles. “En pista cubierta, las calles 1, 2 y 3 son malísimas y, si te tocan, es algo que perjudica mucho”, desvela. Sin embargo, tras ganar su serie con un registro de 47.20, le tocó competir primero en la prueba B y, por tanto, tener que celebrar el triunfo en diferido. El sopeloztarra firmó una salida explosiva y detuvo el cronómetro en 46.69, lo que le situó provisionalmente en primera posición. “Sabía que era buena marca, pero tampoco increíble, y tuve que estar diez minutos esperando a que terminase la final A para saber que era el ganador. Parecía lo que en atletismo se llama una silla caliente y le quita cierta competitividad y magia porque no pude competir contra mi rival directo”, relata.

A este respecto, cabe señalar que en el Europeo del año pasado le tocó lidiar con la maldita primera calle; no obstante, el coraje y la valentía que le caracterizan sobre el tartán minimizaron su impacto. “En el equipo nadie quería salir el primero y lo hablamos y me animé. Salió bien e impulsé el relevo”, rememora sobre cómo se gestó su medalla de plata.

Tras su gesta, ahora está aprovechando para descansar unos días mientras aguarda la llamada de la Federación Española de Atletismo. “Tienen que salir las listas para el Mundial de Polonia y tengo que estar en la prueba de relevos y esperar a ver si estoy también en la prueba individual”, prosigue. Luego, más allá de la inmediata cita mundialista, sus miras están puestas en el sueño olímpico. “Me gustaría poder estar en Los Ángeles 2028”, afirma.

Te puede interesar:

Sin pista cubierta

Casualidades de la vida, el actual monarca estatal del 400 en pista cubierta, pupilo de Iago Hermida, no entrena en unas instalaciones óptimas para las competiciones invernales. “Bizkaia no dispone de una pista cubierta y, por las mañanas, entreno en Fadura en las instalaciones del Basque Team, mientras que por las tardes voy a la pista de Zorrotza”, refleja. En ocasiones, se desplaza hasta Donostia para completar su preparación en la pista de Anoeta, aunque reconoce que eso supone un gran esfuerzo a nivel económico y de tiempo. Respecto a su trayectoria, antes de materializar su fichaje por el Barcelona, militó en el Alcampo Scorpio 71, donde estuvo tres años; en el Durango Kirol Taldea y en el Berango Atletismo Taldea. En este último, le dirigió durante ocho años Nadia Castelo, que ya le veía desde pequeño madera de campeón. “Estuve con él desde los 12 hasta los 18 años. Se le veían grandes cualidades y mucho potencial, aunque todavía tiene mucho margen de mejora”, reconoce. En sus inicios competía en cross y carreras de larga distancia, aunque poco a poco se fue especializando. “Le vi potencial en 800 metros porque era muy rápido y valiente y, aunque el 400 le vino muy bien, no descartaría que en un futuro volviese al 800”, concluye.