Jon Rahm arrancó en buen tono la primera cita del LIV Golf de este curso en el que busca su tercer triunfo en la clasificación general del circuito saudí. El estreno en el Riyahd Golf Club, uno de los mejores campos de Oriente Medio, supuso el inicio del nuevo formato a 72 hoyos y, sobre todo, adquirió una mayor importancia por la decisión del los rectores del ranking mundial de otorgar puntos para los jugadores del LIV, pero solo a los diez primeros clasificados de cada torneo. Era una de las viejas aspiraciones de los miembros del circuito, pero se queda incompleta. “Es fantástico tener puntos y ser reconocidos, pero querríamos haber sido reconocidos como el resto de circuitos”, comentó el golfista de Barrika, que de ganar en Riad podría volver a meterse entre los cincuenta primeros del mundo.
Esta decisión eleva la competitividad y así se vio ayer con el liderato de Thomas Detry, uno de los nuevos fichajes de este año en el LIV, y el buen rendimiento de otra de las novedades, el australiano Elvis Smylie. Rahm, al contrario de lo que le ocurrió el año pasado en muchos torneos, empezó a solo dos golpes del liderato tras una jornada sin bogeys en la que su juego estuvo a buen nivel, aunque él echo en falta una mayor precisión con los hierros cortos.
El golfista barrikoztarra, segundo hace un año en la noche de Riad, salió del hoyo 1 junto a los veteranos Dustin Johnson y Bubba Watson y arañó birdies al 2 y al 4, pero no restó golpes en los pares 5 de la primera mitad de la vuelta. Dos grandes birdies en el 12 y el 13, donde tiró para eagle, cortaron una larga secuencia de hoyos al par y en el 18 cerró con otro birdie tras rozar el eagle. Tuvo problemas en algunas salidas, pero su putt le respondió para abrirse todas las oportunidades.
En la disputa por equipos, el Legion XIII de Rahm se situó en tercera posición a cuatro golpes del cuarteto sudamericano de los Torque.