- “Este era un partido que llevábamos esperando desde hace mucho tiempo, desde hace casi cinco años”, dijo Alberto Munárriz, jugador de la selección estatal de waterpolo, después de esta se clasificara para las semifinales de los Juegos Olímpicos de Tokio. El navarro, de hecho, fue una de las piezas claves en la victoria de España sobre Estados Unidos (8-12) ya que fue el encargado de lanzar los dos penaltis importantes del encuentro. Los marcó, exhibiendo su efectividad, y eso le permitió al combinado estatal poner distancia en un marcador que nunca dejó de dominar. De esta forma, Munárriz se ha convertido en una de las figuras más solidas y regulares de todo el campeonato; y gracias a él España peleará contra Serbia (mañana, 12.50 horas) por un puesto en la final.
Con todo, el navarro apeló al buen hacer colectivo de una selección que fue de menos a más. Y es que España no entró concentrada a la piscina del Centro Tatsumi. A los de David Martín les costó demostrar por qué son los actuales subcampeones del mundo y europeos y, pese a un buen inicio, Estados Unidos logró ponerse por delante en el luminoso (3-4) gracias a tres tantos de su mejor lanzador Hannes Daube. “Siempre está la presión y los nervios, creo que eso se ha notado en los dos primeros cuartos en los que hemos recibido muchos goles”, excusó Munárriz. España llevaba 21 años sin disputar una semifinal olímpica y el navarro sabía que el peso de la historia podía hacer mella. “El equipo ha sabido sufrir, nos hemos puesto el mono de trabajo y hemos conseguido ganar”, concluyó.
Así, el encuentro se marchó al descanso con empate a seis y con un Munárriz desesperado con el portero estadounidense, en el que se estrellaban todos sus lanzamientos. Sin embargo, el navarro se cobraría su venganza personal a seis minutos para el final. Fue entonces cuando el norteamericano Luca Cupido entró antes de tiempo tras una exclusión y el penalti lo transformó (8-6) Munárriz para decantar el pase. De igual forma, otra pena máxima anotada por el navarro puso el 11-8 para una España que volvió a agarrarse a la defensa para seguir soñando con el podio. “La importancia del partido es lo que nos ha hecho estar más nerviosos, pero ahora es luchar para soñar, luchar por alcanzar una final y creo que nos va a ser más fácil y vamos jugar como lo hemos hecho en la fase de grupos”, dijo Munárriz.
Con el de ayer, la selección estatal de waterpolo logró su sexto triunfo consecutivo en los Juegos de Tokio y se clasificó para unas semifinales olímpicas, algo que no ocurría desde Sídney 2000, cuando acabó en la sangrante cuarta posición. Ahora, los de Martín volverán a verse las caras con Serbia, vigente campeona olímpica y a la que ya superaron en su debut (13-12) en la capital nipona.