bilbao - El Gran Premio de Las Américas fue aburrido, mucho. Hasta la fecha, con tres carreras ya expiradas de la temporada 2016 de MotoGP, esta fue la más deslucida. Gran parte de la culpa la tuvo Marc Márquez, SuperMarc, que si recibiera porciones de terreno por cada victoria, Estados Unidos sería de su pertenencia, porque cada vez que pisa suelo estadounidense encuentra una victoria. En las cuatro visitas a Austin cuatro veces ha entonado el cántico de la gloria. Pero más allá: sus últimos diez aterrizajes en EE.UU. se han contabilizado como triunfos, dos en Moto2 y ocho en MotoGP -cuatro en Texas, tres en Indiana, y uno en Laguna Seca-. El de Cervera se siente como andando por su casa. Hallar la victoria es como dar con el interruptor de su habitación. En esta ocasión, el catalán ha liderado todas las tablas de tiempos excepto el warm up, o sea las migas, que lo encabezó Iannone.

Con la victoria de ayer, con la de Argentina y con el tercer puesto de Catar, Márquez se aísla en el liderato del Mundial, merced, además de a su estado y el de su máquina, a las caídas de Jorge Lorenzo en las Termas de Río Hondo y de Valentino Rossi ayer. El italiano perdió la adherencia de sus ruedas cuando estaba completando la tercera vuelta de la carrera; 24 pruebas acumulaba Il dottore sin besar el asfalto. Un duro varapalo, porque sabe Rossi que su candidatura a su décima corona pasa por la regularidad. Mal calibraje el suyo en Texas, donde se vio desbordado por su ambición de remontada después de caer a la sexta posición, absorbido por la euforia ajena. Y es que, además, están dando guerra los neumáticos Michelin, puesto que ayer también se vivieron situaciones extrañas, con la caída del italiano por ejemplo, pero también con las de Pedrosa, Crutchlow o Smith. La de Dani, además, implicó que se llevase por delante al pobre de Dovizioso, que por segunda carrera consecutiva es arrastrado al suelo. Al menos, Dovi libró los daños del proyectil que se le abalanzó.

Se disparó la carrera con Lorenzo, costumbrista, tratando de afianzarse en el liderato. Fue el más preciso soltando el embrague, pero se coló en la curva 1. Lo mismo le sucedió instantes después, cuando trató de retomar de nuevo el mando. “Me sentía muy incómodo, no podía frenar la moto”, diría. Estos excesos los aprovechó Márquez, que se fugó sigiloso, mientras detrás media docena de pilotos se fajaban por asentar sus posiciones.

Después de las citadas caídas, la emoción se esfumó. Llegó la calma tras la que no hubo tempestad. Márquez cobraba ventaja de forma irrisoria; Lorenzo descontaba vueltas dando por buena la segunda plaza; Iannone, lo mismo que Giorgio, pero en la tercera posición, preservando.

De este modo, el foco de atención se relegó a la pugna por el cuarto escalón, por el que se debatían Aleix Espargaró y Maverick Viñales, duelo que vencería el segundo, que vive sobre una nube ante la posibilidad de recalar en Yamaha, si se cumplen los rumores, esos que colocan a Lorenzo en Ducati el año que viene y al de Roses como reemplazo del mallorquín en la marca de los diapasones. De hecho, fue el mejor resultado de Mav en la categoría reina.

“Estoy contento porque creo que he hecho una gran carrera”, valoró Márquez. ¿Gran carrera? Más que eso: idílica, perfecta. “Me siento muy bien en este circuito y a gusto en este país”, añadió. Y eso implica una devastación de la diversión para el espectador. Se la cargó a golpe de gas. Firmó su victoria 52 e igualó a Phill Read en conquistas. Pero destacar, además de la solvencia con la que venció el terrateniente de Cervera -llegó a gozar de casi 8 segundos de margen y habiendo aflojado ya el ritmo-, que se ha escapado a 21 puntos de Lorenzo en el Mundial. Alerta. Peligro.

1. Marc Márquez (Honda) 43:57,945

2. Jorge Lorenzo (Yamaha) a 6,107

3. Andrea Iannone (Ducati) a 10,947

4. Maverick Viñales (Suzuki) a 18,422

5. Aleix Espargaró (Suzuki) a 20,711

1. Marc Márquez (ESP) 66 puntos

2. Jorge Lorenzo (ESP) 45

3. Valentino Rossi (ITA) 33

4. Pol Espargaró (ESP) 28

5. Dani Pedrosa (ESP) 27