Jon Fernández debutó el curso pasado en el ruedo profesional con vitola de oro. Se espera mucho de él, por su manera de boxear, muy técnica, muy enraizada en lo primordial. Decía el de Etxebarri antes de pegar el salto que se veía preparado para debutar: “Dejé la selección y me hacía mucha ilusión. Uno siempre quiere llegar a la élite”. Era el momento de pegar el salto. Lo dio en La Casilla el 27 de marzo con apenas 19 años a sus espaldas y una carrera en la que ya había dado muestras de lo que tenía dentro. Estuvo dentro de la selección de España y aspiraba a estar dentro de los Juegos Olímpicos de Río en el peso superpluma. “Quizás sea el primer boxeador con licencia de Bizkaia que ha estado en el equipo en los últimos quince años. Llevaba ya una carrera apasionante tanto en categoría júnior como en élite, donde estuvo casi con edad júnior”, desvela José Javier Gamboa, mánager de la perla vizcaina, que el sábado ganó a Daniel Calzado en Torrelavega por K.O. en el tercer asalto. Con siete combates ya lleva cinco knockouts. El público le ovacionó en la cita del sábado noche en el recinto cántabro después de que al zurdo rival le “tuvieran que hacer tres cuentas”.
“Debutó en marzo ante Sidney Cortés, que le dio muchos problemas, al que ganó a los puntos”, relata Jota, quien agrega que “en el segundo combate se enfrentó a Jesús Sánchez, ‘El Ciclón’, que solamente ha encajado una derrota y fue en Gernika ante Jon”. A partir de ese punto, ha subido como la espuma el etxebarritarra. Confiesa el mánager que “es un púgil fibroso, que con cerca de 1,80 metros, se pone en menos de sesenta kilos. En los últimos cinco meses ha ganado potencia y velocidad, pero lo más destacable es la precisión. Cada vez es más raro que falle un golpe, pone la mano donde tiene que ponerla, en lugares que minan al rival, no en zonas neutras”. De este modo, hace daño con una extensión de brazo que permite “golpear al cien por cien de la fuerza que posee”.
Boxeador las 24 horas Cuenta Gamboa que parte del buen hacer de Fernández se debe al trabajo realizado con Igor Cabezas, su entrenador, y con Nekane Martín, su nutricionista. “Se desplaza bien y ha mejorado en la suerte de no recibir golpes. La cintura y los movimientos de defensa se han pulido, por lo que puede contraatacar de forma precisa. Hace daño”, aclara. Además, otro de los puntos vitales para el crecimiento del vizcaino ha sido la “profesionalización en todos los aspectos”. Es un boxeador las 24 horas del día. “Tiene todo esquematizado y cumple a rajatabla cada uno de los entrenamientos, además de la alimentación que tiene que llevar. Se pasa todo el año a dieta. Jon es muy maduro y eso se nota. Ahora, acumula una experiencia importante con apenas 20 años”, remacha Jota.