Un viejo periodista norteamericano, Heywood Hale Broun, tuvo la perspicacia de desterrar una creencia firme cuando dijo que el deporte no forja el carácter sino que lo pone de manifiesto. Fue la suya una gran clarividencia, más humana y certera que la del terrible Montesquieu cuando tachó a los deportistas de ser unos seres avariciosos, siempre con el anhelo de poseer más. He ahí las dos pesas que equilibran la romana de la balanza: el espíritu y el afán. Son materias intangibles con las que millones de seres humanos recrean en sus sueños gestas y hazañas deportivas que sólo unos privilegiados tenaces -nadie es, por casualidad, deportista de élite...- son capaces de alcanzar. DEIA lo sabe y enfoca los cañones de luz hacia ese universo de seres casi mitológicos que corren, saltan y vuelan por encima de los mortales. Con ustedes, la noche de los Euskal Kirolaren 2009 DEIA Sariak, la noche en que los dioses del deporte se hicieron humanos por unas horas.
El deporte delega en el cuerpo algunas de las virtudes más fuertes del alma: la energía, la audacia y la paciencia, así que ahí va la primera metáfora de la crónica: Xabier Lapitz e Itsaso Güenes, periodistas de Onda Vasca, dirigieron la Gala de los Premios DEIA al Deporte Vasco con energético vigor, en una noche donde la audaz trapecista Maider Yabar dejó boquiabiertos a los presentes al compás de Roxanne, el mítico tema de The Police, y los invitados invocaron al santo Job hasta que llegó la hora de arremolinarse alrededor de sus ídolos, los deportistas vascos. Para ser sinceros, y dicho sea con permiso del resto de premiados, Fernando Llorente e Iker Muniain atrajeron para sí cientos de miradas de admiración y firmaron docenas de autógrafos ante un auditorio entregado.
Es el peaje a pagar por la fama o la justa reciprocidad al robo de la cartera que sufrió el director de DEIA, Iñigo Camino, en la final de Valencia -ha pasado tanto tiempo desde la anterior que se ha quedado así, "la final de Valencia" en nuestra memoria...-, suceso que recordó en el ameno discurso de bienvenida. Escucharon con atención sus palabras la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia; el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, y el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, las tres máximas autoridades civiles de una noche librada en el terreno de juego de las emociones, con las pulsaciones a flor de piel. Junto a ellos, Romain Sicard y Eunate Aguirre fueron nombrados reyes del baile de graduación en portentos mientras una legión de deportistas llevó hasta el Museo Guggenheim la belleza del movimiento.
A ninguno de ellos les queda grande la grandeza. De eso pueden dar fe los presentes en la noche del pasado lunes, desde el delegado territorial del BBVA, Vicente Mestre, al secretario de la Fundación Iberdrola, Federico San Sebastián, pasando por el presidente del consejo de adminsitración de Editorial Iparraguirre, Iñaki Alzaga, así como el director general de DEIA, Iñaki Hernando, y toda la gente que trabajó entre bambalinas (Kike Hermosilla, Jon Goikoetxea, Alberto Otamendi, Susana Muro y, por encima de todos, los integrantes del equipo de deportes cuyo brazalete de capitán porta Joserra Cirarda...). Juan Mari Sáenz de Buruaga y Jon Mancisidor, en nombre de la BBK; Ángel Ibáñez, de Seguros Bilbao; Begoña Romo, emisaria de Petronor; José Carlos Ramos, comendattore de El Corte Inglés; Marino Lejarreta, el presidente del Athletic, Fernando García Macua; el dios Neptuno vasco, José Luis Korta, y el rey de las road movies de Euskaltal Euskadi, Miguel Madariaga. Viejos leones como Rafa Alkorta, Josu Urrutia o Andoni Goikoetxea, entre otros, Ángel la judoka Yahaira Aguirre, la reina del kick boxing, Michelle Juliette y así hasta no cesar.
Reposa un segundo la escalada de nombres propios (es el respiro para que no falte el resuello...) para relanzarse con los nombres de Iñaki Mujika, Iñigo Iturrate, Josune Ariztondo, Belén Greaves, Jon Iñaki Zarraga, Amaia Arregi, Vanesa Iza, Gotzon Lobera, Xabier Sagredo, Gotzon Bilbao, Juan Mari Aburto, Sabin Anuzita y Mikel Urrutikoetxea. Carlos Armendariz y Karmelo Ariznabarreta, lanzados con su proyecto, de Frontis; Sebastien González, el presidente de Bizkaia Bilbao Basket, Xabier Jon Davalillo; Inma Allende y Jesús Rodríguez, de Sánchez Joyeros; María Baqué, Pelaio Serrano, José Juan Doublang, el hermano del Fernando VII del Athletic, Jesús Llorente, María Lorente o Antonio Plans, quien tuvo la audacia de inmortalizarse junto a sus ídolos con un balón en las manos. Se sumaron a la lista José Ángel Pereda, José Manuel Vesga, José Félix Ruiz, Jorge Aio, Andoni Bardasco y residentes de federaciones deportivas como Igor del Busto, Julio Alegría o Gonzalo Elías entre otros, así como Jorge Barrie, Luis Solar, el presidente de Sabino Arana Fundazioa, Juan Mari Atutxa; Irune Zuluaga, José Alberto Pradera, José Luis Uriz, el coordinador de las emisoras de radio de EiTB, Javier Torrontegui; alcaldes y emisarios de ayuntamientos como Imanol Landa, Tontxu Rodríguez, Leire Orueta, Izaskun Landaida, Gorka Carro, Idoia Mendiolagarai, Jaime Huarte y Koldo Artaraz, entre otros. Eddie Peñín, Aitziber Basarte, Xabier Agirre, Adolfo Lasarte, Carlos Atutxa, Santiago Moraga, José F. Unzueta, Fermin Palomar, José Antonio Díaz Alday, los periodistas deportivos, Pedro Mari Goikoetxea, Iñigo Markinez, Iñaki Ugalde, Dani Garrido, Alfonso Herrán y Javi Beltrán, entre otros. Jesús Behamonte, Igor Astarloa, Koldo Santiago; Xabier Basáñez y Alex Garate, en representación del BEC; Óscar Royuela, Fernando Larrondo, el presidente de Bilbao Dendak, Javier López; Antonio Oña, Blanca Uriarte, Marcos Muro, Txus González, Javier Berasategi y su hija Marta, Juan Manuel Delgado, José Basterra, Iñaki Bengoa, Eugenio Gutiérrez, Miren Garai, Enrique Thate, Ana Landeta, Juan Mari Beaskoetxea, Patrick Sicard, Javier Urrutikoetxea, Javier Alonso, Andoni Basterretxea, Fernando Castro, Gonzalo Beitia y así un sinfín de nombres propios que se dejaron mecer por el viento del músculo.