Proyecto y herramienta
Por un proyecto nacional vasco, Jeltzale, abertzale, el Zazpiak Bat de los siete territorios vascos. A favor de un proyecto nacional vasco, Jeltzale, de un nacionalismo vasco que diga sí a la vida, al diálogo, al respeto, a la democracia, a la igualdad y a la solidaridad. Por un proyecto político nacional y nacionalista vasco, Jeltzale, que niega el no, la muerte, el insulto, la confrontación por la confrontación y la incomunicación entre los ciudadanos y ciudadanas. Milito en EAJ-PNV herramienta de ese proyecto nacional vasco Jeltzale abertzale. Jeltzale y Jelkide, por un proyecto nacionalismo vasco tolerante, no excluyente, entero, íntegro e integrador, inclusivo y de igualdad entre mujeres y hombres. A favor de un proyecto nacional vasco, solidario sujeto a crítica y autocrítica. A favor de un nacionalismo vasco, proyecto de rigor, exigencia y vigilancia. Un nacionalismo dialéctico de progreso que busca y anhela el abrazo de los vivos y no de los muertos como escribió aquel traidor. A favor de un nacionalismo de solución, salvación, salida y futuro para este Pueblo. Que acoge y ayuda. Por un proyecto que propugna un nacionalismo vasco no violento, pacífico pero sí firme, de guante de terciopelo y puño de hierro, democrático pero no ingenuo, optimista pero no iluso, para vivir y convivir, activo y colaborador, civilizado y científico, digno de nuestros mayores y digno de nuestros descendientes. Que defiende los DHH para todos, siempre y sin excepciones hipócritas. Digno de aquellos que murieron en la guerra defendiendo la libertad y el autogobierno de Euskadi. Digno de los que cayeron en la postguerra, de los que fueron encarcelados, perseguidos, torturados y fusilados. Digno de este milenio y de la ciudadanía. Digno del Progreso, Historia y Democracia. Por un proyecto nacional vasco y abertzale que entiende que la cadena de la historia la componen los eslabones ciudadanos de a pie. Por eso milito en EAJ-PNV.
A favor de un proyecto nacional vasco Jeltzale y Jelkide inasequible al desaliento, de un desiderátum nacionalismo vasco que nos mantenga como Pueblo, como colectividad con voluntad de perdurar. Por un proyecto nacional vasco, Jeltzale fiel a sus orígenes, por un nacionalismo vasco en el mejor de los sentidos que sea algo más que una promesa, que sueño virtual y utopía inalcanzable por supuestamente irrealizable. Algo más que una disciplina y que una organización rigurosa, algo más que una estructura y una ideología, algo más que un programa y que una orilla sin puente, o puente sin orillas alcanzables. Algo más que un bonito horizonte lejano y de espuma espectacular pero perecedera al momento. Un nacionalismo, un proyecto nacional vasco auténtico realista y realizable que parte de los hermanos Arana, Luis y Sabino, y que es seguido ejemplarmente por otro Luis, este apellidado Elizalde, y que no se olvida de los Kanpión, Aitzol, Lauxeta, Lizardi, Kizkitza, Irujo, Landaburu, Ziaurriz, Galíndez, Rezola, Lasarte(s), Ajuriagerra, Uzturre, Sudupe, Arzalluz, Imaz, Urkullu, Ortuzar, Aitor Esteban y de otros muchos y muchas Elósegi(s), Bujanda(s) etc. Un abertzalismo, 4+3=1, integrador, firme y con visión de futuro como aquel que lideró José Antonio Agirre, primer Lehendakari y los que le siguieron portando testigo: Leizaola, Garaikoetxea, Ardanza, Ibarretxe, Urkullu y, hoy, Pradales. De EAJ-PNV todos.
A favor de un proyecto nacional vasco, abertzale y Jeltzale, de un nacionalismo vasco que sea algo más que mito, rito, costumbre y gestos al vacío. Algo más que ola perecedera, marea que sube y baja, que corriente, que vendaval, que atracción y que encanto. A favor de un nacionalismo concreto, tangible, factible. Algo más que un proyecto de poder, algo más que un proyecto de estado. Un nacionalismo democrático vasco cauto, prudente, que esté a nuestro alcance, a nuestra medida, radiante y claro. Audaz y valiente, democráticamente impetuoso. Y sereno, pero consecuente y radical. A favor y por un proyecto nacional vasco Jeltzale, de un nacionalismo rigurosamente igualitario, justo y reflexivo pero activo, civilizado, fraterno y no artificial, afectivo que no confunda la parte con el todo, el uso con el abuso. Por un nacionalismo clave. Sin armas, sin bombardeos, sin hambre, sin miedo ni marginación. Por un nacionalismo en el cual nunca toquen las campanas por ninguna muerte violenta, por ninguna idea, ni causa, ni creencia política. Por un nacionalismo no autocomplacido ni triunfalista, sin desplantes, no belicoso, mejorable, amable y perfeccionable. Nunca imperdonable. Menos censurable por pequeño. A favor de un nacionalismo serio, lúcido, estructurado, de supervivencia. Nunca de ataque ni de expansión, sino de Pueblo que decide marchar hacia el futuro con todos los demás. Por eso mismo milito y orgulloso en EAJ-PNV.
A favor de un proyecto nacional vasco Jeltzale, de un nacionalismo sin más límites que la voluntad vasca libremente expresada. Ni más ni menos. Que apueste por Euskadi y por su autodeterminación. Por un nacionalismo de los ciudadanos, de bienestar para todos, de rostro humano y amable. Y que entienda que el Pueblo vasco y sus ciudadanos son sujetos de derecho para decidir sobre su presente y su futuro en igualdad de condiciones con otros Pueblos y naciones. Por un nacionalismo que proclame que Euskadi es una nación, que es la única patria de los vascos, que Euskal Herria es una realidad y que tiene derecho a concreción política propia y autónoma. Compartida con otros pero soberana. Global pero con identidad propia. Y con voluntad de futuro. A favor de un nacionalismo vasco fraterno y sin complejos, ni acomplejante, culto, moderno, de escultores, profesores y trabajadores, de pintores y escritores, de músicos y artistas. De filósofos, cantautores, intelectuales, científicos e investigadores, deportistas, actores y actrices, intérpretes y sabios. Suave en la forma, duro en el fondo, EAJ-PNV.
La idea, la luminosa idea de laminar al nacionalismo vasco y convertirlo en pasta de puré o en una oblea tan delgada como su propio espíritu laminador no es nueva, no es nada nueva. Viene de lejos y tiene por aquellos, y estos, andurriales ilustres antecesores no precisamente adalides y ejemplos de transparencia, tradición y sensibilidad humana y democrática. Pero ese tren laminador no funcionará, no servirá para laminar algo que de por sí es sentimiento, es realidad, es sociedad y es libertad. No funcionará, no podrán con el nacionalismo democrático vasco, porque es esperanza. Y es legítimo, y está arraigado, y es democrático y tiene derecho por pequeñito que sea. No podrán laminar el nacionalismo democrático vasco porque está blindado contra la imposición y contra la desesperanza. No podrán porque aunque pequeño se proyecta en positivo, y lo positivo es lo contrario de lo negativo. Y del olvido. No podrán porque los trenes de laminación no pueden contra el espíritu de los pueblos, ni contra las vivencias ni convicciones arraigadas. Los trenes de laminación no pueden contra las aspiraciones, voluntades e ilusiones. Es que los espíritus de los pueblos, las vivencias, convicciones, aspiraciones, voluntades e ilusiones no pueden ser destruidos, asesinados, fusilados, ni envenenados letalmente. De ahí mi militancia apasionada en EAJ-PNV.
Desde la luna los astronautas se dieron cuenta de la pequeñez de la Tierra, diminuta nave espacial orbitando alrededor del sol, enano en el conjunto del infinito universo. Vivamos pues pueblos, naciones, razas y sociedades en solidaridad y cooperación, busquemos justicia e igualdad entre pueblos, naciones, razas, sociedades, religiones, culturas, continentes y estados todos, exijamos tolerancia, respeto y humildad universal ya que venimos de polvo de estrellas y en polvo de estrellas nos convertiremos todos y todas. Pero mientras tanto vivamos en positivo y apostemos a favor. A favor de la vida y del diálogo, a favor del respeto exquisito a los derechos humanos de todos y a favor del respeto -también exquisito- a la voluntad colectiva expresada en -y por- las urnas vascas. A favor del sí y del futuro. Por un nacionalismo democrático vasco progresista, inteligente, solidario, que se construye a favor de, y no en contra de. Eso es EAJ-PNV, donde yo milito, herramienta e instrumento eficaz.
Por una ilusión democrática que se pregunta con desazón qué hay de perverso en que los vascos decidamos nuestro futuro y seamos sujeto activo de nuestro devenir. Por un desiderátum que abominando del crimen rechaza todo fanatismo, pues nadie hay más imbécil que aquel que después de olvidar de donde parte y a donde va redobla ensimismado sus esfuerzos. Por una Euskadi de siete territorios solidaria y en paz, plural y soberana. Desde Sabino Arana hasta Imanol Pradales y Aitor Esteban. Desde finales del siglo XIX al XXI. 130 años. Queda mucho por hacer. Auzolan. Zubigintza. Gora Euzko Alderdi Jeltzalea! Gora Euskadi askatuta! Sí al proyecto y a su herramienta eficaz. Sea, pues.
