Tribuna abierta

Cuando rectificar es acertar

23.11.2020 | 01:39
Cuando rectificar es acertar

La denominada Izquierda Abertzale ha dado un giro absoluto a su dogma de fe. Antes, ir a Madrid a hacer política y negociar con el gobierno de España era claudicar, venderse por un plato de lentejas. Ahora es necesario, razonable y beneficioso. De sabios es rectificar, pero con humildad. Los conversos, mejor en la cola

SÍ, a veces es cierto, es cierto que a veces rectificar significa acertar, aunque sea tarde. Es lo que en mi humilde opinión le viene ocurriendo a la llamada Izquierda Abertzale, hoy bajo las siglas Bildu-Sortu o Sortu-Bildu. Rectificar y acertar a veces son conceptos sinónimos. Me explico. En Euskadi, en la política vasca, ha habido históricamente un fuerza política importante, hay que reconocerlo, que nunca jamás tuvo a bien ver, al menos en sus parámetros políticos, salvo excepción, ir a Madrid a hacer política. Sí, he dicho salvo excepción, pues en las elecciones de octubre de 1989, es decir hace 31 años, se impuso en la Izquierda Abertzale la tesis de sí hacerlo, tesis desgraciada y brutalmente ahogada en sangre y fuego un 20-N, noche anterior a la sesión de investidura, cuando dos pistoleros fascistas asesinaron a Josu Muguruza y causaron gravísimas heridas a Iñaki Esnaola mientras cenaban.

Pero en general, hay que recocerlo, ciertamente, la llamada Izquierda Abertzale consideraba que el PNV cometía pecado de gravedad y lesa traición por acudir a la villa y corte, por negociar con el gobierno español de turno en la capital de España. La Izquierda Abertzale lo tenía claro, era dogma de fe abertzale; negociar en Madrid era claudicar, era venderse por un plato de lentejas, era recoger las sopitas de España, era renegar ante la historia el ser de un auténtico nacionalista vasco, era traición, era connivencia y complicidad con el opresor español.

Lo suyo era argumentar el no ir. La coherencia, según ellos, exigía cortar con los foros políticos españoles, lo suyo era cerrar el paso a la intromisión del Estado en el llamado por ellos proceso democrático vasco. Participar pues en la política española era hacer el juego al españolismo, era poner en valor a la España constitucional, era apoltronarse y era abdicar, era validar las leyes españolas. Mientras, ellos eran, y así se jactaban, coherentes virginalmente, eran puros y de esperanza honesta para el buen futuro vasco. No cabía discusión alguna. El PNV era un vendido, era "morroi" de España.

Años más tarde, siempre tarde pero descarados, rectificaron y decidieron en una mezcla de cordura y habilidad, conveniencia y convicción, la asunción práctica de la legalidad vigente y de los principios de la política española. Sí, sí, española. Y así, los detractores de leyes españolas las comenzaron a acatar, incluida la llamada Ley de Partidos y la de banderas y del cupo y de un largo etc., etc. Empaquetaron, poniéndose de perfil, su hasta entonces supuesta firme coherencia y asumieron, antes no, entonces sí, el celofán justificativo del imperativo legal español. Demasiados años más tarde descubrieron que la CAPV-Nafarroa-Iparralde manejaban sus propios ritmos políticos, asumieron que en Madrid era importante estar para defender los intereses vascos, asumieron que se podía influir en la composición del nuevo gobierno central y en sus presupuestos y dineros, y quizás hasta en la arquitectura del Estado y de la duración de la misma legislatura liderada por Pedro Sánchez, entendieron que ellos eran los llamados a trabajar una oportunidad inédita en la historia para una nueva fase política en Euskadi con respecto a España propiciando para ellos nuevos escenarios. Y la posibilidad de desatascar el pendiente complejo tema de los presos. Ayer no, hoy sí, lo anteriormente sospechoso, vergonzante y traidorzuelo pasaba a ser hoy necesario, razonable, esperanzador, inteligente, valiente e incuestionable.

Sí, es de sabios rectificar, pero ello no implica que el mundo deba pararse y arrancar a su ritmo. Quienes en su bucle del pasado repartían avales de buenos abertzales teorizan ahora sin ningún rubor sobre oportunidades históricas –antes no, ahora sí– y están entusiasmados y prestos a colaborar con el Gobierno de España para el cambio político en España (!).

¿Legítimo? Sí. Antes no, ahora sí, otros no, ellos sí. Y por cierto, eso de sumar fuerzas en defensa del derecho a decidir como pueblo que nos corresponde€ una simple pregunta: ¿en qué ha consistido la tan cacareada colaboración y sinergia para defenderlo conjuntamente acumulando fuerzas para el desarrollo íntegro del Estatuto, pacto político entre vascos diferentes, allá donde había que defenderlo con uñas y dientes?

Y hoy nos encontramos en una auténtica predisposición serena y generosa de Bildu-Sortu para apoyar, nada más y nada menos, que los Presupuestos Generales del Estado (de España) sin contrapartida alguna, repito sin contrapartida alguna, ni siquiera el humilde plato de lentejas aderezado de migajas. Pero bueno, seamos razonables, levantemos la mirada, el futuro compartido nos espera, bienvenidos pues. Pero habrá que recordar, sí, habrá que recordar, aunque sea con voz bajita, que en su día la llamada Izquierda Abertzale y sus integrantes y aledaños insultaron, menospreciaron y boicotearon con extrema dureza el ir y negociar en Madrid. Así lo manifestaron durante décadas: no servía ni debía jugar a la política española en Madrid.

Estos días las palabras y argumentaciones explicativas de su rectificación de 180 grados en boca de los responsables de EH Bildu Arnaldo Otegi, Arkaitz Rodríguez y Oscar Matute tanto en Madrid como en Euskadi, producen sonrojo e insultan a la hemeroteca más reciente. ¿Y qué es eso de en España sí, en Navarra lo más seguro que también, y en la CAPV parece que no? ¿Por qué no aquí, en el Parlamento Vasco? ¿Por qué no aquí esa actitud proactiva para con el Gobierno vasco liderado por el lehendakari Urkullu? Por cierto, llegados a este punto, una traviesa curiosidad: ¿cuál es la opinión de los sindicatos ELA-LAB, y de todos los movimientos turboradicales que hasta hace poco estigmatizaban duramente al PNV por negociar en Madrid, con cambalaches oscuros? Y hablando de rectificar, por último, pero muy importante (no perdamos la esperanza): ¿Algo que manifestar respecto a la inmoral percepción condescendiente, justificativa y benévola de la llamada Izquierda Abertzale sobre la mal llamada lucha armada (léase terrorismo) de ETA ya felizmente finiquitada? Alguna reflexión sesuda y alambicada respecto a eso de que matar nunca estuvo bien y que siempre estuvo mal, y de que el daño causado fue injusto e injustificable. ¿Para cuándo? Mañana quizás sí, pero ayer y hoy todavía no. ¿Pues? ¿Por qué? Sí, sí, a veces rectificar es acertar, sí. Bienvenidos y bienvenidas, pues, al club de la política y de la democracia. Sin adanismo alguno, sin sacar mucho pecho si es posible, por favor. Y si no es pedir demasiado, con relativa discreción y humildad. Por eso de que los conversos, mejor en la cola. Pues eso.

* Profesor