Tribuna abierta

El temor en los tiempos del coronavirus

24.03.2020 | 00:22
El temor en los tiempos del coronavirus

Cada vez está más claro que el mundo no será el mismo tras la llamada "crisis del coronavirus". Probablemente los cambios serán tan fuertes como tras el 11-S y quizás por causas similares. Ya no estamos en una era de cambios sino en un cambio de Era.

NOS encontramos prácticamente en un estado de guerra en el que el ejército podrá invadir las calles y territorios, incluso allí donde no se le quería, las personas apenas pueden salir a la calle, miran con desconfianza a sus congéneres y, cuando se les permite salir, muchos ya deambulan como zombis enmascarados. Desde el gobierno central ya nos anuncian que el llamado "estado de alarma" del sábado 14-M se va a prolongar más allá de 15 días y las televisiones pregonan apocalípticamente que cada día aumentan un 25% los contagios. La economía occidental está paralizada€ Nos hallamos ante el posible germen vírico de una verdadera revolución política y social que desconocemos de qué signo será. Lo que si barruntamos ya es que podría ser la primera "Revolución Global".

En 2019 se celebraba como gran efeméride el medio milenio de la partida de la primera circunnavegación del globo de Magallanes y Elcano y ahora se inicia la primera gran infección global consecuencia de la globalización con aquella originada. Esta navegación pandémica ¿dará comienzo a esa nueva Era al igual que hizo aquella?

Se veía hace tiempo que la cosa era muy seria pese a aquellos que lo tomaban a risión o insistían en que no era más que una simple y nueva gripe estacional con más capacidad de contagio. Después, algunos se lo tomaron como unas vacaciones y muchos se lanzaron en masa a sus casas de la costa para gran enfado de los locales. Pero el bichito sigue su curso. El primer ministro italiano Conte ya ha anunciado que lo peor está por llegar y Macron, tan lento como Sánchez en esto, no canceló las elecciones municipales pero se acaba de despertar y habla de un nuevo tipo de guerra€ Ya, cosa insólita, se están cerrando fronteras dentro de Schengen, hasta con Portugal. La Bolsa se ha desplomado más de un tercio y sigue en caída a la espera del rebote de la famosa V si es que llega€ Los ERTE se multiplican y muchos autónomos y pymes tendrán que echar el cierre. Vamos abocados hacia una autentica "Gran Depresión"€ y la herida seguirá agrandándose a medida que transcurran las semanas sin que sepamos cuál va a ser el shock nuestro de cada día. En algún momento puede que haya cortes de suministros; a lo peor se colapsa el sacrosanto Internet o nos quedamos sin TV o sin poder disponer de dinero€ o tenemos escasez de comida, lo que puede llevar a nuevos brotes histéricos de mercadonamanía e incluso a conatos de violencia y robos de supermercados, farmacias y casas. Y no tenemos ni idea de cuánto va a durar esto... Pero me temo que o sacan la vacuna/remedio rápido, o puede durar meses hasta agotarnos o desmoralizarnos. El ejército está en las calles para no dejar circular –nos dicen– aunque también puede ser para ensayar un régimen policial que pueda reprimir violentamente protestas futuras. Y el eufemístico estado de alarma se podrá transformar poco a poco en un estado de sitio o de guerra en el que quedan en suspenso las garantías constitucionales. ¿Quién sabe cuántas semanas podrán las gentes pasar encerradas en sus casas viendo que se van al paro o pierden su negocio y sufriendo un confinamiento peor que el de un toque de queda sin rebelarse?

Seguramente, se producirá una diferencia evidente, aunque aún no sabemos de qué signo, entre el enfoque del Reino Unido con su business as usual o casi, primando la economía, y el enfoque europeo continental que ha cerrado muchos negocios, primando ahora la salud sobre la economía. Y en el Estado es previsible que haya una radicalización política, un voto de castigo a la coalición de gobierno por su incompetencia.

Me decía un amigo: "USA screws China, China screws the world" (USA atornilla a China, China atornilla al mundo). No solo con la infección proveniente de su suelo, sino que ya hay rumores muy plausibles en esta nueva guerra fría que les enfrenta de que los chinos han recuperado el control de muchas multinacionales aterradas por la pérdida de mercados causada por el C-19 que operaban en su territorio, comprando sus acciones a la baja –hasta un 40% se dice– en lo que sería una jugada de Bolsa maestra.

El régimen comunista y despótico chino actual no pestañearía si tuviera que dejar morir a 3.000 o 30.000 de sus mayores si con ello "screw the world", lo desestabilizan económicamente obteniendo beneficio, gana una guerra económica no convencional con los EE.UU. con un arma biológica colosalmente disruptiva de las poblaciones y para la que tal vez ya tienen la cura.... Y, además, podrían si quisieran reemplazar brillantemente la eutanasia (los viejos, allí y aquí, sobramos porque costamos y porque tenemos criterio, experiencia y todavía experiencia y capacidad de movilización). El coste excesivo de los ancianos para las finanzas públicas ya fue evocado por la presidenta del BCE, entonces del FMI, Christine Lagarde (64 años), que quizás aspira en superar en cretinismo o delincuencia a sus egregios predecesores. Sobra gente para la nomenclatura global, que siempre ha creído en la eugenesia y el darwinismo social y a la que quizás le parece que la implantación paulatina de la eutanasia es lenta. El C-19 podría ser mucho más rápido y eficaz al afectar a los más débiles y más ancianos: cerca de un 90% de los fallecidos tiene más de 70 años.

Pero tal vez el origen de este coronavirus no haya sido solo China. No hace falta ser demasiado conspiranoico para ver que algunos ya se están forrando especulando en Bolsa con el pánico creado; otros están a punto de hacerlo con los macropresupuestos de emergencia que pagaremos con deuda pública que enriquecerá a los prestamistas de siempre; y se forrarán aún mucho más, con miles de millones de dinero público, los dueños de los laboratorios que saquen una vacuna€ Lo espantoso sería que los protagonistas de estos tres atracos ¡pudiesen ser los mismos!

Es interesante ver el vídeo de la conferencia TED Talk en Vancouver, en marzo de 2015, en la que Bill Gates, miembro notorio de la élite, explica cómo la mayor amenaza para la humanidad vendrá de la epidemia creada por un virus para el que no hay disuasión ni contención posible y no de un ataque nuclear para el que sí la hay. Casualmente, ha renunciado al consejo de Microsoft hace 4 días. ¿Sabe, ha hecho, o ha dicho demasiado? ¿O quiere desaparecer del mapa? Pero, sobre todo, hay que analizar con atención la impactante reunión llamada Event 201 organizado por el Center for Health Security de la Universidad John Hopkins el 18 de octubre de 2019 enfocada a "cómo prepararse mejor para una pandemia" y a sus "enormes consecuencias sociales y económicas", organizado por el World Economic Forum, la Fundación de Bill y Melinda Gates (de nuevo). En el evento se creó un "Pandemic Emergency Board" con participantes de los centros chino y de EE.UU para el control y la prevención de enfermedades, la CIA, el Banco Mundial, etc., para estudiar posibles "escenarios apocalípticos". Se centró en los coronavirus. Dicho Event 201 reunió en Nueva York a 15 personalidades de los negocios, gobierno y salud pública, incluyendo algún directivo farmacéutico. Su leitmotiv era que, debido a la globalización, "los estallidos de enfermedades infecciosas eran inevitables, pero los daños económicos que causan sí eran evitables". Allí se habló de "preparación y gobernanza global" para una "global crisis" y se "previó" un "evento catalítico", en particular un simulacro de pandemia surgido hipotéticamente hacía 3 meses y ya con 500.000 infectados mundialmente que se extendería por todo el mundo y€ ¡llegaría a matar a 65 millones de personas en los primeros 18 meses! Con ella, una caída en pánico de la economía y del PIB mundial del 11%, y de las Bolsas entre el 20% y el 40% (¿suena conocido?). No se habló en el panel de escasez de medicinas, médicos o de atención sanitaria por el colapso, sino de posibles "revueltas populares "y de cómo prepararse para ello. O sea que se concentraron en temas políticos y financieros mientras que el tema de la salud fue un mero catalizador€ Todo el evento fue filmado y podía verse en YouTube. La coincidencia en las fechas con la aparición del covid-19 es inquietante.

No sé quién habrá diseñado este nuevo shock que supera y hará olvidar a todos los demás que, junto a un exceso de información, se van sucediendo cada vez más vertiginosamente para hacernos olvidar los escándalos anteriores, disminuir nuestra percepción, debilitar nuestra voluntad y aceptar duras reformas, conforme a una hábil manipulación psicológica social, pero con el nuevo mantra de que "a problemas globales, soluciones globales", ¿podría ser que todo esto no sea sino un gran ersatz mundial con merma de libertades en toda regla de los globalistas a ultranza para ver cómo reaccionamos, hasta dónde se puede tensar la cuerda y prepararnos para un gobierno central mundial a la china? Es decir, ¿nos hallamos ante un intento serio de avanzar hacia la globalización total con un poder autoritario y un régimen capitalista, ambos controlados por unos pocos desde lejos, desde un nuevo Leviatán central, mundial y virtual?

En este orden de cosas, ¿cuál puede ser el corolario del coronavirus? Parecería que, lógicamente, este puede servir para que la gente se percate de que en algunos países ha habido epidemia y en otros no y se conciencie de que la apertura insensata de fronteras por una globalización que les ha sido impuesta y la correlativa falta de ejercicio de la soberanía están destruyendo las industrias nacionales y socavando irremisiblemente los tan penosamente conseguidos derechos laborales y sociales. Parecería que el Occidente liberal cosmopolita, de fronteras permeables, está mostrando en sus carnes que la globalización, en tanto aniquilación paulatina de las naciones, es un enorme fracaso. No obstante, para otros puede haber un corolario opuesto: necesitamos dichas soluciones globales para catástrofes globales. Y, para ello, lograr un gran convenio internacional que reemplace al obsoleto de 1972 e incluya una verificación eficaz por una autoridad internacional. De aquí no hay más que un paso para pedir a los gobiernos que cedan su control sobre la Salud Pública y se cree una Sanidad Global controlada por un organismo tipo OMS con poder supranacional real con el objetivo de prevenir y combatir futuras pandemias. Es decir: una "gobernanza global" dirigida forzosamente por una pequeña élite mundial dominando el destino del mundo.

Por un lado, el covid-19 puede ser el arma que aprovechen los antimundialistas o identitarios para parar o revertir seriamente el proceso de globalización y, por otro, la excusa prediseñada por los antinacionalistas o globalistas que buscan diluir naciones y fronteras. Dos concepciones existencialmente opuestas. Y a la postre puede haber una confrontación muy fuerte entre las dos nuevas fuerzas que se enfrentan realmente por cuestiones vitales en el tablero geopolítico mundial.

* Analista