A ti, militante socialista, que has hecho campaña, has intentado convencer a tus vecinos, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo... con la intención de conseguir su voto con un objetivo que decías prioritario: Desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa. A ti que, lo comprendo, te sientes ninguneado ya que a esas gentes de la llamada gestora no les interesaba ni de asomo consultar a la militancia de su partido. A ti que sabes que 24 horas antes del último cónclave ya se habían reunido esos que se vienen a llamar “barones” (y baronesa) de tu partido y ya lo habían decidido todo por todos vosotros y vosotras. A ti, que comprendo que te sentirás engañado como la mayoría de tus compañeros y compañeras y que nada podrás decir a alguien que te diga eso de “me diste las papeletas electorales con una promesa y se ha incumplido”. A ti, que no ocupas ningún asiento en ningún consejo de administración de compañía eléctrica o gasística alguna y que sabes que quienes los ocupan se han encargado de desalojar a tu secretario general vete a saber bajo qué prebendas, promesas, canjes o compromisos...
A ti, elector o electora del PSOE, a quien te han vuelto a vender humo. A ti, que votaste a la candidatura encabezada por el defenestrado Pedro Sánchez para intentar echar al Partido Popular e intentar desterrar del gobierno español al partido político más corrupto de Europa... Te han vuelto a hacer lo mismo que con aquel referéndum sobre la entrada en la OTAN: Aludiendo también a “poderosas razones de Estado” el PSOE pasó del “OTAN, de entrada NO” a pedir el sí a la pertenencia a esa organización militar. Entonces te dijeron algo incierto... que de esa forma se favorecería la entrada de España en la entonces Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea). En esta ocasión te cuentan que han renunciado al no aludiendo por el “interés general”. Así, sin pestañear, algo tan genérico como eso.
La pregunta es más que obvia: ¿No existía ese “interés general” antes de las anteriores elecciones (las segundas) o dicho “interés general” surge de repente, como quién sale de la vuelta de la esquina? El caso es que no cuela y que Mariano Rajoy ha sido investido presidente del gobierno con el apoyo del PSOE en forma de abstención. Técnica, no técnica, verde fosforito o con ruedas... es, era, ha sido, abstención en la investidura del candidato de un partido que se niega a sacar de las fosas y cunetas a muchos, muchísimos familiares y amigos de tus compañeros socialistas (quizá tuyos también) así como los de otras gentes de otro tipo de ideologías que, junto con los socialistas, combatieron codo con codo al fascismo y dieron la vida por la libertad.
Respeto la postura de los miembros del PSC (que es un partido propio) y observo cómo vuelven a salir las voces desde fuera de Catalunya tendentes a que dejen el PSOE. Realmente, no evalúan el daño (como si ya no tuvieran poco). Un PSC por su lado provocaría la necesaria presencia de un PSOE-Catalunya y ello conllevaría a que ni uno ni otro obtuviesen más de un 2% de respaldo electoral. Eso ya lo han visto por estos lares. La partición en tres de la Ezker Batua liderada por Madrazo alumbró el nacimiento de Ezker Anintza y Alternatiba. Los primeros subsisten al abrigo de Podemos en cualquiera de sus marcas municipales en Euskadi. Los segundos subsisten bajo el paraguas de la Coalición EH-Bildu. De no ser así, estaríamos en las mismas que en ese hipotético caso catalán: sin representación institucional.
También es coherente la postura de independientes con escaño en las filas del PSOE. En cuanto al PSE, lo fácil es decir que acatan la resolución de esa gestora si bien fueron defendiendo el famoso “No es no” a Rajoy. Qué menos que al menos les dejasen cumplir con una de las disposiciones estatutarias de su Grupo Parlamentario: la libertad de voto. En fin, democracia orgánica en estado puro. Derrocamos al incómodo, no consultamos a bases-militancia y a otra cosa.
¿A otra cosa? Mucho va a tardar el PSOE en salir de este bache. A los militantes pueden llegar a convencer (que lo dudo) pero con los electores no se pueden hacer estas piruetas. Aunque algún intelectual de Ferraz piense que no, la gente tiene memoria. Que tampoco aplaudan los de Podemos, ya que esas gentes desencantadas tienden a quedarse en casa, en la abstención. Y, de haber habido una tercera convocatoria electoral, dicha no participación hubiese beneficiado -también- al Partido Popular.
De esta manera, era más que normal la postura de Rajoy: esperar. Y ya que se le ha puesto en bandeja el gobierno al PP (que no necesariamente la gobernabilidad) a cambio de nada, solo falta, amigo socialista, que vayas viendo los siguientes pasos: ¿Con quién va a aprobar el PP los Presupuestos Generales del Estado? ¿El techo de gasto que impone la Unión Europea? ¿Las presuntas reformas constitucionales?
Ya lo irás viendo. Y la gran mentira se irá consumando. Como tu decepción. Te comprendo.