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Ideología y política

LA dignidad de la acción política depende directamente de si se está en la política por la defensa de unos valores y, a través de ellos, para mejorar y servir a la sociedad, y si se está por otros objetivos. En Navarra, como en el resto del mundo, quienes defiendan la posibilidad de una política por encima o al margen de las ideologías corren el riesgo de convertir la vocación política en oficio y las miras altruistas de defensa de los valores en tácticas coyunturales.

Las encuestas, que tienen más de examen que de dictado, y que por lo tanto deben ser más utilizadas para la autocrítica que para la obediencia, enseñan sin embargo muchas veces los caminos a seguir. En Navarra, machaconamente, vienen diciendo que prácticamente el 100% de los y las votantes de Nafarroa Bai y la inmensa mayoría de ellos en porcentajes comprendidos del 95% para arriba, se sienten favorables al derecho de decidir y de izquierdas. Más aún, hay datos comprobados de que el acentuar la perspectiva del común denominador de izquierdas aumentaría exponencialmente las virtualidades electorales de NaBai.

Estamos en política para servir a la sociedad desde la defensa de unos valores, empezando por todos los derechos humanos sin excepción, incluidos los colectivos como el derecho a decidir, la igualdad radical de todas las personas en cuanto a dignidad y todo ello desde una perspectiva ideológica en la cual las tácticas deben siempre estar supeditadas a la defensa de los valores. Los y las que defendemos la primacía de la ideología no podemos tener como objetivo la acomodación a las determinadas circunstancias concretas. La política no es reducible a solamente el arte de lo posible. Es, además y sobre todo, la defensa de unas ideas y de unos valores y esa defensa tiene que efectuarse en el ámbito de la lucha exclusivamente política y con capacidad para poder acomodarse a la situación, a los acuerdos y a las circunstancias. Pero por supuesto sin que tal acomodación pueda en ningún caso hacer olvidar los principios en que se basa y a los que ha de servir la acción política.

Nafarroa Bai está constituida como una coalición de partidos en Navarra y tendríamos que decir que, como en el resto del mundo, la acción política estable y duradera se desarrolla mediante las conformaciones políticas estables basadas en una ideología que para defenderla tienen una estrategia y que son capaces de llegar a acuerdos puntuales o tácticos y también a otros acuerdos estables y más o menos estratégicos. Nafarroa Bai fue creada como acuerdo de partidos con carácter de coalición al que se adhirieron una serie de independientes cuya aportación muy cualificada se sustenta también sin duda en su coincidencia o adscripción a los principios ideológicos de la coalición. Igual que ocurre con los votantes tal como muestran una y otra vez las encuestas.

La sociedad navarra del siglo XXI es similar a las demás sociedades contemporáneas de nuestro entorno europeo. Es una sociedad madura, plural, abierta y preocupada por el futuro. En la sociedad navarra las pautas políticas tienen que ser similares también a las pautas de las demás sociedades. La política es el compromiso de aportar a la sociedad, con base en unos valores ideológicos, soluciones a las diferentes necesidades y tener la capacidad de pactar y optar dentro de los propios principios. Quienes llevamos muchos años en política y sobre todo ejerciendo la digna labor de la oposición hemos conocido diferentes circunstancias políticas en Navarra, pero nunca ninguna tan propicia como la actual si se es capaz de ahondar en los principios de coherencia ideológica y generosidad. No son importantes ni los nombres, ni las fotografías, ni las marcas, porque Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Nafarroa Bai han sido segunda fuerza política de Iruña en muy diferentes circunstancias con siete, seis y ocho concejales. La próxima apuesta es la de ser primera fuerza y la sociedad madura y abierta que tiene Navarra, mucho más que su clase política, nos exige conformar una propuesta integradora y abierta con unos principios ideológicos básicos muy claros, con un programa bien definido y con una estructura capaz de funcionar sin sabotajes. La propuesta política, sea cual fuere su nombre, que se presente al electorado abertzale y de izquierdas de Navarra debe contener claridad en los principios, firmeza en el programa y funcionalidad de la estructura. Los navarros y navarras no nos vamos a conformar con menos.